EFECTO TERERÉ

Paraguay, Argentina y la corrupción en el Estado ausente

Crece la crisis de las derechas ultras con la caída en desagracia de Santiago Peña. $LIBRA, ANDIS, Uneo Bank... Cada modelo con su modus operandi.

Con la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y la derrota de Donald Trump en las midterms de Estados Unidos comenzó una era aciaga para las derechas continentales, una que ha enmudecido al tantas veces deslenguado Javier Milei. La caída de Santiago Peña en Paraguay extiende esa ola de infortunios y proyecta, una vez más y de modo no casual, la pesada sombra de la corrupción sobre América Latina.

El ¿ex? presidente renunció después de las 48 horas frenéticas que siguieron a la quiebra y liquidación del Ueno Bank, un caso que ya impacta en nuestro país y en la suerte de 940 trabajadores argentinos, según contó La Nación.

El interrogante en torno al estatus de Peña responde a que este jueves presentó su renuncia, a que su dimisión fue rechazada por la Cámara de Diputados y a que ese cuerpo decidió por unanimidad darle el pase al Senado para que avance en el juicio político.

El levantamiento de una sesión bicameral por falta de cuórum abrió un nuevo capítulo de esta crisis financiera, política e institucional, de alcances todavía imposibles de dimensionar. Finalmente, el proceso se retomó por la noche en el Senado, que se disponía a actuar con velocidad, como lo hizo con Fernando Lugo en 2012, pero el presidente pidió una postergación de 72 horas para preparar su defensa.

El propio Congreso intentó limitar el derrame institucional del drama en curso. El juicio político al vicepresidente Pedro Alliana quedó descartado, por lo que será el sucesor para "Santi" Peña.

"¡Que se vayan todos!"

La de este jueves fue la tercera noche de indignación, protestas, disturbios y represión. El "¡Que se vayan todos!" resultó tan atronador como en la Argentina acorralada de 2001.

El rechazo de la renuncia y la continuidad del proceso de impeachment busca atender el clima de indignación social y evitar que Peña, uno de los presidentes modelo de la derecha sudamericana –siempre ponderado por Milei–, pudiera convertirse, como exmandatario, en senador vitalicio dotado de fueros y dieta.

En medio de versiones de fuga a lo Flávio Bolsonaro, el propio Peña salió con un posteo en Twitter en el que anunció: "Me presentaré y ejerceré mi derecho a la defensa. Lo haré con argumentos y pruebas, con respeto a la Constitución y a las instituciones de la República".

Los mil rostros de la corrupción

Aunque no la veamos —o no querramos verla— la corrupción siempre está y cada modelo económico tiene sus propios esquemas.

Allí donde el Estado impulsa la obra pública, es probable que se la detecte en forma de cartelización, licitaciones amañadas y retornos. En cambio, donde la autoridad se retira y lo que manda es esa nebulosa llamada "mercado", lo que suele verse es el paso permanente de hombres y mujeres a través de la puerta giratoria que separa la actividad pública de la privada. Esto refulge en el escándalo del Ueno Bank.

La correspondencia entre modelos económicos y esquemas de corrupción no es rígida y los negociados se producen en todos los lugares en los que son posibles. Antes de entrar en el ilustrativo caso paraguayo, cabe recordar que en la Argentina libérrima se ventilan causas diversas.

Por un lado, está el Libragate, para el que no bastó el cajoneo del fiscal Eduardo Taiano, el cierre atropellado del juez Marcelo Martínez de Giorgi ni el oportuno beneficio del nombramiento de la esposa del magistrado, Ana María Cristina Juan, como jueza federal en Hurlingham. El Presidente debe estar furioso por tener que demorar el encendido de hogueras: Casación seguirá estudiando la pertinencia del apartamiento de los afectados por la estafa como parte querellante.

Por el otro, los presuntos retornos por las compras estatales con dinero que no llega a las personas con discapacidad y, con ello, los audios de Diego Spagnuolo y el supuesto "tres por ciento para Karina" Milei.

