30|7|2022

El hombre de Negri y la porfía de la unidad imposible

12 de diciembre de 2021

12 de diciembre de 2021

Titular de la UCR Córdoba, llega a Diputados en lugar de Juez. Venció en la interna provincial a De Loredo. Ahora lo tendrá otra vez enfrente. El impacto local.

"Rodrigo de Loredo le ha hecho mucho daño al partido". La frase que muchas veces repitió Marcos Carasso en los tiempos de la interna radical cordobesa podría ser fácilmente sacada de contexto y traída a nuestros días. En una suerte de traslación (poco) mágica, el presidente del Comité provincial del radicalismo mediterráneo asumirá una banca en la Cámara de Diputados de la Nación casi al mismo tiempo que su otrora rival en la disputa partidaria de marzo pasado se convertirá en el titular del bloque díscolo de la UCR, Evolución, ese que pide renovación de la mano de Martín Lousteau y niega el liderazgo de Mario Negri, el histórico jefe político del intendente de General Cabrera, que sucederá en la Cámara baja a Luis Juez, que se mudó al Senado.

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En aquella interna radical hubo cerca de 30.500 electores. General Cabrera, uno de los paraísos maniceros de Córdoba, tiene cerca de 18 mil habitantes. Carasso ahora tomó licencia en la intendencia luego seis años al frente del municipio. Llegó en 2015, tras ocho años como secretario de Gobierno de la gestión de Carolina Eusebio, que había logrado arrebatarle el comando del Ejecutivo comunal al peronismo en 2007.

 

En 2019 fue electo por el 70% de los votos, una diferencia que lo catapultó como uno de los referentes radicales más populares entre quienes emergieron victoriosos, cuando Córdoba empezaba a presentarse como territorio indemne al huracán electoral del Frente de Todos que parecía empujar al ostracismo a la otrora máquina electoral del PRO, la UCR y la Coalición Cívica.

 

Kinesiólogo y fisioterapeuta, Carasso milita en política desde los 15 años, cuando siendo un estudiante secundario abrazó las banderas que hoy se propone defender desde el Congreso. Entiende que la ruptura del bloque en Diputados era algo que “se veía venir” y que responde a intereses de tipo individual y personalista antes que a una lectura política relacionada con lo profundo del debate político nacional. Sabe que, en el quehacer parlamentario, los espacios deberán encontrarse, pero uno de sus mayores temores cómo repercutirá el quiebre de la bancada en el armado local de cara a 2023. “Está claro que va a impactar”, asume, a la vez que procura recuperar la capacidad de consensuar posturas “para no traicionar el voto de la gente, que nos pidió que nos mantengamos unidos”.

 

Esa empresa es la que desvela al titular del Comité Provincia por estas horas. Durante la campaña que lo convirtió en la principal figura institucional del partido boina blanca, recorrió todo el territorio cordobés y se puso al frente del diálogo con referentes locales y regionales que lo terminaron catapultando como el responsable de una unidad que nunca terminó de concretarse. 

 

Los planes de Carasso al frente del partido se fueron diluyendo a medida que la escalada de la interna fue tomando intensidad. El desafío era volver a unir al radicalismo, sobre todo después de la elección de 2019 que lo dividió en dos listas que disputaron la gobernación, la intendencia capitalina y cargos en la Legislatura y el Concejo Deliberante provinciales. Esta vez, apenas si las diferencias se pudieron simular durante la segunda parte de la campaña, rumbo al 14N. Los resultados acompañaron y cuando, todo parecía haberse acomodado, la ruptura en la Cámara baja terminó siendo el corolario de un fracaso nacional, que claramente tiene su repercusión en Córdoba.

 

Lo mismo pasa en la Legislatura provincial, donde la división responde a otras cuestiones, pero se sostiene desde 2019. Dos radicales conducen los principales bloques opositores al gobierno de Juan Schiaretti y, más allá de la identidad, enarbolan sus propias estrategias y se mueven a partir de sus propias lógicas. El cabrerense se propuso terminar con ese funcionamiento fragmentado, pero la dinámica electoral se llevó puestos esos objetivos o, al menos, los pateó para "un mejor momento". Esos que parecen cada vez más lejanos. 

 

De todos modos, uno de los principales horizontes que Carasso se propuso desde que ganó la interna se mantiene intacto: proyectar a la UCR como un partido capaz de gobernar Córdoba en 2023.

 

Desde siempre, se propone trabajar para hacer convivir los “distintos matices” que conviven dentro de un partido cruzado por un fuerte debate interno que, incluso, debe mover sus fichas con la suficiente cautela como para sostener la unidad de Juntos por el Cambio, identificado por la totalidad del espacio como la principal herramienta política para alcanzar los objetivos propuestos en la disputa ejecutiva que viene.

 

Por fuera de lo estrictamente partidario, Carasso siente un “gran orgullo” por la oportunidad de representar a su ciudad y su región en el Congreso. Lo entiende como un “reconocimiento” a su trabajo a lo largo de los años y también como una gran responsabilidad.

 

Como contó Letra P, en General Cabrera se encuentra la segunda empresa más importante de maní, Prodeman, con su marca insignia Maní King. El gerente de producción e hijo del fundador de esa empresa, Guillermo Cavigliasso, es a la vez el presidente del Concejo Deliberante. Quedará ahora a cargo de la intendencia de manera interina. Todo indica que el trabajo conjunto con Carasso marcará el ritmo de la defensa del sector en la Cámara baja.