Desafío 2027

Con Martín Llaryora moviendo hilos en el PJ nacional, De la Sota y Massa le escapan a la unidad en Córdoba

La diputada trabaja para consolidar su bloque. El exministro de Economía priorizará el armado del Frente Renovador en la provincia. La trama de desconfianzas.

El plan que Martín Llaryora rediseña para ser reelecto en poco más de un año tiene enmiendas, añadidos y notas al pie. Muchas de ellas se presentan contradictorias, aunque comprensibles en tiempos de política hecha a los gritos. Además de incorporar capítulos de la agenda libertaria en sus proyectos, el gobernador de Córdoba paulatinamente expone contactos con el peronismo nacional.

La contradicción en el sentido de tales movimientos refleja la necesidad de sopesar variables en la ruta a 2027. Hace sólo cuatro meses, la decisión de priorizar nombres peronistas en la lista de Provincias Unidas no tuvo el impacto esperado. Iniciado 2026, la aciaga experiencia recogida invita a indagar otro camino.

La exposición de movidas que muestran a Llaryora tallando en el PJ nacional, opción otrora vedada, también impacta de lleno en la escena provincial. Si él lograse consolidar un rol central en la reorganización del partido, que aún tiene a Cristina Fernández de Kirchner como presidenta, necesariamente deberán redefinir sus propios trayectos aquellos sectores y dirigentes que tenían el mismo anhelo reunificador de las partes de un todo aún vacilante.

Según interpretan las fuentes consultadas, el exintendente equivoca con los contactos que ensaya. No se trata sólo de nombres, explican. Apuntan tanto a la falta de credibilidad de un apresurado intento por desalambrar la provincia como a intentos que resuenan a un pasado cada vez menos popular.

“No hay celo. Si esos son los contactos, que los conserven con moño. Hay muchos otros nombres, en todo el país. Porque el país no es sólo Buenos Aires. Natalia de la Sota recorre las provincias y habla con muchos más dirigentes”, explican desde su entorno.

La explicación remite al tendido de puentes que ensayaba su padre, José Manuel de la Sota, antes de su muerte. Pero también amplía el horizonte de la discusión: la diputada no tiene su atención exclusivamente puesta en Córdoba, destino que muchos confieren a su recorrido.

Según afirman dentro del delasotismo, a la exlegisladora tampoco le interesa sumarse al relanzado proyecto llaryorista. “Quiere fortalecer Defendamos Córdoba”, repiten al unísono.

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El rechazo responde a dos razones. Una inmediata, es la percepción de que el exintendente capitalino ha quedado entrampado en una zona poco fructífera. “Demasiado tibio para acercarse a Milei, demasiado tibio para enfrentarlo. Si ahora lo quiere retar, nadie le va a creer”, explican.

Por otro lado, asoma una herida sin cauterizar: De la Sota esperaba una oferta en la antesala de las elecciones provinciales de 2023. Tres años después, su interés está puesto en diferenciarse, no ya en coincidir.

El recorrido de Sergio Massa

En el Frente Renovador tampoco reconocen un cauce que, al menos en el próximo año, converja en el dique que imaginan ingenieros llaryoristas. Según repiten, la prioridad será fortalecer el armado propio, un cometido que acumula años ya.

“El objetivo es construir lo propio. No hay interés en acordar con Llaryora. Tampoco somos opositores: en algunas cosas coincidimos, en otras no. Ellos plantean una construcción desde arriba, nosotros creemos que es necesario empezar desde abajo”, explican voces mediterráneas.

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Sergio Massa con sus armadores en Córdoba, Tania Kyshakevych y Agustín González

Sergio Massa con sus armadores en Córdoba, Tania Kyshakevych y Agustín González

Las mismas fuentes destacan que Sergio Massa, líder del espacio, pide especial atención a la construcción desde la Fundación Encuentro, la vinculación con entidades del tercer sector y al diálogo con los intendentes, el target más codiciado en el año preelectoral.

Sobre ese plan de acción, eminentemente territorial, el FR asegura estar más propenso a una red de referentes locales que a una disputa provincial. “Nadie del llaryorismo nos ha llamado, tampoco lo han hecho con Sergio”, sintetizan.

Aunque no se muestren tajantes en el rechazo a la posibilidad de la unidad, revierten el peso de la ecuación. “Depende principalmente de los compañeros del cordobesismo, si están dispuestos a construir una oposición clara, si han hecho un repaso. Difícil que podamos coincidir así”, afirman.

Es con todo el peronismo

En el llaryorismo no toman con literalidad las expresiones que anuncian, o reafirman, distanciamientos. El viaje a 2027 sigue llevando ofreciendo el marbete “con todos” como distinción.

Tampoco ubican al gobernador en una competencia con rivales en la interna. Mucho menos en la provincia que el cordobesismo gobierna hace 27 años. Por el contrario, comienzan a admitir que el complejo horizonte que se cierne obliga a revisar definiciones categóricas en torno a las alianzas.

Martín Llaryora recorre obras viales en la ciudad de Córdoba

Los gestos de apertura también transmiten un mensaje al interior del PJ de Córdoba, donde muchos y muchas aún se sacuden el polvo de la derrota.

Dudas cruzadas surcan las cavilaciones. ¿Cuán conveniente resultaría aproximarse a aquellos a los que se ninguneaba ayer nomás? ¿Cuán beneficioso resultaría acentuar el perfil peronista de la alianza oficialista, a sabiendas que otros sectores podrían distanciarse? ¿Es momento para que Llaryora busque un lugar preponderante en el peronismo nacional?

Por el momento, la salida parece hacia adelante. Y por primera vez en muchos años, hacia afuera de la provincia.

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