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Era un enigma para los ceos, que ahora lo ven como un cuadro armado y pragmático. La edificación del poder con los dueños, en una ronda de reuniones reservadas.

Por 03/07/2020 18:51

“Me parece que la vendió la Play Station”. La mañana siguiente a la cena que mantuvieron empresarios con el diputado Máximo Kirchner, dos de los comensales charlaron y concluyeron que aquel mote del pibe que pasaba buena parte del día jugando videojuegos, o fue un mote malicioso de algún opositor o bien tuvo una maduración notable. Fue ese mitin, adelantado por el diario La Nación, uno de los tantos que viene manteniendo el dirigente con las fuerzas del Círculo Rojo, en un proceso de armado de poder que recuerda un recorrido similar: el de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2019, cuando recibió en el Instituto Patria a dirigentes empresarios para recomponer una relación que supo ser vital en la edificación política del primer kirchnerismo y la primera parte de su propio gobierno.

Un cocinero de Jorge Brito, el banquero del Macro que puso la residencia, cocinó la carne que comieron en una mesa armada por él mismo y su amigo de años, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. La convocatoria fue tan reservada que la mayoría se enteró de quiénes iban una vez llegados. Sólo estaban al tanto de que estaría Kirchner, pero se sumaron Massa y el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro.

 

Massa, uno de los armadores. 

 

Con distanciamiento social a pesar de no estar recomendadas ni permitidas este tipo de reuniones, se sentaron a la mesa Marcos Bulgheroni (PAE), Miguel Acevedo (UIA), Marcelo Mindlin (Pampa Energía) y Hugo Dragonetti, de la constructora Panedile.

Con Mindlin, el zar de la energía que tuvo grandes beneficios durante el gobierno de Cambiemos y una relación privilegiada con Mauricio Macri, ya viene teniendo conversaciones, y esta mesa compartida echó por la borda, además, las especulaciones y apreciaciones públicas dentro del propio kirchnerismo, que salió a cuestionar con fuerza el giro repentino de Mindlin. Brito, en tanto, conoce a Kirchner desde años. Los demás era la primera vez que lo trataban. Dragonetti, el menos esperado en esa mesa, tuvo más vínculos con CFK. 

Hubo sorpresas por varios factores post reunión. La primera, el tono, el discurso conciliador pero concreto en cuanto a ideas. Y el nivel de información respecto a cuestiones vinculadas a la provincia de Buenos Aires y la pandemia de coronavirus.

 

Dragonetti, de Panedile, con CFK y Gioja. 

 

De pocas palabras, De Pedro miró como un espectador la exposición, que se centró en un 80% en palabras de Máximo y el resto, de Massa. Con De Pedro, la relación de los ceos es más que fluida y fue él quien, con acciones individuales, inició el camino de desmitificación de La Cámpora ante el capital, siempre temeroso a las posiciones elaboradas y algunas confrontaciones naturales en la política.

A lo largo de la velada, se compartieron anécdotas de Néstor Kirchner, al que Máximo cita para explicar buena parte de las situaciones de la actualidad. A su padre lo conocieron de cerca algunos de los comensales, como Mindlin y Brito.

“Yo no sé si será candidato a algo, pero está formado”, expresó a este portal otro de los que comieron aquella noche. El mismo Kirchner explicó que no estaba allí para hablar de un lugar político suyo a futuro, sino de lo que viene. Elogió cómo Alberto Fernández viene conduciendo en plena pandemia y pidió respaldo. Los que lo escucharon explicaron que el diputado mostró un pragmatismo en su forma de entender el poder que los acercó al primer Néstor Kirchner. Una idea que también se relaciona con la movida de su madre y vicepresidenta, cuando en la previa a la elección de Fernández como su candidato aceptó, luego de años de contienda, sentarse a charlar con dos gigantes como Arcor y Techint.

 

Mindlin, más cerca del peronismo que lo creen hasta los propios.

 

“Es un mito que nosotros no queremos a los empresarios- Nosotros queremos que ganen plata y hagan las cosas bien”, disparó Máximo. Ese eje ya lo había puesto en valor De Pedro, cuando recién llegado a su despacho ministerial empezó a recibir empresarios de peso y trazó el nuevo perfil del post kirchnerismo.

Esas paradojas de la burguesía nacional hicieron que la cena con Máximo fuera el inicio de otras reuniones similares. Algunos de los que estuvieron ya se abrieron a dialogar con dirigentes de La Cámpora en el poder. El más osado pidió ver a la vicepresidenta.