11|10|2021

Una aplanadora para tapar los baches de la herencia Trotta

21 de septiembre de 2021

21 de septiembre de 2021

El nuevo ministro de Educación deberá atajar las demandas que impuso la pandemia y la oposición convirtió en bandera. Rosca política y perfil ejecutivo.

Alberto Fernández acomoda sus papeles para leer otra vez la fórmula que antecede a la jura de cada uno de los nuevos funcionarios. El flamante ministro (en verdad, aún le faltan segundos para serlo) repite el corto tramo que ya recorrieron sus pares, se acerca al micrófono y escucha los aplausos que telonean la mención de su nombre en el Museo del Bicentenario. Antes de que el Presidente comience a leer, en un gesto rápido pero seguro, extiende su brazo derecho y separa los dos libros que están juntos sobre la mesa. Jaime Perczyk aleja el ejemplar de la Biblia y jura por la Constitución Nacional. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

 

“Jimmy”, apodo consolidado entre quienes lo conocen, sabe que el Ministerio de Educación que va a conducir no es el mismo que hasta 2015 comandó Alberto Sileoni, con él como viceministro. Con ese antecedente, tiene claro cuáles son las piezas que componen el tablero en el que ocupó distintas funciones y en el que fue acumulando poder desde que lo pisó en 2007, como director de Políticas Socioeducativas. Desde allí se fue haciendo conocer con su capacidad de trabajo y su característica de tipo parco pero decidido. Un hombre de acción, dicen en su entorno.

 

Su título de profesor de Educación Física obtenido en la Universidad Nacional de Luján (UNLu) es uno de los blancos preferidos de quienes le bajan el precio por no formar parte de la rosca del Olimpo académico, donde se revolean posgrados y diagnósticos como cucardas, a veces demasiado lejos de las aulas. Especialista en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), en los pasillos del Palacio Sarmiento reconocen que fue una pieza central para el plan de trabajo de Sileoni y la persona que tenía a su cargo la coordinación del Consejo Federal de Educación, la mesa donde se sientan las autoridades del área de todo el país.

 

“Podés no estar de acuerdo con él, pero sabés para dónde camina”, dicen en Pizzurno 935 quienes ven su llegada como la oportunidad de poner en funcionamiento un ministerio que tiene muchos desafíos por delante. El primero es ir a buscar a quienes abandonaron el sistema educativo como consecuencia de la pandemia y la crisis. También, motorizar programas y líneas de acción que estaban atrapados en la indefinición de su antecesor, Nicolás Trotta, responsable de una gestión que el sistema considera fallida. El entonces ministro reaccionó tarde en 2020 a la presión mediática y a la iniciativa del alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que le copó el centro del ring en la discusión pública con el reclamo por el retorno a las aulas tras la cuarentena. Cuando Trotta intentó surfear la ola de la presencialidad, fue desautorizado por el Presidente. Con la sangre en el ojo, el exrector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) lo recordó en su carta de renuncia. "Fue en este punto cuando nos encontramos con posturas diferentes", escribió en su extenso texto de salida, en el que diferenció su "insistencia en priorizar la presencialidad cuidada en las escuelas" con la decisión de Fernández de "priorizar el cuidado de la salud de las y los argentinos".

 

Exjugador de handball y medallista en los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995 con el seleccionado argentino, Perczyk ya sonaba como ministro cuando en 2019 el Frente de Todos ganó las elecciones, pero el cargo quedó para Trotta, pupilo de Víctor Santa María. Asumió en la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), donde trabajó con los rectores y las rectoras, quienes lo consideran uno más y lo apoyaron públicamente ni bien se confirmó su designación en Pizzurno. Compartieron la trinchera desde 2015, cuando Perczyk era rector de la Universidad de Hurlingham (Unahur), una institución que creó en el distrito de uno de los intendentes más cercanos al Presidente, Juan Zabaleta, hoy ministro de Desarrollo Social.

 

Desde la Unahur, Perczyk se convirtió en un referente del bloque peronista en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), donde conviven las autoridades de las casas de altos estudios nacionales de todo el país, y fue elegido presidente en 2019. Quienes lo definen como un adicto al trabajo y un armador de consensos lo vieron impulsar el Frente de Todos Universitario, un espacio de contención y proyección para personal y estudiantes que ya acumula varios encuentros y documentos.

 

“En nuestra unidad no sobra nadie, faltan todavía. Lo que ordena es la gestión, sus logros y tareas, que los chicos tengan derecho a la educación universitaria. Lo que nos ordena en esta secretaría y este ministerio son los derechos, las responsabilidades”, le decía Perczyk hace tres meses a Letra P y esa parece ser la premisa de ese espacio político en el que ejerce liderazgo y proyecta su perfil como dirigente político. En las últimas horas, su nuevo compañero de gabinete, Aníbal Fernández, dijo que lo hubiese designado al frente del Ministerio de Educación bonaerense si hubiera ganado las elecciones de 2015. 

 

Quienes lo definen como un conocedor del sistema se refieren no solo a su tarea como funcionario nacional sino, también, a sus 25 años como docente en escuelas públicas y privadas de los niveles primario y secundario. Durante la pandemia y a la par de sus responsabilidades en la SPU, continuó dictando clases en las materias “Estado, sociedad y educación” y "Teoría del Estado, modelos sociales y educación” en la Unahur. 

 

Tras la derrota del Frente de Todos en las PASO, la ola de “renuncias a disposición” que disparó la crisis en el Gobierno tuvo a Perczyk entre quienes integraron la catarata de amagues que inició el ministro del Interior, Eduardo de Pedro. La primera reacción del albertismo fue un scrum en la Casa Rosada. Trotta no estuvo en aquel mitín de leales. Horas después, el Presidente convocó a Perczyk para asumir en Educación. El único ministro saliente que no asistió a la ceremonia de jura fue Trotta.

 

La demanda por la presencialidad en las escuelas y por el presupuesto universitario para 2022 son apenas dos de los frentes que Perczyk deberá afrontar de inmediato. Quienes lo conocen esperan que avance sobre terreno poceado como una aplanadora.