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Con imagen en baja y el aislamiento fatigado, el Presidente encara otra gira por el interior para mostrar una foto distinta desde provincias en fases avanzadas.

Por 02/06/2020 18:42

Consciente del hartazgo social que genera la cuarentena en al área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y con el objetivo de mostrar pruebas empíricas del éxito de la cuarentena, Alberto Fernández activó la gira por el interior del país con visitas a las provincias que empiezan a flexibilizar el confinamiento y que pueden dar cuenta de que la reactivación económica está a la vuelta de la curva epidemiológica.

Como lo hizo en la última conferencia de prensa que brindó en Olivos junto a Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta, el Presidente busca rebatir con sus viajes la idea instalada en el imaginario social que afirma que en Argentina rige "la cuarentena más larga del mundo" y quiere mostrar que la mayoría de las provincias se encamina a una "nueva normalidad", en la última fase del aislamiento.

El mensaje del avance en etapas es central para lidiar con la percepción que tiene la Casa Rosada de que un sector de la sociedad -concentrado en el AMBA- está cuanto menos cansado de la cuarentena y necesita imaginar un futuro más positivo. Fernández lo transmitirá este viernes desde La Pampa y Neuquén, donde desembarcará con la mini gira que ya lo llevó a Santiago del Estero, Tucumán, Misiones y Formosa.

 

 

La provincia que gobierna Sergio Ziliotto tiene cinco casos de coronavirus y ya está en la fase cinco del aislamiento. Habilitó actividades recreativas y deportivas al aire libre y, a partir del mismo viernes, se sumarán los restaurantes y bares. En tanto, el distrito de Omar Gutiérrez sufrió un brote en los últimos días y cuenta 137 casos, pero la gobernación entiende que está controlado y avanza en la habilitación de actividades deportivas y la apertura de locales gastronómicos.

La visita la permitirá al Presidente mostrar reactivación, salir de la agenda negativa de la cuarentena y de la imagen de administrador de la situación sanitaria en el AMBA, el distrito que comparten Kicillof y Rodríguez Larreta. Aunque Fernández la monitorea, la gestión de esa situación crítica está, en los hechos, en manos del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien este lunes encabezó la reunión entre funcionarios de las tres administraciones, la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, para terminar de afinar los detalles de la nueva prórroga del aislamiento en el AMBA.

 

 

En la Casa Rosada hay plena conciencia de la necesidad de "oxigenar" la cuarentena, es decir, de transmitirle algún tipo de alivio a la sociedad, sin poner en riesgo los resultados epidemiológicos obtenidos hasta ahora. La forma que tomará esa flexibilización en el AMBA será consensuada entre Kicillof y Rodríguez Larreta, y aplicada de manera quirúrgica.

El fastidio con la cuarentena de un sector de la sociedad está presente en las encuestas que el Gobierno miró en los últimos días, aunque todavía no es alarmante. Según pudo saber Letra P, los números muestran que solo un porcentaje marginal de las personas encuestadas pretende un levantamiento total de la cuarentena, mientras que una amplia mayoría cree que hay que mantenerla, aunque pide una mayor flexibilización. Como el miedo al contagio todavía domina a la ciudadanía, todo indica que el Gobierno deberá buscar la forma de hacerle un "refresh" al aislamiento, que no sea demasiado riesgoso.

Al compás del hartazgo con la cuarentena, las encuestas muestran, además, una leve baja en la imagen del Presidente, aunque todavía no es motivo de preocupación en la Rosada: en marzo tocó un pico tan alto que una caída, tras 75 días de aislamiento, era más que esperable, aseguran en la mesa presidencial. En tanto, la mayor inquietud sigue siendo la necesidad de poner en marcha la economía de manera urgente y salir de la agenda monopolizada por la pandemia y la deuda.