Asimismo, alguna vez se sabrá de dónde salieron las cascadas de dólares con las que Manuel Adorni costeó sus gustos caros, así como la profundidad de los lazos entre José Luis Espert y Fred Machado. Lamentablemente, entre unas cuantas causas más.

Con la caída en desgracia del atildado Peña, al menos Edgardo Kueider encuentra consuelo: ya no es el único observado del momento por presunta corrupción en el país vecino.

El discreto encanto del modelo Paraguay

Más allá del carácter ecuménico del robo, el caso del Ueno Bank representa muy bien el modelo de la corrupción en los esquemas de Estado ausente.

En un país estragado desde tiempos remotos por flagelos como el contrabando y el narcotráfico —los que, al fin y al cabo, requieren de controladores que no controlan—, el modelo de libre mercado implantado en los años 1990, tras la caída de Alfredo Stroessner, se basó en todo tipo de facilidades para la radicación de inversiones, desregulación, eliminación de controles e impuestos bajísimos. ¿Te suena?

La estabilidad se consolidó y la inflación, que fue de 4,1% en 2016, terminó el año pasado en 3,1%. El crecimiento de la última década superó el 4% anual promedio. Sin embargo, el derrame es amarrete y solamente las peculiaridades del sistema estadístico paraguayo hacen que el índice de pobreza haya finalizado 2025 en 16%.

Diferencias metodológicas aparte, ese número es similar a los de países como Estados Unidos, Japón, Reino Unido, España y Australia, entre otros. Las derechas aman la fantasía.

En el paraíso del Estado corrido del medio –así en Paraguay como en la Argentina de Milei–, reinan los intereses particulares, los lobbies y, fundamentalmente, el vaciamiento efectivo de los organismos de control. También, el paso fluido de gente de un lado del mostrador al otro.

Cuando voy, vengo, y cuando vengo, voy

Santiago Peña asumió el poder el 15 de agosto de 2023, pero hasta 2025 fue accionista —uno de los dueños— del Ueno Bank.

Por si eso fuera poco, de entrada nombró como presidente del Banco Central de Paraguay (BCP) a Carlos Carvallo, quien —ha de ser casualidad— venía de desempeñarse como titular de Financiera Ueno.

Entre los ocho detenidos del controlante Grupo Vázquez, "aparecen ejecutivos con antecedentes en el BCP, la Agencia Financiera de Desarrollo y entidades financieras internacionales", informó ABC Color.

Los directivos de Ueno Bank detenidos: Miguel Vázquez, Juan Manuel Gustale, Julio Rey, Mariana Torres, Diana Mongelós, Alejandro Gómez Abente, Diego Fernando Duarte y Miguel Angel Almada. (Fuente: ABC Color).

Los directivos de Ueno Bank detenidos: Miguel Vázquez, Juan Manuel Gustale, Julio Rey, Mariana Torres, Diana Mongelós, Alejandro Gómez Abente, Diego Fernando Duarte y Miguel Angel Almada. (Fuente: ABC Color).

El caso más emblemático, añade, es el de Juan Manuel Gustale Cardoni, quien "ocupaba la presidencia de Ueno Bank al momento de los hechos" y anteriormente había sido ocupado "distintos cargos en el Banco Central, entre ellos el de director jurídico de la Superintendencia de Bancos, jefe de Gabinete del Directorio e intendente de Riesgo de Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo". Lo que se dice un hombre clave.

¿Es posible categorizar, sin furor, ese tipo de promiscuidad? Es posible.

Hablemos de casta

Después de la crisis de los estados benefactores de los años 1970, el cientista social Philippe Schmitter desarrolló un enfoque sobre el neocorporativismo que plasmó en una tipología de vínculos entre el Estado y sectores organizados, algo que el Milei de hace tres años habría denominado "casta".

