26|11|2021

El aspirante silencioso que pide pista en la renovación cordobesista

15 de octubre de 2021

15 de octubre de 2021

El vicegobernador es uno de los nombres que, sin estridencias, gana espacio en el peronismo local de cara a 2023. ¿Destino Capital? Su juego en la Legislatura.

Desde que Juan Schiaretti sorprendió al mundillo político cordobés y lo eligió como compañero de fórmula en 2019, el destino de Manuel Calvo no parece orientarse hacia otro lugar que a la oficina mayor de la Casa de Gobierno provincial. “El Panal”, tal como lo nombra la jerga popular mediterránea. Claro que en la discusión interna deberá medir fuerzas con el actual intendente Martín Llaryora, a quien casi todos sindican como el sucesor natural de Schiaretti, si es que esa categoría existe.

 

Ambos dirigentes comparten una actitud de apertura hacia los diferentes nucleamientos internos del peronismo cordobés y esa es una ventaja compartida. Sin embargo, puertas adentro del peronismo más añoso advierten que Llaryora tiene un potencial de “juego propio” mayor que el vice y eso no parece seducirlos demasiado. Sin “guerra declarada”, incluso, la mirada sobre Calvo es tal que en las pruebas de armados y desarmados futuros hay quienes también lo acomodan en el listado de candidatos a la Municipalidad de Córdoba.

 

En caso de que Llaryora pegue el salto a la gobernación, no son pocos los que miran con buenos ojos la chance de que Calvo, que llegará a 2023 con apenas 45 años, tenga la posibilidad de comandar el municipio más importante de la provincia. “Para foguearse un poco más, no le vendría mal”, señalan desde uno de los espacios políticos que suelen pedir certificados de “experiencia en gestión” a la hora de discutir candidaturas. Cerca del vice recuerdan que durante el tercer mandato de José Manuel De la Sota estuvo al frente de tres ministerios (Agua, Ambiente y Energía, Gestión Pública e Infraestructura) y que fue dos veces legislador provincial.  

 

Si bien Calvo nunca fue intendente, en estos dos años ha tenido que presentarse como el referente del gobierno provincial en reiteradas oportunidades, sobre todo en los primeros tiempos de la pandemia.

 

Con Schiaretti “guardado” por prevención sanitaria, Calvo fue el hombre que encabezó la mayoría de los anuncios que inauguraron los tiempos de cuarentenas y flexibilizaciones. Siempre con la venia del mandamás del cordobesismo, encabezó reuniones con sanitaristas, equipos de expertos, sectores productivos e intendentes de toda la provincia intentando surfear una crisis que sacudió el planeta en apenas un par de meses. También hizo las veces de anfitrión a la hora de recibir a autoridades provinciales y nacionales, y representar a Córdoba en viajes y cónclaves a nivel país. Lo hizo con solvencia hasta que la situación sanitaria, y la necesidad de retomar el protagonismo político, empujaron al gobernador a volver al ruedo. Desde finales de 2020, Schiaretti no volvió a los aislamientos prolongados.

 

Pese a que en la previa a la conformación de las listas para las elecciones legislativas de este año Calvo parecía número puesto para acompañar a Alejandra Vigo en la boleta cordobesista para el Senado, el vicegobernador quedó marginado del armado definitivo. Según a quién se le pregunte, varían las lecturas respecto de las sensaciones que cruzaron al hombre oriundo de Las Varillas. Lo concreto es que después de un período de hipervisibilidad, Calvo bajó el perfil y, sin despegarse de la agenda del gobernador, cedió protagonismo. “Evidentemente eso cambió en esta segunda parte de la campaña. Fijate en la actividad de las últimas semanas”, señala uno de los hombres del peronismo provincial que refiere a los últimos viajes del vice por el interior, donde encabezó entrega de créditos sociales, inauguró redes de conectividad, firmó convenios, celebró el acompañamiento del gobierno cordobés al desarrollo turístico y se encolumnó como un vocero de peso en la cruzada cordobesista contra las retenciones al sector agropecuario.

 

En el último tiempo, un poco por la campaña y otro tanto por su relación personal, Calvo logró trabar un trato más estrecho con Natalia De la Sota. “La ayuda”, dicen los más cercanos al titular de la Legislatura. “Se apoya en ella”, analizan en torno de la candidata a diputada. La síntesis debería advertir que las dos cosas son perfectamente compatibles. El presente también le permite recoger los frutos de las relaciones con las intendencias, algo que supo cimentar en tiempos de pandemia, cuando aparecía como el lazo directo entre las jefaturas municipales y el Ejecutivo provincial. En esa empresa, algunos referentes de su entorno también destacan el trabajo conjunto con el ministro de Agricultura y candidato a diputado Sergio Busso.

 

Dialoguismo y paz interna

Más allá de la coyuntura, todos reconocen en Calvo a alguien con la capacidad de sostener los alineamientos generales de Hacemos por Córdoba y en esa dirección leen la mayoría de sus acciones. De hecho, esa cualidad lo convirtió en el garante de la paz interna en el bloque del oficialismo en la Legislatura provincial, que en varias oportunidades estuvo cuestionada por las tensiones entre quienes se encolumnan con el posicionamiento nacional de Schiaretti y quienes se identifican con el proyecto del Frente de Todos. En algún momento, advierten, los posicionamientos del grupo minoritario se canalizaron a través del vicegobernador, que aparecía como un hombre de consulta por encima de las propias autoridades del bloque.

 

Esas “formas amplias” son también reconocidas por algunos sectores opositores que lo definen como un “tipo bastante accesible”. Claro que también advierten que “la facilidad” con la que se desempeña como titular del órgano legislativo tiene que ver con la holgada mayoría oficialista que hoy cuenta con 51 bancas, de las 70  que conforman la Unicameral provincial.

 

“Calvo es muy respetuoso y, por eso, respetado”, señalan en una de las oficinas opositoras. Asumen que los y las representantes de los bloques minoritarios con mayor protagonismo “no se le paran de manos a Calvo, sino a los 20 años del peronismo en el gobierno”. En esa contienda, que al vicegobernador le toca arbitrar, la oposición encuentra sus voces más fuertes en los radicales Marcelo Cossar y Dante Rossi, el cambiemita Orlando Arduh, la vecinalista María Rosa Marcone y las representantes de la izquierda Luciana Echevarría y Noel Argañaraz.