El tono moderado del Presidente aquietó a la oposición, que exigió precisiones
En Juntos por el Cambio estaban dispuestos a calentar la disputa con el oficialismo, pero el breve diagnóstico y el enfoque de propuestas de Fernández evitó el desborde. La clave del factor Larreta.
Mientras el presidente Alberto Fernández pronunciaba su primer discurso inaugural ante la Asamblea Legislativa, los diputados y senadores de Juntos por el Cambio tomaron nota de cada uno de los proyectos de ley que mencionó en los casi ochenta minutos de su alocución. Pero cuando hizo un breve repaso de la situación económica heredada de la gestión de Mauricio Macri, escucharon en silencio y con rostro pétreo cada uno de los datos que el jefe del Estado les enrostró. No pudieron hacerlo todos, porque el interbloque de 116 miembros estaba raleado en el recinto, especialmente por el faltazo que decidieron pegar los diputados del bloque de la Coalición Cívica, en la primera sesión sin la presencia de Elisa Carrió.
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Así como Fernández repasó la fragilidad de la situación económica y responsabilizó a la oposición por el estado actual de las finanzas, también les agradeció el apoyo que brindaron para la sanción de la ley para renegociar la deuda externa. "Más apoyo va a ser necesario", anticipó el Presidente luego de sacudirles, sin estridencias, una versión mejorada de los señalamientos que les dedica sobre la herencia recibida desde que llegó a la Casa Rosada.
Los mensajes de moderación fueron acompañados por un discreto desafío para la intimidad del interbloque opositor, con el envío de una decena de proyectos de ley que pondrán a prueba su cohesión interna: la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), una nueva reforma del Poder Judicial, que implicará un cambio drástico en la estructura de los juzgados federales de Comodoro Py, e iniciativas para profundizar la explotación hidrocarburífera, minera e industrial, además de poner en marcha el anunciado Consejo Económico y Social, entre otras.
El auditorio opositor prefirió guardar silencio sobre las coincidencias pero, en rigor, fueron más que las esperadas. "Lamento que vuelva a la carga con el revisionismo impostado de los últimos cuatro años, pero nos quedamos con los anuncios para controlar a los formadores de precios y todos los temas educativos. En eso estamos de acuerdo, pero venimos de días complejos", explicó un diputado del PRO cuando el discurso había terminado.
El mensaje porteño resultó disciplinador y la combinación con el discurso del Presidente sirvió para que la bancada opositora moderase su evaluación. Sin romper lanzas luego de la ceremonia, tanto el titular del interbloque, el radical Mario Negri, como el jefe de la bancada del PRO, Cristian Ritondo, concentraron su fuego discursivo en la ausencia de precisiones sobre el plan económico que impulsará este año y en la falta de alusiones "a la corrupción".
"Habló del presupuesto de 2021, pero no dijo en ningún momento cuándo va a presentar el de este año, que en realidad fue postergado por su propia decisión", le dijo Negri a Letra P apenas había salido del recinto. Luego agregó: "Me hubiera gustado escuchar que nos dijera cuándo lo va a mandar, porque no tener esa herramienta no es bueno para el Gobierno". Su correligionario, el mendocino Alfredo Cornejo, no pudo evitar su escepticismo, pero también recuperó la mesura que había perdido en los últimos días. "Habló de discurso y del valor de la palabra cuando viven permanentemente del relato. Siempre dije que no hay que mirarlos por lo que dicen sino por lo que hacen. No nos negamos a generalidades que son positivas, pero luego habrá que ver cada proyecto en particular”, anticipó.