13|8|2022

Renta inesperada: las definiciones salientes de Alberto Fernández de Kirchner

06 de junio de 2022

06 de junio de 2022

Con guión K, el Presidente presentó un proyecto del paladar del Instituto Patria. Guzmán, también cristinizado: mensajes muy CFK para la oposición.

En medio del terremoto desatado por el off-gate que derivó en la salida de Matías Kulfas, quien este lunes se despidió con una carta-bomba contra el cristinismo, el presidente Alberto Fernández se mostró con otro de los apuntados por la oposición interna, Martín Guzmán, para presentar el impuesto a la renta inesperada, una iniciativa del paladar del Instituto Patria.

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Mimetizado con la vicepresidenta Cristina Fernández, con quien intenta conciliar para cuidar lo que queda del Frente de Todos, el jefe de Estado aseguró que la guerra desatada en Ucrania genera “dos realidades” en el mundo, con “millones de seres humanos en riesgo” y, por otro lado, “muy poquitos que ganan muchísimo”, por lo que le demandó al Congreso aprobar el impuesto que gravará con un 15% a las empresas que en 2022 registren ganancias superiores a los 1.000 millones de pesos. 

 

Con un guión calcado de los postulados con los que viene machacando la vicepresidenta, autora de la Teoría de los cuatro vivos, Fernández aseguró que, “cuando algunos ganan mucho y millones se empobrecen, no es una sociedad, es una estafa”, y que el Frente de Todos (FdT) no llegó a la Casa Rosada “para convalidar estafas, sino para convalidar igualdades y para equilibrar aquello que se ha desequilibrado”. 

 

La iniciativa legislativa -anunciada en abril-, explicó Guzmán, se aplicará a través de una sobrealícuota del impuesto de las sociedades únicamente sobre aquellas empresas que cumplan con alguna de las dos condiciones que el proyecto contempla: un margen de ganancias reales, es decir, por encima de la inflación del 10%, o que el aumento de las ganancias de 2022 sea superior en un 20% o las de 2021. "Abarca a empresas muy grandes en la Argentina", detalló y aseguró: "Es un mecanismo que busca garantizar que haya condiciones de mayor equidad y que se fomente la inversión y el desarrollo con el Estado jugando un rol fundamental".

 

“La única forma de sostener un crecimiento que signifique progreso es si ese crecimiento lo compartimos entre todos y todas”, agregó el jefe del Palacio de Hacienda, también con manaul K. En esa línea cristinista, casi copiando frases formuladas por la vice en sus dos últimas presentaciones públicas, advirtió que, “cuando este sector sufrió y necesitó del Estado, el Estado estuvo presente”. Más: “Decir me opongo a cualquier acción necesaria para que una sociedad no sufra más desigualdad es perverso y no nos representa como pueblo”, disparó, con destino Juntos por el Cambio (JxC), que ya adelantó su rechazo a la iniciativa. 

 

El Presidente también se adelantó a las dificultades legislativas que deberá enfrentar el proyecto de ley al considerar que “el Congreso tiene la obligación” de aprobarlo ya que, manifestó, “necesitamos que unos pocos no ganen tanto en desmedro de las inmensas mayorías". “No estamos irrumpiendo con ninguna norma sacada de la galera, estamos haciendo algo que el mundo hizo y hace”, afirmó y consideró: “Hemos venido a poner igualdad, hemos venido a poner justicia social, eso es todo lo que estamos haciendo”.

 

El acto de este lunes, del que participaron algunos gobernadores junto a dirigentes sindicales y sociales, llegó horas después de la salida del gabinete nacional del ahora exministro de Desarrollo Productivo, una de las figuras más cercanas al Presidente y, a la vez, una de las más atacadas por los sectores del kirchnerismo que demandan una aceleración en las medidas económicas del Gobierno en favor de los sectores más golpeados por la crisis económica. También sucede después del acto de reencuentro que protagonizó la dupla presidencial tras 90 días sin verse, en el cual la exmandataria le demandó al jefe de Estado “usar la lapicera con los que tienen que darle cosas al país”, quienes en este caso serían aquellos grupos que se beneficiaron económicamente de la invasión orquestada por el Kremlin sobre Kiev. 

 

De todas maneras, el nuevo buque insignia del oficialismo deberá cruzar un tormentoso camino legislativo para llegar a buen puerto ya que, por un lado, a priori, en ninguna de las dos cámaras tiene mayoría como para lograr un tratamiento rápido y efectivo y, por el otro, la alianza JxC ya anunció su rechazo por considerar que es una medida que atenta contra la producción y el trabajo. A esto se le suma la negativa de las cámaras que nuclean a las aceiteras, mineras y a las grandes industrias, que, como contó Letra P, prometen dar batalla para evitar que la iniciativa oficialista prospere.