18|11|2021

Los tentáculos del pulpo Paolo

27 de junio de 2021

27 de junio de 2021

Expuesta en la UIA, la participación de Techint en las cámaras empresarias es más profunda y constante. Las disputas por la macro y las negociaciones micro.

Paolo Rocca suele hablar en público dos veces al año, al filo del brindis. Su español con acento italiano y salpicado por el inglés se escucha en el Congreso de Alacero, la cámara regional de la industria acerera, y en el seminario Propyme, que organiza Techint para su extensa red de proveedores. En los últimos dos encuentros locales, hizo de anfitrión de dos ministros, Matías Kulfas (a dos días de asumir, en 2019) y Martín Guzmán. A Kulfas le dio la bienvenida: “Hay que colaborar con el nuevo gobierno”. Con Guzmán, el tono del encuentro se enfocó rápidamente en transmitirle, fuerte y claro, que el Estado debe bajar el gasto público y aliviar la carga impositiva sobre las empresas, con o sin pandemia mediante. Quizás por el interés industrialista compartido con el Gobierno, la siempre presente preocupación por la competencia china que dominó esos encuentros en años de macrismo quedó en un segundo plano.

 

Aunque no lo escuchemos, el pulpo Paolo siempre está. La interna explosiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) puso en el centro de la rosca a sus lugartenientes Luis Betnaza y David Uriburu, vicepresidentes de Daniel Funes de Rioja, el abogado corporativo que llegó al sillón de mando promovido por las grandes compañías alimenticias y Techint y rápidamente marcó un tono más crítico que su antecesor que le valió el reproche de Kulfas. José Ignacio de Mendiguren acusó a Betnaza de vetarlo de la mesa chica. Dos industriales pymes consultados coincidieron con la denuncia del "Vasco”, pero otros que negociaron la lista de unidad lo refutan. Lo concreto es que el hoy funcionario del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) expuso a la "T" como un poder en las sombras.

 

Ese poder se expande en la UIA. Históricamente, Techint obtiene dos puestos de jerarquía, pero no puja por la presidencia. Betnaza ya era vicepresidente. Uriburu fue el secretario -la otra firma- de Miguel Acevedo. A ellos se suma el tesorero Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) y sindicado puertas adentro como un aliado del Grupo.

 

Guzmán junto a Rocca en diciembre, en el seminario ProPymes, el programa corporativo del Grupo Techint.

Betnaza y Uriburu llegan en representación de la Cámara del Acero. Allí, Techint tiene el 60% de los puestos de la comisión directiva. Ternium y Techint son los únicos de los cinco socios que mantienen la localía: Acindar es controlada por la india ArcelorMittal, Gerdau es brasileña y AcerBrag tiene control de Brasil. Martín Berardi, presidente de Ternium Argentina, pasó a comandar la Cámara cuando Marcelo Marino, de Acindar, se mudó a Brasil. Berardi también es uno de los directores ejecutivos de IDEA.

 

La Cámara del Acero mantiene un diálogo técnico con el Gobierno. No define los acuerdos de precios, que cada empresa cierra con la Secretaría de Comercio Interior. Así sucedió la semana pasada, cuando el director comercial de Ternium, José del Boca, firmó con Paula Español los precios de referencia de materiales e insumos para la construcción para la venta en corralones de todo el país. En Desarrollo Productivo califican esa relación como constructiva. No hay, en la micro, una oposición del grupo. Quienes conocen a Techint dicen que acompaña cada vez que consideran que algo es razonable.

 

Los números dan para eso: la producción de acero se recuperó con fuerza gracias a la demanda de la maquinaria agrícola, la línea blanca, el sector automotriz y la construcción. En el primer trimestre de 2021, Ternium Argentina mostró ganancias por $22.138 millones (contra pérdidas de $641 millones de un año atrás). "Ternium Argentina espera que el nivel de despachos en el segundo trimestre del año 2021 se mantenga en niveles similares a los registrados en el primer trimestre, apoyado en una sostenida demanda de bienes durables y de materiales para la construcción en el país", indicó en su balance.

 

En cambio, la UIA marca el discurso, ahora bajo el mando de Funes de Rioja y más alineada con la Asociación Empresaria Argentina (AEA), de la que Rocca es uno de los poderosísimos vicepresidentes. Pero Techint también interviene de manera estratégica en las discusiones técnicas de la central fabril. Gerentes del grupo ocupan posiciones en los departamentos de Transporte (Juan Iocco), Política Social (Julio Cordero), Energía (Marcelo Martínez Mosquera), Política Tributaria (presidida por Carlos Abeledo, director de Impuestos de Techint). Rapallini preside el departamento Pymi y Flora Otero, de la cámara del Acero, integra el de Medio Ambiente.

 

Además de la orientación macro (las reformas impositiva y laboral de las que habla Funes de Rioja), Techint defiende sus intereses en la UIA. Empresas metalúrgicas, clientes de las acereras del grupo, poco y nada pueden hacer para colar en las comunicaciones de la central fabril alguna referencia al aumento de los precios de los insumos, por ejemplo. 

 

En la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), el rol de la T es de acompañamiento. Volvió a la cámara el año pasado y ocupa comisiones estratégicas. Pero, dice una gran empresa que conoce el juego de su ocasional socio en distintas UTE, acompaña el rumbo de un grupo de firmas que apuestan a la revitalización de la obra pública y hoy se encuentran en el espectro más cercano al Gobierno.

 

Ese pragmatismo también se nota en Tecpetrol, una de las firmas que, junto con YPF, abastecerá la mayor parte del fluido del Plan Gas, por el que el Gobierno subsidiará a las productoras que abastezcan desde Vaca Muerta. Fortín de Piedra, el yacimiento que Rocca puso a producir a pleno al inicio de la gestión Macri, será protagonista del nuevo esquema. Mientras, Tecpetrol, asociada a la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) que preside el ypefeano Sergio Affronti, seguirá reclamando en la Justicia una millonada de dólares en subsidios que estableció Juan José Aranguren y que Gustavo Lopetegui luego ajustó, cambio de reglas de juego mediante.