06|5|2022

La CGT al Presidente: "Queremos sentarnos en la mesa de decisiones"

05 de noviembre de 2021

05 de noviembre de 2021

Sin kirchneristas y rodeado de incondicionales, Fernández se mostró con la central a una semana de su renovación. Reclamos de inclusión y mejoras salariales.

En un complejo Costa Salguero estallado de militancia sindical de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), que celebró la apertura de un nuevo centro de salud del sindicato en Avellaneda, el presidente Alberto Fernández se dio un baño de multitudes propias que no impidieron que se transmitiera una demanda contundente: "Queremos sentarnos en la mesa en la que se toman las decisiones sobre el futuro del país". El mensaje fue transmitido por Andrés Rodríguez, anfitrión del encuentro y uno de los principales dirigentes de una CGT que sellará la unidad y una nueva conducción en su Congreso Confederal del jueves próximo.

 

A menos de 10 días de los comicios legislativos que pueden resultar decisivos para la continuidad de la coalición de gobierno, Fernández y la CGT se mostraron juntos en un intento de retroalimentar fuerzas. El mandatario aportó el gesto de dar el presente en la previa de la unificación sindical, un objetivo por el que pugnó aún cuando las diferencias en el ámbito cegetista parecían irreconciliables, como aquel 17 de octubre de 2020, cuando la pandemia encontró al moyanismo en las calles con una caravana motorizada y a la cúpula cegetista encerrada en Azopardo masticando la bronca por el fracaso de una movilización digital.

 

Rodeado de la dirigencia de su confianza, entre quienes se contaban el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; los ministros de Trabajo, Claudio Moroni, y de Desarrollo Social, Juan Zabaleta; la ministra de Salud, Carla Vizzotti; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; y el líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, el mandatario escuchó pedidos de recomposición del poder adquisitivo, pero también el compromiso de acompañar al Gobierno más allá del resultado electoral.

 

"Somos capaces de superar una derrota electoral, pero también somos capaces de gestionar las soluciones", dijo Rodríguez en una frase que sintetizó las aspiraciones de la central obrera de cumplir el plan original de ser parte activa de un gobierno que, hasta hoy, no los incluyó. Escuchaba la dirigencia de la Confederación General del Trabajo (CGT), encabezada por el secretario general, Héctor Daer, y el cotitular de la central obrera, Carlos Acuña

 

La frase retumba en medio de las especulaciones sobre qué lugar tendrá el sindicalismo en el más que probable proceso de reestructuración del Gobierno después del 14N. El cisma electoral de septiembre activó un nuevo acercamiento entre el mandatario y la cúpula de la dirigencia sindical, y tomó más envión luego de la masiva movilización sindical del 18 de octubre, en la que la principal central obrera del país realizó una demostración de fuerza y unidad de los distintos sectores que componen el mundo gremial.

 

Fernández recogió el guante de Rodríguez. “Estamos orgullosos de nuestros sindicatos y de nuestras obras sociales y eso es algo que debemos preservar por el bien de todos los argentinos y de todas las argentinas”, aseguró el Jefe de Estado ante la cúpula del gremialismo y más de 4000 delegados y delegadas del sindicato que nuclea a estatales de todo el país.

 

El Presidente remarcó que la inversión de UPCN en el nuevo edificio de 12 pisos del sanatorio de la obra social Unión Personal tuvo lugar “cuando en la Argentina y en el mundo arreciaba una pandemia”, y destacó que “todas esas camas que hoy están en el sanatorio Itoiz fueron producidas por argentinos y en el país, y profundizaron el trabajo argentino”.

 

La armonía que primó en el acto de Costa Salguero dejó en un segundo plano el malestar sindical por la decisión del Frente de Todos de cerrar la campaña electoral con un acto en Merlo el mismo jueves 11 de noviembre en el que se consagrará la nueva conducción colegiada cegetista. La decisión no cayó bien en algunos jefes sindicales. En otros casos, lo consideraron apenas otro episodio de la saga sin fin de desencuentros del oficialismo.