26|1|2023

La primera encuesta prendió la mecha de otra campaña caliente en Brasil

06 de octubre de 2022

06 de octubre de 2022

Los números tras la primera vuelta muestran arriba al PT con una diferencia de diez puntos. Lula volvió a las calles y Bolsonaro confiscó fondos educativos. 

La publicación del primer sondeo de opinión en Brasil, este miércoles, luego de la primera vuelta electoral de este domingo de cara al ballotage del 30 de octubre entre el presidente que busca la reelección, Jair Bolsonaro, y el líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, que busca volver al Palacio de Planalto, disparó la campaña proselitista que anticipa ser enardecida en búsqueda de los votos para que uno de ellos dos sea entronizado el 1 de enero de 2023.

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El nuevo escenario nacional, plasmado en la encuesta, generó sonrisas en la oposición. Según la consultora IPEC, Lula conseguiría el 55% de los votos válidos contra el 45% del actual jefe de Estado. Además, el 50% del universo consultado aseguró que nunca votaría por Bolsonaro, un número que cae hasta el 40% cuando se trata del exmandatario. Otro número que preocupa al oficialismo es la imagen negativa que registra su candidato, que llega al 42%, por encima del 35% que define a su gestión de manera positiva. Además, el sondeo registró la polarización que vive el país: el 92% aseguró ya tener definido su voto, lo que reduce el mundo de indecisión al 8%. 

 

Este estudio, que en definitiva no deja de ser un trabajo de las ciencias sociales que puede equivocarse como ya ocurrió en esta primera vuelta electoral, también reafirmó las tendencias históricas de la política brasileña: Lula es fuerte en el nordeste, donde se impuso con comodidad este domingo 69% a 26%, y Bolsonaro en el sur, donde consigue el 54% contra el 37% de su rival. A raíz de esto, las distintas campañas no apostarán a revertir estos números, sino a reducir las distancias. En el sudeste, por ejemplo, Lula gana con el 47% contra el 45% del actual mandatario, una diferencia que entra en el margen de error, pero que no evita una cierta alegría en el comando petista. 

 

“Lula ganó en nueve de los diez estados con mayor tasa de analfabetismo. ¿Sabes cuáles son? Los de nuestro nordeste”, afirmó el jefe de Estado este miércoles durante una alocución que realizó por sus redes sociales. “Quien tenga una gota de sangre nordestina no puede votar por este negacionista, por este monstruo”, le respondió el líder del PT este jueves. La región septentrional, donde la pobreza y la desigualdad es más fuerte que en el resto del país, está históricamente vinculada a Lula, quien supo convertirla en uno de sus bastiones electorales a lo largo de su carrera política.

 

Por su parte, este jueves Lula volvió a las calles para hacer campaña y eligió, como punto de partida, la ciudad paulista de São Bernardo do Campo, el mismo lugar donde se forjó como sindicalista metalúrgico y en el cual se entregó a la Policía cuando fue detenido por orden del exjuez y reciente electo senador, Sergio Moro. Durante la recorrida por una de las arterias comerciales de la ciudad periférica de San Pablo, el expresidente se mostró junto a su candidato a gobernador, Fernando Haddad, quien consiguió el segundo puesto el domingo por detrás del bolsonarista Tarcisio Gomes de Freitas, que se encamina a una victoria en el ballotage.

 

Las cuatro semanas de campaña que ya quedaron inauguradas serán a todo o nada. Los dos candidatos pondrán todo sobre la escena política y recurrirán a diferentes estrategias electorales para ganar la segunda vuelta más importante de la historia reciente de Brasil. Como relató Letra P, para ello Bolsonaro no dudará en acudir a las arcas del Estado y abandonar, aunque sea de forma temporal, su discurso liberal en materia económica. 

 

El miércoles se conoció que el presidente confiscó, por decreto, más de 480 millones de dólares del Ministerio de Educación que serán utilizados, por un lado, para sanear el déficit que generó en las cuentas públicas a través de una serie de beneficios sociales que buscan atraer el voto de los sectores más desfavorecidos; y, por el otro, quedará como misterio, gracias al “presupuesto secreto”, un mecanismo por el cual el jefe de Estado no debe brindar información al respecto. “El bloqueo de las cuentas coloca en riesgo el sistema de todas las universidades federales e institutos federales”, advirtió la Asociación Nacional de Dirigentes de Instituciones Federales de Educación Superior (Andifes).

 

Con sus respectivas armas y herramientas, los dos candidatos del ballotage se dirigen a la batalla final sin pausa ni demoras.