30|11|2021

Economía en ON, pleno a la vacuna y voto diferido, la fórmula 2021 del Gobierno

30 de marzo de 2021

30 de marzo de 2021

Es un menú de tres pasos para llegar bien a las urnas. Paritaria abierta con la oposición para correr las PASO y las generales. Confinamiento, nunca más. 

Aunque flota en el aire la preocupación por la segunda ola de coronavirus, la Casa Rosada avanza con tres definiciones centrales para llegar de la mejor forma a las elecciones 2021: la decisión de evitar a toda costa un nuevo confinamiento general para no frenar la recuperación económica, la agilización del plan de vacunación y la apertura de negociaciones con la oposición para que las votaciones primarias y generales se difieran un mes en el calendario.

 

La última de las tres se puso en marcha formalmente este martes, en una reunión que mantuvieron en la Casa Rosada el ministro del Interior, Eduardo de Pedro; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; los diputados del oficialismo Máximo Kirchner y Sergio Massa, los referentes de Juntos por el Cambio Jorge Macri y Cristian Ritondo e intendentes del Frente de Todos.

 

La excusa de la reunión fue la puesta en marcha del Programa de Emergencia de Infraestructura Municipal (Preimba), que prevé la asignación de 5.000 millones de pesos a los 135 municipios bonaerenses, pero sobre el final del encuentro se habló, de manera informal, sobre la necesidad de postergar las elecciones para evitar que la población tenga que concurrir a las urnas en pleno invierno. Concretamente, la propuesta que hizo el oficialismo fue correr las primarias, previstas para el 8 de agosto, para septiembre, y las generales, programadas para el 24 de octubre, para noviembre.

 

Las negociaciones están abiertas. Fuentes de Juntos por el Cambio le dijeron a Letra P que Massa trabaja para armar una nueva reunión la semana próxima, esta vez entre los presidentes de los diferentes bloques de la Cámara de Diputados y De Pedro, para avanzar en más definiciones. En principio, el encuentro de este martes empezó a despejar el mayor nubarrón que aparece en el horizonte de los acuerdos electorales, la provincia de Buenos Aires. La razón es simple: si cancelaran o postergaran las primarias nacionales, aún habría 13 millones de personas que deberían ir a votar en la provincia de Buenos Aires en agosto, de acuerdo con la propia ley provincial de PASO. Para evitarlo, es necesario que la suspensión o eventual postergación de las elecciones también se concrete en territorio bonaerense, lo que requiere de un acuerdo político con Juntos por el Cambio, que tiene mayoría en el Senado provincial.

 

Para iniciar ese camino, el oficialismo convocó este martes a Ritondo y Macri, dos dirigentes de peso en la provincia con línea directa con la exgobernadora María Eugenia Vidal. Macri recibió la invitación el lunes a última hora desde el Ministerio del Interior. El intendente de Vicente López analizó la convocatoria como “un gesto positivo” del Gobierno, mientras se abren otras conversaciones paralelas por un posible acuerdo entre oficialismo y oposición para presentarle al Fondo Monetario Internacional (FMI). El sector de Juntos por el cambio “con responsabilidad de gestión” ya dio señales de que está dispuesto a sentarse a hablar. “Hoy gobiernan ellos y mañana nos puede tocar a nosotros. Nos va a servir a todos”, dicen en Vicente López.

 

En tanto, el corrimiento de elecciones estará condicionado por cómo evolucione la segunda ola de coronavirus, que ya comenzó pero que todavía no desespera a la Casa Rosada, que cambió la disyuntiva economía o salud, de 2020, por una apuesta por ambas.

 

Siguiendo esa premisa, el presidente Alberto Fernández descartó por ahora la posibilidad de decretar un confinamiento general, a la manera de marzo de 2020. Según explican en la Casa Rosada, en caso de que haya un aumento alarmante de casos, las medidas de restricción serán focalizadas a los lugares afectados, ciudades o provincias, para evitar que se afecte la incipiente recuperación económica.

 

El Gobierno entiende que dos cuestiones juegan a su favor: la llegada, ahora ya constante y fluida, de vacunas y que se haya demostrado que las actividades económicas que se realizan con cumplimiento de protocolos no son generadoras de contagio. Lo mismo cabe para la presencialidad escolar, que, incluso, “ayudó a ordenar” los controles y también calmó el malhumor social. En la Casa Rosada remarcan, además, que el confinamiento de 2020 tuvo como fin el fortalecimiento del sistema sanitario y que ese objetivo ya fue cumplido. La ocupación de camas de terapia intensiva está en un 56% en todo el país y un 61% en el AMBA. Otra cuestión que genera curiosidad en la Casa Rosada y se anota como positivo es por qué, mientras los países de la región desbordaron de casos durante el verano, la Argentina se mantuvo tan estable, con todas las actividades abiertas.

 

La preocupación, ahora, que llega desde los países vecinos, es cómo ralentizar la propagación de la temida cepa de Manaos, más contagiosa y letal. Por eso, todos los esfuerzos están enfocados en el control de las fronteras y el seguimiento local de casos. Por ahora, el Gobierno baja un mensaje público sobre los peligros de la segunda ola, que se inauguró con la sorpresiva cadena nacional de Fernández, hace diez días, y siguió con los llamados de atención sobre los peligros del turismo y las previsiones para Semana Santa.

 

Pese a la alarma, el Gobierno decidió no ponerle freno al turismo – una de las actividades más castigadas por la crisis en 2020 - en el último respiro que podría tener la población antes de que empiece a ponerse el ojo en algunas actividades sociales que sí se podrían restringirse si el aumento de casos encendiera las alarmas, mientras avanza sin pausa la vacunación. 

 

El Presidente mira de cerca los números y piensa en cómo calibrar las variables, de acuerdo a la tensión sanitaria y las necesidades económicas y políticas. Sobre estas cuestiones habló este martes en Olivos en un almuerzo que compartió con la mesa del Frente de Todos que forma junto a Kirchner, De Pedro, Massa y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Todos llegaron juntos pasado el mediodía, antes del encuentro con la oposición.