LA INTERNA AMARILLA

Contrarreloj, Gisela Scaglia y Federico Angelini hacen un último intento por la unidad del PRO en Santa Fe

Cruzaron propuestas y existe la chance de lograr un consenso. Las tropas igual se preparan para ir a internas. El jueves a la tarde es el cierre de listas.

Parafraseando a Fito Páez, al PRO de Santa Fe dos días en la rosca no le vienen nada mal. A cuarenta y ocho horas del cierre de listas de cara a las internas, Gisela Scaglia y Federico Angelini encabezan negociaciones a contrarreloj por la unidad, aún sin acuerdo. Las tropas, previsoras, igual se preparan para la guerra.

En ambos campamentos reconocen que hubo un intercambio de propuestas en las últimas horas, sin llegar a un acuerdo, aunque seguirán negociando. El contenido de esas propuestas está guardado bajo siete llaves. “Si te lo digo, se va a hacer público y ellos lo pueden tomar como que ya los estamos sacando de la cancha”, razonó una fuente -que no cree que vaya a haber fumata blanca- ante la consulta periodística. “Ni en pedo lo cuento, sería escupir el asado”, fue la respuesta de otra garganta de la tropa de enfrente.

El regreso a la mesa de negociación -que había sido detonada por el sector halcón como gesto de fastidio porque no veían voluntad de diálogo- fue lento. El puntapié inicial puede encontrarse en un encuentro entre el presidente del PRO y ladero de Angelini, Cristian Cunha, y la vicegobernadora. Allí, Cunha propuso un esquema de unidad: él presidente, Scaglia presidenta de la asamblea. La vice hizo una contrapropuesta, invirtiendo los roles. Si bien no hubo acuerdo, el diálogo prosiguió.

Los tambores de guerra en el PRO aún no callan

Hay una convicción que repiten a ambos lados de la grieta que atraviesa a los discípulos de Mauricio Macri en la provincia: una interna no es lo más conveniente. No solo porque revelaría una baja cantidad de afiliados dispuestos a votar, sino también por el clima de época -“la sociedad no nos quiere ver pelear”, repiten- y porque podría comprometer el futuro del partido: “Después de esto hay que seguir, tenemos que intentar que no se rompa todo”. La tensión de la disputa, que escaló al escenario público, incomodó a propios y extraños.

Aquel axioma napoleónico de prepararse para la guerra si uno quiere la paz gobierna las acciones de ambas tribus: como aún no hay acuerdo, hoy por hoy hay internas, que tienen un cierre de listas este jueves a las 18 en Santa Fe. Los equipos trabajan asegurando candidatos a los distintos cargos partidarios. Los halcones, por ejemplo, avisan que si se llega a esa instancia, de su lado estarán los cuatro intendentes que tiene el PRO en la provincia: Romina López, de San Guillermo; Natalio Lattanzi, de Rufino; Javier Meyer, de Las Rosas; y Miguel Weiss Ackerley, de Santo Tomé.

El scaglismo aún no habló de candidatos, pero nombres le sobran. Fichan allí el actual secretario general del macrismo Lucas Incicco y el expresidente del Concejo rosarino Alejandro Rosello. El ministro de Trabajo Roald “Coco” Báscolo -único ministro del PRO en el gobierno de Maximiliano Pullaro- reporta al mismo sector, al igual que la secretaria de Transporte Renata Ghilotti. La concejala Anita Martínez y la diputada Astrid Hummel también apoyan a Scaglia. Miguel Del Sel y el exdiputado Raúl “Oreja” Fernández” se mostraron con ella.

La mesa de negociación que había estallado

Como contó Letra P, la mesa de negociación en el PRO había estallado hace aproximadamente un mes, antes de la segunda reunión entre ambas tribus. Sobre la hora, los halcones suspendieron un encuentro, molestos con sus adversarios internos porque ninguna de sus figuras relevantes había confirmado presencia. Además, Cunha y Angelini empezaban a señalar a figuras de Unidos, externas al macrismo, a las que acusaban de meterse en la interna para inclinar la balanza para Scaglia.

En ese momento, en la tropa de la vicegobernadora afirmaron que tenían un equipo preparado para asistir a la reunión, pero no se mostraron muy preocupados por revivir las negociaciones. En el Senado reinaba -reina aún- la confianza para el caso de tener que disputar el liderazgo del PRO en las urnas. Lo que sí molestó fue el otro gesto de disconformidad de parte del angelinismo: apurar el calendario electoral, lo que fue el insumo de una nueva crisis.

La intervención de Mauricio Macri y la guerra de fallos

Con la guerra declarada, los operadores de Scaglia impugnaron el calendario electoral que la mayoría angelinista de la Junta Electoral había confeccionado y tuvieron éxito: la Junta Electoral Nacional anuló el proceso y ordenó comenzar de cero. Fue un golpe para los halcones, quienes tenían la estrategia de apurar los comicios no solo para “cortar con el estado deliberativo en el partido”, sino también para no darle demasiado tiempo a la vicegobernadora de armarse.

Quizás por eso es que decidieron apelar la decisión y seguir adelante con el calendario impugnado. Hubiese salido bien si no fuese porque el scaglismo logró otro triunfo: una decisión casi instantánea del Juzgado Federal con competencia electoral de Santa Fe, a cargo de Reinaldo Rodríguez, obligó a la Junta Electoral provincial a acatar el fallo. Recién ahí, los halcones cedieron y confeccionaron un nuevo calendario, recogiendo algunos de los reclamos del equipo de la vicegobernadora. A pocas horas del cierre, se verá si ese calendario llegará a su fin.

Gisela Scaglia y Federico Angelini junto a Mauricio Macri en la campaña de 2021
Gisela Scaglia y Federico Angelini junto con Mauricio Macri en la campaña de 2021.

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