19|1|2023

Una fiscal con bajo perfil y causas de alto impacto para los Justileaks

09 de diciembre de 2022

09 de diciembre de 2022

Subrogante de la fiscalía en Bariloche, cultiva un perfil duro y no se deja ver. Causas calientes, de Mascardi a Lago Escondido. Disciplina, hermetismo y agite.

GENERAL ROCA (Corresponsalía Patagonia) El pedido de la fiscal federal subrogante de San Carlos de Bariloche, María Cándida Etchepare, de ampliar la investigación ante un posible delito por “aceptación de dádivas” en relación al viaje a Lago Escondido de jueces federales, directivos del Grupo Clarín, el ministro de Seguridad porteño, Marcelo D´Alessandro; el jefe de los fiscales de la Ciudad, el dueño de una consultora y un exintegrante de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), puso el foco sobre la encargada de investigar un tema caliente para el poder. La revelación de los Justileaks pocas horas antes de que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner fuera condenada a seis años de prisión e inhabilitación a perpetuidad para ejercer cargos públicos amenaza a la abogada patagónica con catapultarla a un protagonismo mediático que conoce por haber llevado causas de alto impacto, pero que parece evadir para cuidar celosamente su imagen pública.

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De carrera en el Poder Judicial en Buenos Aires, desembocó en Bariloche como secretaria del juzgado cuando la dependencia inició un proceso de recambio que aún continúa desde la jubilación de Jorge Bagur Creta, subrogado más tarde por Sylvia Little. Designada por el procurador General interino, Eduardo Casal, en marzo de este año, Etchepare heredó diversas causas que tenía en su poder Little, que abandonó el cargo por desgaste y exposición. El expediente de mayor notoriedad, antes de la bomba de Lago Escondido, fue el que involucró el desalojo de la comunidad Lafken Winkul Mapu de Villa Mascardi.

 

La experiencia en los años movidos del juzgado andino llevaron a Etchepare a un silla caliente en medio de denuncias que involucran a pueblos originarios. En sus manos, quema la causa Mascardi, un dolor de cabeza para la política rionegrina y nacional. Sin temblarle el pulso, tras un allanamiento con un comando unificado de fuerzas federales, reclamó la detención de un grupo de integrantes de la comunidad Lafken Winkul Mapu, decisión que le valió el repudio de las organizaciones de Derechos Humanos. “Salvo Mascardi, siempre fue receptiva con las cuestiones de pueblos originarios”, le dijo a Letra P un abogado que estuvo involucrado en esa causa, pero que ya no trabaja en el caso. La que cita el letrado es la ocupación del Ejército, en conflicto con la comunidad Buenuleo. Las organizaciones insisten con el rol de la fiscal y destacan la disposición en general, a diferencia de lo que sucedió en la paradisíaca aldea al frente del lago Mascardi.

 

Sus colegas la caratulan como disciplinada, estudiosa y de carácter fuerte. Ese rigor en el derecho la llevó a ser de auxiliar a subrogante. Quienes transitan a diario el juzgado, desmienten que posea una pertenencia al kirchnerismo o al PRO, como se dejó trascender en algunos medios. Hay quienes recuerdan cuando tuvo un cortocircuito con el jefe local del Ejército por un conflicto de tierras, un problema recurrente para la política patagónica.

 

En los mensajes de los Justileaks que cruzaron por Telegram, los huemules de Lago Escondido hacen mención a un diálogo fluido con Etchepare y muestran su confianza en que lograrán condicionar a la fiscal para que envíe la causa a los tribunales federales de Comodoro Py. Por eso, cuando este miércoles Etchepare imputó a los jueces federales Julián Ercolini, Pablo Yadarola, Carlos Mahiques y Pablo Cayssials, a D’Alessandro, al fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques, al empresario Tomás Reinke y al exfuncionario de inteligencia Leonardo Bergroth, quienes desconfían de la funcionaria hablaron de sobreactuación o, por lo menos, de un agite para mostrar distancia con los implicados.

 

Etchepare le solicitó a la jueza federal Silvina Domínguez una serie de medidas de prueba para investigar el viaje del 13 de octubre pasado que compartió ese grupo con dos altos directivos del Grupo Clarín, Jorge Rendo Pablo Casey. El ministro de Justicia, Martín Soria, en declaraciones a AM530, soltó un mensaje de doble filo: "La fiscal debe tener muchísimas ganas de que esto se esclarezca. Sobre todo, de escuchar los audios de Ercolini".

 

En uno de los chats revelados, se escucha un audio donde el magistrado se refiere despectivamente a la funcionaria mientras traza un plan para encubrir el viaje. "Para mi lo ideal sería que la mina pida. No que nos presentemos, porque si no, nos terminamos presentando como si fuéramos imputados y es una locura. Que la mina le pida a Flyzar simplemente si existió ese vuelo, eventualmente lista de pasajeros y constancias, y que mande facturas, pero que no pida facturas, sino que pida constancias. Lo mismo que pida a Lago Escondido. Con eso se descarta cualquier posibilidad de dádiva y después es todo un bluff, se cierra y chau".

 

Perfil bajo cero

Etchepare hace un culto del bajo perfil. No se deja ver en redes sociales y no hay imágenes de ella en la web. El sitio del Ministerio Público Fiscal da cuenta de su trabajo en la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°30, como auxiliar, en 2017, y de su rol actual a cargo de la dependencia federal barilochense.

 

Con el defensor oficial del fuero penal de San Carlos de Bariloche, Marcos Ciciarello, este año coordinaron en el Centro Regional Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue la diplomatura “Pensar Derecho: los discursos criminales”. La propuesta, según difundió la casa de estudios, buscaba "visibilizar las decisiones políticas dentro del fenómeno jurídico-mediático a partir del debate sobre los discursos que conforman el entramado judicial". Lejos de los claustros y cerca de la portada de matutinos y portales, ahora Etchepare deberá poner en juego esos saberes y mostrar cintura para jugar su papel en un conflicto de alta gama donde se cruzan a niveles de escándalo la política y el Poder Judicial.