10|8|2022

Los fiscales que tiran de la soga del poder

10 de diciembre de 2020

10 de diciembre de 2020

Encerraron al narco más pesado y a su jefe por coimas. Ahora, se meten en el barro político, pero sin salpicarse. Tienen la banca de Sain y van por el bronce. 

Los fiscales santafesinos Luis Schiappa Pietra y Matías Edery se acostumbraron a estar en el ojo del huracán, esa zona de relativa calma situada a nada de que se desate lo peor. Han investigado delitos complejos de narcos, policías y empresarios y ahora tienen una suerte de bautismo persiguiendo a funcionarios públicos. Procesaron a fiscales, incluso a su jefe regional, y, después de tirar de la soga un poco más que el resto, empiezan a alumbrar una caja política, hermética y sulfatada que promete ser de Pandora. La política los merodea entre tironeos y desconfianzas, mientras persiguen un lugar de prestigio judicial. 

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Este viernes, se sentarán frente al histórico senador del PJ Armando Traferri en una audiencia imputativa en el marco de una investigación de juego clandestino y coimas que ya se cargó a dos fiscales, entre ellos, al jefe de la región Rosario, Patricio Serjal. Quieren saber si tuvo algún grado de participación en la asociación ilícita investigada luego de dar con algunos indicios y, sobre todo, tras la declaración explosiva de la semana pasada del exfiscal destituido Gustavo Ponce Asahad, que lo encumbró en la estructura delictiva.

 

Si bien será la primera causa que toca las entrañas de la política santafesina, tienen el cuero curtido con investigaciones de peso en los cuatro años que llevan como fiscales. De Edery resaltan la dedicación al trabajo investigativo y de Schiappa Pietra, la visión, lo académico y la trayectoria. En 2019, imputaron como jefe de una complejísima estructura criminal a Esteban Lindor Alvarado, un narco que algunos catalogan como más poderoso que la banda Los Monos. 

 

Respeto

 

Ese fue el primer éxito de la dupla de fiscales que funciona aceitada por toda una estructura detrás y tiene el apoyo criminológico del actual ministro de Seguridad, Marcelo Sain. Pero el logro de fondo se da a partir de una nueva generación de fiscales de formación, producto de las reformas dentro del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y del nuevo sistema penal, que le cedió la investigación en lugar de los jueces. Si bien el proceso no es parejo y también pastorean las ovejas negras dentro de la institución, cierto compromiso se mete un poco más allá del límite tácito del poder y pone el ojo en fenómenos criminales sofisticados. 

 

Schiappa Pietra y Edery logran escapar de los encasillamientos e incluso suman el respeto del arco político. No se les atribuye afinidad con el oficialismo por avanzar contra senadores díscolos ni se los liga a la impronta estructural que le dio el socialismo al MPA al crearlo en 2014 bajo el impulso de Héctor Superti, exministro de Justicia de Hermes Binner y abogado de Antonio Bonfatti. Al margen de los cimientos heredados, los nuevos aires se deslizan por arriba. 

 

 

La banca Sain

 

El dúo hizo pie con la creación en 2019 de la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos y encauzó el rumbo con la causa sobre el mencionado Alvarado. Era un pez gordo entre otras causas contra los narcos y empresarios bajo figuras de asociación ilícita y lavado de activos. Incluso, Schiappa Pietra había formado parte de la acusación que terminó con la fuerte condena a los cabecillas de Los Monos. 

 

Lograron ese impulso al formar parte del grupo de élite de fiscales que Sain impulsó desde el Organismo de Investigaciones (OI), donde era jefe antes de recalar en el gabinete del gobernador Omar Perotti. Esa estructura le da asistencia a los fiscales en delitos complejos de bandas criminales, policías y funcionarios públicos. En realidad, casi exclusivamente a la Agencia. 

 

Allí, justamente, pergeñaron juntos la persecución penal de Alvarado y compañía. Cuando menciona a los fiscales, Sain ha usado el nosotros inclusivo. “Esta trama se fue descubriendo de a poquito. Con los fiscales que tienen ganas de ver eso, que son los de siempre, en este caso el fiscal Schiappa Pietra y Edery”, destacó el ministro tras el escándalo de las coimas de los fiscales Serjal y Ponce Asahad.

 

Dicho vínculo con el funcionario no implica que tributen en su terminal política, pero es evidente la sintonía fina entre fiscales y ministro, seguramente, eventual. Sain los elogia públicamente y dice que son de los pocos que tienen los “cojones” suficientes para avanzar contra el entramado criminal de Rosario, que a veces roza a la política, como en esta oportunidad.

 

Perotti trazó una línea y avisó que será Justicia “le toque a quien le toque”. Así, les da respaldo tácito a los fiscales para que investiguen, porque, además, cree que la situación tiene un largo trecho por revelar. Además, quedar a medio camino no es bueno para el Gobierno que repitió el clivaje “corrupción o decencia”. 

 

 

Tensión

 

El senador Traferri mantiene una tensión con el rafaelino y afirma que esa sintonía que tuvieron Sain y los fiscales para dar con Alvarado la profundizaron contra él. Luego de que Ponce Asahad prendiera el ventilador y lo salpicara, el legislador tuvo una postura defensiva: es una maniobra política artera, dijo. 

 

Primero, su abogado, José Luis Vázquez, desmintió los dichos por una decena de radios santafesinas y luego envió un escrito donde despotricó contra contra los fiscales de la Agencia de Criminalidad Compleja: “Están guionados por Sain”. “La política de la provincia se muda de escenario y traslada el teatro de su realización al ámbito del MPA. Este organismo, se implica en una campaña de desprestigio que lleva a cabo Marcelo Sain, contra el Senado y Traferri”, dice el escrito del senador que le valió el llamado a una audiencia para declarar, aunque los fueros no lo obligan a ello.

 

El senador Armando Traferri comparecerá frente a los fiscales por la causa de juego ilegal..

Traferri fue el blanco, más de una vez, del ministro Sain para graficar el “bloque de poder conservador” que rechaza la reforma policial que él impulsa. Arrojó sospechas sobre los vínculos del senador y hasta le endilgó haber fogoneado la protesta policial en Rosario, a la vez que en Buenos Aires se apostaban en la puerta de la Quinta de Olivos, pero el enfrentamiento comenzó antes de que fuera elegido ministro: el sector del senador no lo quería para el cargo.  

 

La revelación del audio fue una bomba y desató especulaciones varias, pero no explotó hasta esta semana, cuando Ponce Asahad compareció ante los fiscales en una prolongada y sinuosa declaración. “Los fiscales se metieron a jugar la Champions League de visitantes”, sostuvo a Letra P un conocedor del mundo político y judicial, pero no dijo que se hacen fuertes de local en el MPA.