Poco extraordinarias: el Congreso sancionó cuatro de los 72 proyectos de Fernández
Casi sin sesiones, la cosecha parlamentaria del Gobierno del FdT en los últimos tres veranos no alcanza al 6% de efectividad. Pocas expectativas para 2023.
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Salvo para los legisladores involucrados, el arranque del período de sesiones extraordinarias 2023 pasó inadvertido. De acuerdo al decreto que firmó el presidente Alberto Fernández, el Congreso podrá tratar, desde este lunes hasta el 28 de febrero, 27 temas definidos por el Ejecutivo, entre ellos uno que anticipó cruces con la oposición, el inicio del trámite del pedido de juicio político contra la Corte Suprema. A pesar de los esfuerzos que prepara el oficialismo, esta etapa podría repetir las experiencias de los dos anteriores: un temario ambicioso, pero con una escasa actividad para llevarlo adelante por falta de acuerdos. Con la última convocatoria, el Presidente habilitó para la etapa estival el debate de 72 temas en tres años, pero, hasta ahora en ese mismo lapso, sólo fueron sancionadas cuatro leyes. Todavía resta saber cómo será el desenlace del período que comenzó esta semana.
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Tal como contó este portal, el Frente de Todos (FdT) no descarta la posibilidad de que Juntos por el Cambio (JxC) se empeñe en vaciar de contenido todo el período. La mesa nacional de la coalición opositora se reunió hace dos semanas para advertir que sus legisladores participarán de la comisión de Juicio Político, que conduce la entrerriana Carolina Gaillard, pero no darán cuórum en el recinto. Todavía no hay una definición sobre qué hacer en las comisiones, pero el FdT buscará mantener el trabajo de las que controla para tramitar algunos proyectos.
Desde que asumió la Presidencia, Fernández ha convocado a períodos de sesiones extraordinarias en 2020, 2021, 2022 y también en este 2023. Cuando estaba a un paso de cumplir su primer año al frente del Ejecutivo, firmó el decreto 964/2020 y prorrogó el período de ordinarias de ese año desde el 1° al 11 de diciembre y luego convocó a extraordinarias desde ese día hasta el 28 de febrero. Luego corrigió la extensión de ordinarias hasta el 3 de enero de 2021. En el primer decreto definió un temario de 25 proyectos a tratar y en el segundo lo amplió a 27.
A fines de 2020 Fernández comenzó a poner a prueba su estilo para convocar a extraordinarias, pero a veces acompañada por una extensión del período de ordinarias. En este caso la decisión estaba concentrada en ordenar todos los tiempos legislativos para cerrar el año con la sanción del proyecto de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la atención post-aborto, junto con la norma de atención y cuidado integral del embarazo, conocida como la ley de los 1.000 días.
El Senado sesionó dos veces en las extraordinarias de febrero de 2021. Entre otras, transformó en ley cuatro textos que había aprobado la Cámara Baja y aprobó el Consenso Fiscal 2020. Diputados recién lo transformó en ley el 10 de junio de ese año.
Las extraordinarias de febrero del año pasado tenían una significación particular. Implicaban un ejercicio de precalentamiento para el oficialismo. Sus 118 voluntades afrontarían a partir de marzo el debate para que el Congreso autorice la renegociación de la deuda. Kirchner se quedó en su banca, dejó la conducción del bloque y fue reemplazado por el rosarino Germán Martínez, que buscó contener la discusión interna del FdT. La discusión concluyó con una votación dividida en el recinto que desnudó el nivel de desacuerdos.
El último intento para instrumentar un período de extraordinarias data del 12 de enero. Fue mediante el decreto 17/23, donde Fernández repitió la extensión del temario de 2021 y estableció 27 proyectos para que el Congreso pueda tratar entre el 23 de enero y el 28 de febrero. Entre los ejes del temario incluyó una serie de iniciativas que son consideradas clave por el Palacio de Hacienda, como la creación de un monotributo para los exportadores de servicios tecnológicos, un blanqueo impositivo para los contribuyentes con bienes en Estados Unidos, y la modificación de la legislación penal para perseguir el lavado de activos. De esos textos los dos primeros todavía no han sido presentados por el Ministerio de Economía y reflejan las pocas esperanzas que tiene el Ejecutivo de que prospere algo que no sea el trabajo de la Comisión de Juicio Político que arranca este jueves a las 11. También está la moratoria previsional y el debate de una reforma del presupuesto para cumplir con el fallo de la Corte que le restituyó casi dos puntos de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires. Ninguna de esas iniciativas aparece con chances de prosperar en el escenario que se avecina.