11|1|2023

Llaryora se asoma al puente imposible entre Macri y el peronismo cordobés

01 de diciembre de 2022

01 de diciembre de 2022

Tras la reunión del intendente y el expresidente, una eventual fórmula cordobesista con vice PRO ensanchó las grietas del PJ. El límite de Gill. Guiños.

CÓRDOBA (Corresponsalía) En una entrevista televisiva que tuvo lugar horas después del estallido que generó la reunión entre Mauricio Macri y Martín Llaryora en la pata cordobesa de Juntos por el Cambio (JxC), el viceintendente capitalino Daniel Passerini advirtió que la oposición buscaba exportar sus conflictos al armado de Hacemos por Córdoba (HxC) y buscó bajarle la espuma a la polémica. “Nos están queriendo transferir el desorden y el descalabro que tienen en ese espacio político. Que Llaryora dialogue con un dirigente importante de la Argentina a mí no me genera ninguna zozobra”, dijo, intentando que las esquirlas del estallido no alcancen al PJ mediterráneo.

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El movimiento es lógico. Es posible que ni los interlocutores de turno hayan esperado una respuesta distinta de uno de los hombres más alineados con el intendente que quiere ser gobernador en todo el peronismo provincial. Sin embargo, con el paso de las horas, el ruido empezó a hacerse menos disimulable. El encuentro entre el fundador del PRO y el candidato schiarettista trascendió rápidamente las fronteras del cambiemismo y revivió las voces críticas en el seno de un peronismo díscolo que volvió a alinearse para cuestionar el sesgo desperonizador con el que Juan Schiaretti pergeña sus estrategias electorales. Las especulaciones respecto de un vice amarillo para Llaryora embarró la cancha para el otro partido que debe jugar el intendente capitalino, el que debe perseguir un resultado que le permita garantizar la unidad interna de su propio frente político. 

 

En el oficialismo provincial justificaron el encuentro con la receta antigrieta que pregona el cordobesismo. Para los bolsones críticos de Schiaretti, fue la confirmación de los repetidos señalamientos que acusan un pacto entre el gobernador y el expresidente. En el medio, las miradas se volcaron hacia los sectores que intentan mediar en la relación del peronismo cordobés con la conducción nacional del movimiento. 

 

“En estos momentos siempre es bueno recordar la palabra y el pensamiento de José Manuel (De la Sota), porque fue él quien permitió al Justicialismo y a las fuerzas políticas y sociales aliadas de Córdoba que se iniciara y consolidara el período de transformación de nuestra provincia”, escribió Martín Gill en Twitter y compartió una imagen en la que el fallecido fundador del cordobesismo se expresa de modo contundente: “Si van a hacer un acuerdo con Macri no cuenten conmigo”.

 

“El tuit fue muy claro”, señalan en el entorno del intendente de Villa María y recuerdan Gill “siempre apoyó a candidatos peronistas”, por lo que una eventual apertura hacia el macrismo implicaría una complicación para un eventual acercamiento entre los sectores identificados con el Frente de Todos (FdT) y el peronismo cordobés.

 

Pese a su antikirchnerismo identitario, el cordobesismo no cancela la posibilidad de tejer lazos con los sectores K que se alejan de las posturas más radicalizadas, aunque nunca establecen con claridad en qué lugar pondrían el límite. Con una relación cada vez más fortalecida con la diputada Natalia De la Sota, Gill parece corporizar una de esas posturas con las que el schiarettismo podría retomar conversaciones. El problema es cómo articular la llegada conjunta de figuras identificadas con ambos extremos del polarizado escenario político nacional.

 

Detrás de la posición de Gill, hay quienes también miran al grupo de intendentes que empujan las ambiciones del villamariense y que desde las entrañas del PJ vienen pidiendo una mayor participación en las decisiones de la superestructura partidaria. “Siempre dijimos que Macri es nuestro límite y, más allá de que entendemos que pueden existir diálogos y conversaciones con diferentes partidos, no puede pasar de ser eso”, dice uno de los referentes del interior consultado por Letra P, que agrega una advertencia: “No nos van a hacer militar a un vicegobernador o a una lista del PRO”.

 

En esa lectura hay un signo de admiración que empieza a ser atendido por muchas autoridades municipales que, ante la imposibilidad de reelegir, se encuentran con la dificultad de encontrar referentes dentro de su propio partido. ¿Puede el schiarettismo impulsar un acuerdo interpartidario que facilite sumar victorias en el interior a partir de candidaturas que prescindan de las referencias históricas del peronismo territorial? Mientras esperan que el gobernador destrabe la discusión de las re-reelecciones en la Legislatura, los niveles de enojo con Schiaretti aumentan con el paso de las semanas y hay a quienes ya nada les parece demasiado alocado.

 

En el plan con “todos adentro” que busca orquestar HxC, la reunión entre Llaryora y Macri cierra también las puertas a quienes integran el Frente Peronista Cordobés que, como el kirchnerismo más clásico, está decidido a presentar su propia lista en 2023. “Detrás de esto está Schiaretti, que usa su amistad con Macri para fortalecer a Llaryora, pero no me parece que vaya a tener mucho efecto en los armados. Cuando en 2019 el gobernador mandó a votar a Macri, no hubo muchos que hayan pataleado”, dicen en el sector identificado con algunas figuras históricas del peronismo mediterráneo como Olga Riutort y Carlos Caserio.

 

En ese sector también señalan que, sin posibilidad de pensar en una ruptura opositora que facilitara el camino de Llaryora al Panal, el gobernador cordobés se ve obligado a enviar señales al poder económico, que a nivel nacional mantiene su predilección por la coalición opositora que busca vencer al FdT en 2023. “La foto con Macri es un mensaje en esa dirección, para que el Círculo Rojo no traslade sus preferencias nacionales a la discusión provincial. Eso no necesariamente tiene que tener un impacto en el armado de listas. Más bien es un pedido de apoyo para la elección provincial, que se acompaña con un ‘en octubre, vemos’ a nivel nacional”.