08|12|2022

El Presidente vivió otro peor día no forzado, pero no se baja de la campaña

13 de agosto de 2021

13 de agosto de 2021

Socializó culpas con su pareja por el Cumple-gate y buscó pasar de página, le pegó al macrismo y piensa seguir en la pelea electoral. Pocas voces, mucho ruido.

Un día después de que estallara el escándalo y tras un arduo debate interno que atravesó a todo el Gobierno, el presidente Alberto Fernández hizo finalmente un pedido público de disculpas, que no pronunció explícitamente, por el festejo del cumpleaños en Olivos de la primera dama, Fabiola Yañez, mientras regían las medidas de aislamiento por el coronavirus, e intentó volver a enfocar la campaña que lo tiene como principal protagonista en el modelo de país que se discutirá en las urnas.

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“Fabiola convocó a una reunión con sus amigos y un brindis que no debió haberse hecho, definitivamente me doy cuenta de que no debió haberse hecho. Lamento que haya ocurrido, claramente lo lamento”, dijo el Presidente el viernes por la tarde en Olavarría, flanqueado por el gobernador Axel Kicillof y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

 

En la Casa Rosada subrayaron que el Presidente “hizo lo que había que hacer”, “admitió el error” y “no culpó a nadie” por el episodio. En su mensaje, sin embargo, Fernández señaló que fue la primera dama quien convocó a la reunión, con motivo de su cumpleaños. La llamó “mi querida Fabiola”. “Lamento lo que ocurrió, no va a volver a ocurrir”, dijo Fernández, que dejó ver en su rostro una expresión de preocupación durante el tiempo que duró el anuncio. 

 

Más temprano, había sido el exjefe de Gabinete y hombre cercano al Presidente, Aníbal Fernández, quien había apuntado contra la primera dama por haber sido quien organizó el cumpleaños con una polémica frase. “La única opción que tenía el marido era participar. ¿Qué va a hacer? ¿Cagarla a palos?”, preguntó el interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) en una entrevista con Radio Con Vos.

 

Fue un nuevo dolor de cabeza para la Casa Rosada, donde el jueves, luego de que La Nación+ diera a conocer la foto del polémico festejo, funcionarios de primera línea no dudaban en afirmar que había sido “el peor día” en la administración Fernández. La misma expresión habían usado en otras dos ocasiones, el escándalo del vacunatorio VIP y la gaffe presidencial sobre los barcos, los indios y la selva.

 

De ese último episodio, ocurrido a principios de junio durante la visita del presidente español, Pedro Sánchez, el Gobierno salió a fuerza del cambio de agenda que impuso la propia dinámica electoral y de anuncios de gestión con impacto positivo. Este viernes, después de la parálisis y el silencio iniciales, también intentó torcer la agenda y redireccionarla hacia el debate de campaña que el Frente de Todos tenía ordenado desde el mismo sábado 24 de julio, cuando se cerraron las listas. El Presidente había salido fortalecido.

 

El primero en dar una versión oficial de lo ocurrido fue el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que por la mañana marcó la línea que luego siguieron otros dirigentes del Frente de Todos y hasta el propio Presidente. “Se cometió un error, no debería haber pasado, estuvo mal”, dijo Cafiero, que el jueves insistió ante Fernández en la necesidad de salir a dar explicaciones y pedir disculpas públicas.

 

Casi en simultáneo puso la cara el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, muy cercano al Presidente. “El evento social en Olivos no debió haber ocurrido, fue un error y hay que asumirlo", dijo Katopodis en diálogo con Futurock. Más tarde, Victoria Tolosa Paz, la primera precandidata a diputada por la provincia de Buenos Aires, replicó el mismo discurso en Mar del Plata, cuando fue consultada en una conferencia de prensa. “El jefe de Gabinete ha explicado que esta foto es un error y no debería haber ocurrido. Cuando uno se equivoca tiene que pedir perdón. Adherimos, hay que pedir perdón cuando uno se equivoca. No debió pasar y fue un error”, dijo Tolosa Paz, que había consensuado previamente sus declaraciones con Cafiero.

 

El senador Oscar Parrilli, mano derecha de Cristina Fernández de Kirchner, metió el dedo en la llaga después de repetir la línea del “error” marcada por Cafiero. “Habría que hacer un llamado de atención, sobre todo a los que están al lado del Presidente, para que lo asesoren y lo adviertan para que no se cometan ese tipo de errores”, dijo Parrilli en Radio Con Vos y puso sobre la mesa lo que puertas adentro circulaba desde el jueves en el gabinete y en el Frente de Todos, el señalamiento sobre el descuido de la mesa chica del Presidente, por las reuniones y la filtración. El resto del entorno de Cristina evitó hablar sobre el tema.

 

Con la bomba estallada y el impulso de la investigación por parte del fiscal federal Ramiro González, Fernández presentó su descargo en Olavarría, en el anuncio de la reglamentación de la ley de ampliación de Zonas Frías. La ley fue impulsada en el Congreso por Máximo Kirchner, que no participó del acto.

 

Fueron Massa y Kicillof quienes oficiaron de teloneros del Presidente e intentaron retomar el tono anterior de la campaña. “Se vota seguir adelante con la incorporación de derechos o volver a la Argentina de los amigos de la vida. Nosotros seguimos consolidando a un Presidente, un gobernador y un gobierno que pretende recuperar el ingreso de los trabajadores. En estos días y horas de tanta descalificación contestemos con amor, ideas, propuestas, cuidando el bolsillo de los argentinos. No volvamos para atrás. Argentina para delante”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados.

 

“No hay que olvidarse. Estas elecciones son la puerta de salida de esta pesadilla. De la pandemia se sale, pero no se puede salir para atrás, hay que salir para adelante. Lo que se discute es hacia dónde queremos salir, si a un país con más trabajo y menos deuda”, reforzó Kicillof.

 

Después, el Presidente prometió: “Vamos a volver a levantarnos y vamos a poder abrazarnos para vivir la vida que queremos”. Tras el pedido de disculpas, el Gobierno apuesta a retomar la campaña, con Fernández como protagonista, vacunas y anuncios económicos mediante, a la espera de que el nuevo mal trago quede atrás.