El peronismo porteño renovará las autoridades del PJ metropolitano en los próximos meses y podría convertirse en el primer round de la definición de la estrategia electoral para el 2027.
El peronismo porteño se prepara para renovar las autoridades del PJ en medio de las diferencias entre Juan Manuel Olmos y Mariano Recalde por la estrategia electoral de 2027. La reforma de la Carta Orgánica, las negociaciones para una lista de unidad y la posibilidad de una interna abren un nuevo escenario para medir fuerzas entre las principales corrientes partidarias.
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El año electoral ya empezó a correr en la Ciudad de Buenos Aires. Las gestualidades entre Jorge Macri y La Libertad Avanza, que incluyeron una recorrida del alcalde con Karina Milei por el escenario donde el papa León XIV celebrará su misa, y el posicionamiento cada vez más duro de Horacio Rodríguez Larreta frente a su sucesor empezaron a delinear el escenario político de 2027.
El peronismo porteño tampoco escapa a esa dinámica. Después de varios meses de escarceos legislativos, diferenciaciones y fricciones de baja intensidad entre sus principales corrientes, empieza a despuntar una discusión de mayor alcance. La renovación de autoridades del Partido Justicialista, que actualmente preside Mariano Recalde, podría convertirse en el primer escenario para medir fuerzas entre los dos grandes sectores.
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El mandato de Recalde fue prorrogado a principios de año, en medio de las negociaciones para reformar la Carta Orgánica y evitar una confrontación interna. Ahora, las distintas corrientes coinciden en que no hay margen para postergar la renovación de autoridades, aunque todavía resta definir cuándo y, sobre todo, si la disputa se resolverá mediante una lista de unidad o una competencia partidaria en las urnas.
Detrás de esa incógnita aparecen los dos modelos que conviven en el peronismo metropolitano. Juan Manuel Olmos impulsa la vía de una gran coalición orientada a explorar acuerdos con otras fuerzas, mientras que Recalde y La Cámpora reivindican desde el kirchnerismo una identidad peronista sin diluir. Las diferencias quedaron expuestas hace algunas semanas, cuando trascendieron conversaciones para explorar una eventual coalición con Larreta y se sumaron a los desencuentros que ambas corrientes protagonizaron en la Legislatura porteña.
Juan Manuel Olmos busca masa crítica
En paralelo a esas diferencias, Olmos viene desarrollando una política de acuerdos que le permite sostener una red de relaciones con sectores de referencias nacionales cercanas al kirchnerismo, pero no a La Cámpora.
Una de las alianzas clave es con Víctor Santa María, titular del Suterh, empresario de medios y tercera pata de la conducción del peronismo porteño. Aunque el dirigente sindical mantiene una identificación abierta con Cristina Fernández de Kirchner, en el territorio porteño sostiene un acuerdo político con el líder de Nuevo Espacio de Participación (NEP).
La relación de Olmos con el espacio de Juan Grabois también se consolidó durante este año. El acercamiento tuvo una expresión concreta en la incorporación de Eugenio Bégue al Consejo Económico y Social de la Ciudad, que después se trasladó a su designación como director del peronismo en el Ente Regulador de los Servicios Públicos. Ese movimiento tuvo su correlato con el posicionamiento de los legisladores que responden a Grabois, que se alinearon con el olmismo en las votaciones que marcaron los contrapuntos entre las tribus.
El tercer movimiento de Olmos fue hacia Axel Kicillof. En el reciente desembarco del Movimiento Derecho al Futuro en la Ciudad, el Auditor General de la Nación habilitó un gesto político mediante la participación de Leandro Santoro y Matías Lammens en el Congreso Productivo impulsado por Augusto Costa, uno de los principales dirigentes del gobernador bonaerense.
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Esa trama de acuerdos le permite a Olmos mantener relaciones con actores que, en la discusión nacional, ocupan posiciones diferentes e incluso enfrentadas, pero que en la Ciudad le pueden brindar un valor agregado frente a una eventual disputa interna.
La Cámpora no le escapa a una interna
En La Cámpora no descartan una confrontación por la conducción partidaria, pero apuntan que la eventual disputa está agitada por el NEP. No obstante, cerca de Recalde reconocen que las negociaciones pueden desembocar en una nueva lista de unidad o en una competencia electoral y aseguran estar preparados para cualquiera de los escenarios.
