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Tras el intento fallido de salvar a Vicentin, lima diferencias en una disputa de Nación con los privados por el corredor fluvial. Celestino con intereses.

Por 17/09/2020 18:25

El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, volvió a colocarse como intermediario de los intereses del Estado nacional en un conflicto con intereses de privados. Esta vez tomó contacto con el sector agroexportador y portuario para que las resistencias manifiestas al nuevo esquema de la Hidrovía, de fuerte participación estatal, no se terminen convirtiendo en un aprieto que empañe o dificulte la iniciativa del gobierno que encabeza Alberto Fernández.

Perotti volvió a poner el tema en su agenda esta semana. El martes participó de una reunión con el ministro de Transporte, Mario Meoni, y los gobernadores que compondrán Hidrovía sociedad del Estado. Un día después, encabezó un Zoom con los duros de la actividad desde donde surgen las mayores preocupaciones por el cambio de un esquema que viene aceitado desde hace 25 años sin la presencia del Estado. 
 

De la reunión participaron Daniel Nasini (Bolsa de Comercio de Rosario, Gustavo Idígoras (Ciara – CEC, aceiteros - exportadores), Luis Zubizarreta (Cámara de Puertos Privados Comerciales), Adrián Milisenda y Guillermo Wade (Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas), Carlos Vaccaro (Argentina del Acero /UIA) y Luis Palacios (Cámara y de Molinos Agro).


En ese sentido se dirigió su rol mediador en el encuentro: despejar las alertas más gruesas y condensar algún eventual ánimo crispado. Vale aclarar que la intervención de Perotti no es desinteresada: en Santa Fe se encuentran los puertos e industrias desde donde se exporta el 80% de las operaciones exteriores del país. Según explicaron a Letra P un participante del encuentro virtual, logró llevar “tranquilidad” y demostró que se busca un sistema virtuoso. “Perotti puso al ministerio de Transporte y al Ejecutivo nacional en el mejor lugar, en el de trabajo permanente en el tema. Tienen una visión compartida con nosotros, los privados, que es hacer la nueva Hidrovía de la mejor manera. Nuestros puntos están atendidos y garantizó diálogo”, agregó el dirigente.

 

 

Esta suerte de broker de conflictos entre el Estado y privados ya lo ha tenido al gobernador como protagonista. Se vio durante la campaña de Alberto Fernández, cuando lo acercó a ceos del campo, y, sobre todo, en la novela Vicentin, en momentos en que la idea de Fernández de expropiar la cerealera ganaba críticas por todos lados y naufragaba. Perotti se presentó como quien acercaría una alternativa superadora. Planteó una empresa mixta con una intervención provincial y hasta probó con un fideicomiso, pero no logró quebrar las maniobras y quedó sin salida.

Justamente, al ser evidente que los dueños fueron quienes invalidaron todo proceso de salvataje, Fernández vio con buenos ojos las intenciones de Perotti y el papel que puede cumplir. Es un lugar en el que se siente cómodo, el de mediar, el de equilibrar fuerzas y convencer voluntades. Ahora, nuevamente vuelve a calzarse el traje de domador de fieras a cuenta del gobierno nacional, no en una situación extrema como la de Vicentin, sino en un tema espinoso, pero que no es más que una prematura puja de intereses. 

El objetivo es que la renuencia de los exportadores y portuarios al cambio de un modelo que dio sus frutos desde el menemismo no termine trabando el nuevo dibujo estatal. Por eso, junto al asesor de gabinete del Ministerio de Transporte, Abel De Manuele, prometió que la empresa estatal no tendrá un componente administrativo o de otra índole que incremente los costos del sistema. También confió que el peaje será administrado por el concesionario que surja de la nueva licitación y no por Hidrovía S.A.