13|11|2021

La trama secreta del bloqueo ruso a la segunda dosis de la Sputnik

04 de agosto de 2021

04 de agosto de 2021

Letra P contó la película del acuerdo. La secuela es una de suspenso. Las cinco razones de Putin. Celos por Biden. El affaire Nicolini. Ruido CFK-Kicillof.

La apuesta del Gobierno por la vacuna Sputnik estuvo rodeada desde el principio de polémicas más geopolíticas que científicas. La trama de su llegada al país, contada por Letra P en febrero, hizo pensar a la oposición que Alberto Fernández había definido una política de alineamiento con Rusia y hostil a los Estados Unidos. Sin embargo, los cortocircuitos recientes, dados por la irregular provisión del segundo componente del inmunizante desde Moscú, revelan un panorama diferente, hecho de tensiones, desconfianzas y hasta de controversias dentro del Frente de Todos. He ahí otra historia que merece ser contada.

 

La falta del segundo componente de la Sputnik V, que, a diferencia de las demás vacunas, es distinto que el primero, mantiene a unas seis millones de personas sin poder completar sus esquemas de vacunación en momentos en que la variante delta, extremadamente contagiosa, comienza a circular en el país.

 

Ante esa situación, los gobiernos nacional, de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros, pusieron en marcha protocolos de investigación para determinar la viabilidad de que la segunda dosis para esas personas sea de otra marca. Asimismo, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, aceleró la validación en Moscú de los productos fraccionados y envasados por el laboratorio Richmond, lo que permitirá contar con un millón de dosis del componente dos a partir del próximo lunes y con entre 1,6 y 1,7 millón más antes de fin de mes. Por último, se aguardan novedades sobre el envío desde ese país de nuevos embarques del principio activo.

 

La demora, que complica al oficialismo ante la inminencia de las PASO del mes que viene, ha obedecido a tres factores.

 

Para comenzar, hubo problemas de producción a escala, debido a la complejidad de un proceso en el que el adenovirus empleado crece más lentamente que el que se usa para el componente uno. Esto le ha causado a Rusia choques con todos los países que adquirieron su vacuna y llevado a al menos uno, Guatemala, a cancelar directamente el contrato de compra de ocho millones de dosis.

 

En segundo lugar, para Rusia, la exportación es problemática debido a la obligación legal de privilegiar la demanda interna, sobre todo en un momento en el que el capítulo local de la pandemia arrasa y la campaña de vacunación no toma velocidad.

 

 

En tercer lugar aparece lo político, con la convicción del gobierno de Vladímir Putin de que Fernández no cumplió con al menos cinco bases clave del acercamiento bilateral, lo que, en el contexto de los otros factores mencionados, llevó a la decisión política de no hacer mayores esfuerzos por la Argentina.

 

- La primera de esas bases era la recuperación de la asociación estratégica vigente hasta 2015, interrumpida por Mauricio Macri. Sin embargo, el vínculo, por ejemplo en lo comercial, no termina de despegar a pesar de las promesas mutuas, con un intercambio bilateral que se sostiene por debajo de los 1.000 millones de dólares, impropio de dos economías del tamaño de las de Argentina y Rusia.

 

- El segundo tema pasó por el nombramiento del nuevo embajador argentino, Eduardo Zuain, tras el portazo de quien había sido designada con anterioridad, Alicia Castro. Si bien en Moscú ponderan que el primero es un hombre de experiencia, que fue vicecanciller en el segundo mandato de Cristina Kirchner y que defiende una política externa multilateral, consideran que la designación de un diplomático de carrera y no un político pone a la delegación nacional en esa ciudad por debajo del estatus de otras importantes como Washington (Jorge Argüello), Pekín (Sabino Vaca Narvaja), Brasilia (Daniel Scioli), Madrid (Ricardo Alfonsín) y otras.

 

- En tercer lugar, se reprocha que el deseo ruso de abrir un consulado en Tierra del Fuego, aprobado en el Senado, esté cajoneado en la Cámara de Diputados, el cuerpo que lidera Sergio Massa, alguien ubicado en el mapa de lealtades que se traza en Moscú del lado del rival estadounidense. Dicha apertura, evidentemente, no busca atender las necesidades de ciudadanos rusos que apenas si llegan a ese confín del mundo, sino hacer pie en una zona clave de la ruta hacia la Antártida, que el Kremlin disputa con la OTAN. La zanahoria que este ofrece es que un consulado en "Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur" supondría un reconocimiento fáctico y nominal de los derechos soberanos argentinos sobre las Malvinas, por lo que la demora sine die causa sorpresa e irritación.

 

- El cuarto aspecto que Rusia esperaba dinamizar, sin éxito por ahora, es el de las inversiones en el país a través de una dependencia específica que el Gobierno jamás terminó de crear. En ese sentido, valora la intención de la administración bonaerense de Axel Kicillof de abrir el juego con amplitud –incluso para empresas rusas– de las obras para la conversión del Canal Magdalena en una vía de navegación importante, lo que requeriría también licitar futuras tareas de dragado y mantenimiento, algo para lo que, sin embargo, no encuentra eco en el Gobierno nacional ni en la propia Cristina Kirchner.

 

- Quinto, Rusia pretendía que el Banco Central terminara de allanar la actuación de sus entidades financieras en la Argentina, lo que tampoco ocurrió. En Moscú señalan al ministro de Economía, Martín Guzmán, como un funcionario adverso a sus intereses.

 

Es en este marco que se supo del correo electrónico –cuya filtración fue llamativa– en el que la asesora presidencial Cecilia Nicolini le advertía a un funcionario del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) que las demoras en los envíos del segundo componente de la Sputnik V "nos están dejando muy pocas opciones para seguir luchando por ustedes y por este proyecto".

 

El texto, escrito en inglés, fue considerado descortés por el Kremlin, tanto por el tono como por el idioma en el que fue redactado, algo alejado de los protocolos que indican que las comunicaciones entre dos países se realizan en la lengua de algunos de ellos. Asimismo, también se consideró demasiado subido el modo en el que el Presidente salió en defensa de su colaboradora: este no solo refutó las acusaciones opositoras respecto de una "dependencia geopolítica con Rusia", sino que puso el dedo en la llaga al señalar que "lo único que hicimos fue reclamar que cumplan el contrato que firmamos".

 

Desde ese episodio, tras el cual llegaron las donaciones de vacunas de Estados Unidos por decisión de Joe Biden y la firma de sendos contratos de provisión con Pfizer y Moderna, Nicolini es mala palabra en la Cancillería de Moscú.

 

El acuerdo para que el laboratorio Richmond fraccione y envase vacunas seguirá en pie, pero no se descarta que en algún momento, en virtud de lo firmado, se le demande que vuelque parte de su producción a algún otro país con el que Rusia tenga compromisos. Por el momento no habrá un trato de favor hacia la Argentina y el futuro del proyecto dependerá de la evolución de la relación bilateral.

 

En su "quién es quién" en la política argentina, la diplomacia rusa ubica a Fernández y a Massa como abiertamente proestadounidenses y, si bien recuerda el acercamiento bilateral que se produjo en tiempos de Cristina Kirchner, observa a la vicepresidenta sin voluntad de disputar la tendencia de aquellos.

 

La prescindencia de Cristina durante el proceso de negociación para la compra de la Sputnik y ante el estancamiento de cada uno de los pedidos del Kremlin para el avance del vínculo han enfriado la relación con ella. La excepción parece ser Kicillof.

 

Dentro del Frente de Todos hay lugar para las pujas no solo entre sus tribus principales, sino también dentro de ellas. Las visiones geopolíticas no escapan a esa regla.