22|11|2021

Hundida: Hidrovía sociedad del Estado, a pique

05 de diciembre de 2020

05 de diciembre de 2020

El esquema de administración estatal para la autopista fluvial quedó fuera del decreto que pauta la licitación. ¿Lo pisaron o se pinchó? Los privados festejan.

El esquema de la nueva Hidrovía como una sociedad del Estado compartida entre la administración central y siete provincias que presentó el presidente Alberto Fernández navega, por ahora, a la deriva. Cuando la semana pasada el Gobierno decretó la nueva licitación de la vía navegable, no mencionó una sola palabra sobre la figura estatal administradora y ratificó el régimen actual de concesión de obra pública por peaje. Los privados festejan en silencio y esperan que el esquema no encuentre nunca viento de cola y pase de la deriva al naufragio definitivo. 

 

El decreto 949/2020 faculta al Ministerio de Transporte para que efectúe el llamado y adjudicación del dragado, balizamiento y mantenimiento de la autopista fluvial por la que sale el 80% de las exportaciones nacionales, principalmente del agro. En dos años tiene que estar el nuevo concesionario en funciones, por lo que se prorrogará al menos un año y medio la concesión actual, que vence en abril de 2021, hoy en manos del belga Jan de Nul en sociedad con la argentina Emepa.

 

La firma europea ya anunció que quiere mantenerse, pero hay otros jugadores de peso que prometen un intenso lobby por quedarse con la obra de infraestructura más grande de Latinoamérica, que factura unos 200 millones de dólares anuales. Al margen de lo que suceda con la licitación, hay una aclaración del decreto que define el escenario y significa el alivio de los actores portuarios y exportadores. 

 

El artículo 1° aclara que la concesión será “a riesgo empresario y sin aval del Estado”. Esto significa mantener el modelo como está: peaje para el concesionario y que el Estado no intervenga con subsidios. El sector privado opta por no levantar la perdiz aprovechando que, hasta ahora, la decisión de pisar la sociedad del Estado no levantó polvareda política. 

 

Si bien desde hace años los puertos privados, Bolsas, cámaras portuarias, agroexportadores y demás actores vienen trabajando para tallar a su medida la futura concesión, mantuvieron una diplomacia estratégica cuando se firmó el acta de constitución de la Agencia Federal de la Hidrovía. No salieron a espantarse en público por la mano estatal en un negocio que ellos mismos forjaron en los noventa. Más allá de retoques necesarios, prefieren malos conocidos que buenos por conocer.  

 

También actuaron de esa manera porque les cerraba la idea de crear el Consejo Federal de la Hidrovía, un órgano de asesoramiento y control multisectorial que vienen reclamando hace tiempo. A diferencia de la figura societaria estatal, el Gobierno agregó en el decreto del 27 de noviembre pasado la creación de ese consejo. Básicamente, lograron lo que querían: mantener el esquema con el marco jurídico actual y lograr, de una vez por todas, un órgano de control del que participar. La injerencia que tengan en ese cuerpo colegiado será motivo de otro round

 

Las posiciones más duras del sector agroexportador celebraron que se le haya pinchado el barco al Gobierno. Sostienen en privado que las empresas del Estado nunca funcionaron de manera eficiente y agregan que “son focos de corrupción y generan gastos innecesarios”, pero también hay quienes entienden que un esquema con las provincias adentro puede ayudar a un abordaje más amplio de la Hidrovía, es decir, que la política trabaje en infraestructura y desarrollo que exceda la administración del canal navegable. “El decreto le dio certezas al sistema. No tenían mucho más que hacer que esto, porque el tiempo apremiaba y la sociedad del Estado no lo iba a poder hacer”, razonó un técnico fluvial.   

 

Anuncio del Acuerdo Federal de la Hidrovía Paraguay - Paraná.

Lo político

Lo cierto es que la licitación estaba casi obligada, pero coincide con el momento en que se planchó el impulso inicial de la Hidrovía. El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, había sido una suerte de embajador de Fernández para limar asperezas con privados, quienes confiesan que no hubo mayores avances en los últimos meses.  

 

Ese indicio de desacople se suma a que el área del Ministerio de Transporte de la Nación encargada de la Hidrovía, la subsecretaría de Puertos y Vías navegables, tuvo una etapa de tironeos por conducirla que pudo haber enfriado el proceso. Tanto Perotti como su par entrerriano, Gustavo Bordet, pugnaron por ello, pero el massismo es patrón en esa estancia

 

Por ahora, no se sabe si el Gobierno retomará más adelante la creación de la sociedad del Estado, quizás con atribuciones más lavadas, o apuesta a que marche en tiempo y forma la nueva licitación, demuestre eficiencia en ese proceso y se termine diluyendo aquella figura que, para algunos actores del sistema navegable, fue “pour la galerie”.