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En espejo con la movida del Presidente, el gobernador de Santa Fe convocó a su antecesor y a todo el arco político provincial. Acercamiento inevitable en el medio de la pandemia.
Por 24/03/2020 16:13

En la crisis por la pandemia, el presidente Alberto Fernández es el conductor para el gobernador Omar Perotti. El rafaelino mueve sus fichas luego de que el ex jefe de Gabinete hace lo suyo. La potente postal de la semana pasada en la que oficialismo y oposición le cuidaron las espaldas al jefe de la Casa Rosada, que tuvo una primera copia este lunes entre el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, e intendentes peronistas y de Juntos por el Cambio, será replicada en la tarde de este martes. Pero en el caso particular de Santa Fe no hacen falta tantos para la foto: solo la presencia del exgobernador Miguel Lifschitz le dará el tenor que necesita y pondrá fin, al menos por ahora, a una distancia áspera entre ambos.

 

 

Perotti llamó al presidente de la Cámara de Diputados, a los senadores y a los presidentes de los bloques de diputados a un encuentro de dirigentes en la Casa Gris. Allí les dará un parte de situación, los invitará a sumarse de manera permanente al comité de crisis y les pediría otra vez que sancionen la Ley de Necesidad y Emergencia, la norma que desde que asumió considera necesaria para gobernar.

El rafaelino encontró su tono en la emergencia. Dubitativo y timorato antes de la crisis, se volvió conductor y adquirió una centralidad que no tenía. Ganó confianza y se animó a dar pasos que hasta el momento no había dado. Sumó a las conferencias de prensa que da todos los días a los intendentes más importantes del Frente Progresista, el rosarino Pablo Javkin y el capitalino Emilio Jatón. Luego, como contó Letra P, convocó a exministros de Salud del socialismo. Si hay algo que se le reconoce a nivel nacional y también continental al progresismo vernáculo es el desarrollo de la salud pública, pilar mayúsculo de sus gestiones.

 

 

Pero llamar a la oposición y a Lifschitz en particular es otra cosa. Perotti responsabilizó de todos los males santafesinos a su antecesor desde el 11 de diciembre y en su discurso de apertura denunció un “pacto de gobernabilidad” del Estado con el delito. Lo identificó como el principal líder opositor, lo ubicó en ese cetro.

Por ese motivo, replicar la foto que lo definió a Fernández como líder acá tiene otro costo. Pese a los varios palos que padeció, Lifschitz eligió el silencio. No habla desde que dejó la Casa Gris. Para Perotti, está claro, eso no implica que no esté en movimiento y articulando todas las movidas opositores.

Para homogeneizar el discurso, antes del cónclave se reunirá de manera virtual la mesa ejecutiva del progresismo. Se hablará sobre la convocatoria y también sobre el tratamiento extendido e interminable de la ley.

 

 

Al menos en Diputados y pese al interés del peronismo en lesionar la relación PS – UCR, el Frente Progresista aparece homogéneo. Tiene un lugar preponderante el jefe del bloque radical y exministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, principal aliado de Lifschitz. El dúo impidió que el oficialismo tuviera su ley de emergencia en diciembre y guarda un as en la manga. La ahora llamada Ley de Necesidad y Urgencia se mantiene en stand by y depende del progresismo.

El peronismo se metió en una encerrona: quedó preso de las negociaciones de una ley que no llegaron a buen puerto. Pero la pandemia movió las fichas políticas en Santa Fe. No hay margen para tensiones que asoman triviales en comparación con la crisis. Celebrarán los dos: Perotti, por lanzar la invitación; Lifschitz, por sentirse reconocido. Habrá foto.