En la organización que responde a Máximo Kirchner aseguran que dedicaron buena parte del año a desplegar campañas de afiliación y recorrer los territorios. Ese trabajo adquiere otra dimensión ante la posibilidad de una interna, especialmente porque, si bien Olmos viene ampliando sus alianzas políticas, esos sectores no tienen una participación orgánica que se traslade al PJ. La correlación de fuerzas en el Congreso Metropolitano podría ser diferente de la que surja de una elección entre afiliados.
Barrio por barrio
El finde estuvimos con afiliados y afiliadas al @PJCiudad de Liniers. Seguimos organizando al peronismo, la única fuerza que puede frenar este desastre y volver a reconstruir la Argentina. pic.twitter.com/lOe6kIqVpS
En ese escenario, Recalde aparece como una alternativa para continuar al frente del partido, aunque también mantiene abierta su posible candidatura a jefe de Gobierno en 2027. La organización que conduce en la Ciudad reivindica el peso electoral propio del peronismo y la estrategia de mayor identificación kirchnerista que sostuvo el senador en 2025, en contraste con la experiencia vecinalista que encabezó Santoro en mayo del año pasado.
La discusión sobre las autoridades del PJ, sin embargo, no necesariamente resolverá las diferencias sobre la estrategia electoral. La Cámpora trabaja para limitar las posibilidades de que Larreta se convierta en el candidato exclusivo de una eventual coalición opositora, aunque, como quedó expuesto tras la polémica surgida por una publicación de La Nación, acepta discutir una ampliación del frente, pero rechaza que se establezcan condiciones que excluyan candidaturas propias.
Las cartas de Olmos para conducir el partido
La posibilidad de una interna empieza a instalar nombres propios en las conversaciones del peronismo porteño. Según fuentes al tanto de las negociaciones, Olmos evalúa encabezar personalmente una lista de Nuevo Espacio de Participación si fracasa la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Recalde y los distintos sectores que integran el partido.
Eviner, a la derecha de María Rosa Muiños, Defensora del Pueblo porteña y dirigente del NEP.
La alternativa que llevaría a la mesa de negociación para una lista de unidad es la postulación de Lautaro Eviner, presidente de la Junta Comunal 8, que sería una suerte de candidato de consenso. El dirigente transita su segundo mandato como comunero, mantiene buenas relaciones con las distintas corrientes y pertenece al NEP, por lo que su eventual llegada a la presidencia también permitiría al sector de Olmos conquistar una colina clave en la conducción partidaria.
La posibilidad de un acuerdo abriría además una discusión por el reparto de las vicepresidencias, la secretaría general y los demás lugares de conducción entre las corrientes partidarias.
La reforma del PJ y los tiempos de una interna
El calendario original contemplaba elecciones partidarias para abril de este año, pero, ante la posibilidad de una confrontación entre los sectores de Olmos y Recalde, la conducción acordó prorrogar los mandatos hasta diciembre y avanzar con una reforma de la Carta Orgánica que modificara el sistema de representación interna.
Ahora, las conversaciones apuntan a finalizar el proyecto de reforma durante noviembre y fijar la elección entre marzo y abril de 2027. El procedimiento requiere cerrar primero los cambios propuestos, alcanzar un acuerdo político o someterlos a votación en el Congreso Metropolitano y posteriormente avanzar con los pasos institucionales necesarios para convocar a elecciones.
Integrantes de la negociación aseguran que Olmos cuenta con una mayoría en el Congreso partidario que le permitiría aprobar la reforma aun sin consenso con el sector de Recalde. Sin embargo, a primera vista, la prioridad continúa siendo evitar una confrontación que el peronismo porteño consiguió eludir durante los últimos años.
Uno de los puntos en discusión es la modificación del sistema de representación territorial. Entre los temas que se evalúan está ampliar la presencia de los consejeros que representan a las comunas. Actualmente son dos y se busca llevarlos, como mínimo, a cuatro, aunque también se estudia la posibilidad de que la cantidad de representantes esté vinculada a la cantidad de afiliados. En este punto, se discute si es conveniente fijar un piso común e ir sumando consejeros por afiliados para evitar desequilibrios.
También se estudia modificar la representación de las históricas ramas del peronismo, que pasarían a organizarse mediante secretarías partidarias. Así, el debate incluye cómo integrar a los gremios, cuya representación es sectorial y no necesariamente responde a una distribución territorial.