Schmitter alude, por un lado, al "gobierno de interés privado –PIG es su desafortunado acrónimo inglés–, que existe donde una organización no estatal controla en régimen de monopolio bienes, servicios o estatus que son indispensables para sus miembros. Por ello, es capaz de influir y potencialmente controlar sus conductas, y lo podrá hacer con un estímulo específico en forma de autorización y ayuda estatal". Lo del Ueno Bank parece ir algo más allá.

"Otro posible modelo de interacción entre el Estado y las organizaciones de intereses —sigue el autor— es el de un 'gobierno privatizado', en el que una organización, con toda probabilidad monopolista, coloniza a un organismo particular del Estado y puede así hacer un uso privado de sus poderes públicos para dictar normas, conceder subsidios, etcétera".

Ya nos vamos entendiendo.

La zorra en el gallinero

Cuando el gobierno se privatiza o, cuando menos, se enajena de áreas sensibles, puede ocurrir que un grupo económico ponga la zorra a controlar un gallinero. Nada que no se conozca también en Argentina, con Milei y antes de Milei.

Así, en Paraguay las mismas personas fueron y vinieron entre ese grupo financiero y organismos centrales del área de superintendencia bancaria.

¿Cómo podría sorprender que la quiebra del Ueno Bank haya pasado largamente por debajo de los radares, que los autopréstamos de los que se acusa a sus directivos no hayan sido detectados y que el fraude se haya consumado, poniendo ahora en entredicho la reputación de Paraguay como hub regional de inversiones y sinónimo de estabilidad macro y baja tributación?

El "privatizado" Banco Central de Paraguay permitió que esa entidad haya crecido exponencialmente.

Quinta por volumen entre los bancos privados del país, era la primera por cantidad de clientes, cifrados en 2,9 millones, 45% de la población, expresión de una bancarización electrónica intensa de sectores populares que ahora quedan severamente dañados.

Además, ocupaba el tercer puesto en monto de depósitos de organismos estatales, por un total de 850 millones de dólares, cifra significativa en una economía de 65.000 millones de PBI. De ese total, hasta 380 millones de dólares correspondían al Instituto de Previsión Social (IPS), lo que deja hoy en un limbo los haberes de 32.000 jubilados. Todo eso será quebranto.

Con el banco en proceso de liquidación, sus 2,9 millones de clientes y depósitos por más de 2800 millones de dólares quedaron dentro de un corralito. Se estima que, si la crisis evita el peligro mayúsculo de una corrida de depósitos contra todo el sistema, el 97% de ellos podrá recuperar su dinero en algunas semanas gracias al Fondo de Garantía, que cubre el equivalente a 37.000 dólares por persona.

El 3% que resta —unos 87.000 ahorristas— deberá rezar para que la liquidación deje algún sillón o escritorio que rematar.

El largo brazo de Horacio Cartes

La suerte de Peña quedó echada cuando se confirmó que la embestida en su contra no involucraba solo a la oposición, sino también al sector de la Asociación Nacional Republicana (ANC, Partido Colorado) que responde al ala tradicionalista del expresidente Mario Abdo Benítez.

Ni que hablar cuando el otro sector de la agrupación, el neoliberal o tecnocrático que responde al expresidente Horacio Cartes —un buen amigo de Mauricio Macri, investigado en Brasil en 2003 por contrabando de cigarrillos y, según cables de WikiLeaks, sospechado alguna vez de lavado de dinero narco por la DEA— le soltó la mano.

Peña fue ministro de Hacienda en el gobierno de Cartes y su delfín, primero derrotado por "Marito" Abdo en la interna de diciembre de 2017 y finalmente vencedor en la presidencial del 30 de abril de 2023.

Al parecer, ciertos gestos de autonomía de Peña desagradaron a Cartes, quien vio en esta crisis una manera de aferrar con mayor fuerza el mango de la ANC.

Unos ganan, otros pierden, y unos salen y otros entran. La puerta giratoria de mercado libérrimo no se detiene. Y no solamente en Paraguay.

Santiago Peña y Javier Milei
Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay golpeado por el escándalo del Ueno Bank

También te puede interesar