28|11|2022

El secreto de CFK, otro episodio de una saga sin fin de desencuentros

04 de noviembre de 2021

04 de noviembre de 2021

La Casa Rosada se sorprendió con la noticia de la operación de la vice. Contradicciones del cierre de campaña y hermetismo oficial a diez días de las urnas.  

El presidente Alberto Fernández y los encargados de la campaña del Frente de Todos (FdT) se anoticiaron el miércoles por la noche, casi al mismo tiempo que el resto de la sociedad. La operación de Cristina Fernández de Kirchner, este jueves en el sanatorio Otamendi, tomó por sorpresa a la Casa Rosada, que maniobró como pudo la organización del acto de cierre de campaña y dio pocas respuestas sobre el episodio.

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La vicepresidenta evoluciona de manera favorable de una histerectomía ampliada que se realizó por vía laparoscópica, según indica comunicado firmado por la directora médica del sanatorio Otamendi. Los dos partes médicos que se difundieron este jueves, por la mañana y por la tarde, fueron la única comunicación oficial sobre la salud de Cristina.

 

“La política de este Gobierno es que la información sobre temas médicos se da a través de partes médicos”, dijo por la mañana la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, durante una conferencia de prensa que brindó ante medios acreditados en la Casa Rosada. Durante todo el día, en Balcarce 50 no hubo más datos sobre el tema. Poco antes de las 19, el FdT difundió el segundo parte médico, que agregó que la evaluación macroscópica realizada detectó un pólipo uterino “de características benignas”. Cristina podría llegar a pasar de dos a cinco días internada, según informaron en su entorno.

 

La intervención de la vicepresidenta obligó al oficialismo a hacer movimientos que estaban fuera de agenda. Según detalló Cerruti, Cristina se comunicó con el Presidente el miércoles por la noche para “hablar sobre la situación”. Fernández se enteró ahí mismo de la noticia, le “transmitió su afecto, su deseo de pronta recuperación y su disposición para estar para lo que necesite”, contó la portavoz oficial. Como contó Letra P, el Presidente y la vice habían hablado mientras Fernández estaba en Edimburgo, en plena gira europea, sobre la marcha de las reuniones, el G20 y las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

El oficialismo recalculó. Pasado el mediodía, fuentes del FdT informaron la reprogramación del acto de cierre de campaña, previsto inicialmente para este sábado en Merlo. Finalmente se celebrará el jueves 11, en el mismo lugar.

 

La razón esgrimida oficialmente fue que los candidatos y las candidatas preferían estar en sus respectivos distritos el fin de semana y aprovechar para hacer recorridas territoriales. “No fue por Cristina”, dijeron voceros del kirchnerismo. La idea contrasta con la decisión original de hacer el cierre de campaña el sábado para que postulantes y autoridades provinciales y municipales pudieran hacer lo propio en cada uno de sus distritos el jueves, la fecha que el cronograma electoral fija como límite para el fin de la campaña. Así lo habían adelantado fuentes oficiales a Letra P el miércoles.

 

La presencia de Cristina era una carta importante del acto. Aunque la Casa Rosada no había querido confirmarlo, los equipos de campaña trabajaban con la idea de que la vicepresidenta y Fernández fueran los oradores en el evento que volvería a mostrar al FdT unido antes de las elecciones, después de dos meses de desencuentros tras la derrota de las primarias.

 

Una vez conocida la noticia, se informó la reprogramación del acto. En el Gobierno esperan que la vicepresidenta pueda participar del cierre el jueves próximo. En el entorno de Cristina apuntan que eso recién se sabrá el fin de semana, en función de su evolución médica y de cómo se recupere de la cirugía. Todo será informado a través de los partes médicos oficiales, como suele suceder con Cristina y como funcionó en sus intervenciones quirúrgicas anteriores.

 

Aunque la figura de Cristina es clave para el FdT y para el acto de cierre, a diez días de las elecciones en las que se podría poner en juego la unidad de la coalición de gobierno, ante una cuestión de salud relevante que atender, la campaña pasó a un segundo plano. "Nadie programa una operación en función de una elección", agregaron desde el Instituto Patria.  

 

La Casa Rosada se limitó a derivar la comunicación al entorno de la vicepresidenta y a los partes médicos oficiales. En la mesa chica de Fernández ponen dos cuestiones sobre la mesa: que se trata de una cuestión de salud y que el cristinismo suele manejar la información sobre la expresidenta de una manera tan hermética que nada se filtra con antelación. Ni siquiera al Presidente. La historia reciente tiene ejemplos sobrados.