23|6|2021

Guzmán para la maquinita para frenar al dólar, pero el mercado le pide ajuste

02 de noviembre de 2020

02 de noviembre de 2020

Interrumpe hasta fin de año los adelantos del Central, pero hay más ventanillas abiertas. El drama de fondo. Señales atienden al mercado, pero no a su apuro.

Después de una semana de incipiente éxito en su estrategia de reducir los tipos de cambio paralelos para contener las expectativas de devaluación de la cotización oficial del dólar, el ministro de Economía, Martín Guzmán, envió este lunes una señal monetaria que pretende contundente: el Tesoro dejará de pedirle hasta fin de año al Banco Central que imprima dinero para financiar el déficit fiscal. La medida tiene impacto, pero el análisis lo relativiza: por un lado, porque el comunicado no descarta que la autoridad monetaria siga proveyendo de fondos al Tesoro por otra vía; además, porque no entrega ningún compromiso sobre lo que, para el mercado financiero, constituye el eje de la corrida cambiaria en curso: comenzar a reducir de modo más agresivo el desbalance entre ingresos y gastos.

 

En la última semana, el ministro reempoderado desplegó una ofensiva en varios frentes que le permitió reducir la brecha entre el dólar “contado con liquidación” (CCL) y el blue con respecto al oficial, que bajó del 116% al 88,6% y del 150% al 115%, respectivamente, pero habría que llegar a un umbral de alrededor del 50% para poner realmente en caja las expectativas de una megadevaluación destructiva. La ofensiva incluyó sugerencias de que la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) podría incluir el aporte de dinero fresco para las golpeadas reservas del país.

 

Julia Segoviano, economista de la consultora LCG, le dijo a Letra P que “el anuncio se vincula con el muy buen resultado de la licitación de la semana pasada, en la que Economía más que compensó el roll over que tenía que hacer y logró financiamiento neto. En base a eso, primero anunció que el Tesoro iba a devolver Adelantos Transitorios (por $ 100.000 millones extras) y, ahora, la renuncia a nuevos aportes de ese tipo”.

 

 

 

El mercado –que de eso vive– le encuentra el pelo al huevo de las medidas, pero hay que reconocer que las respuestas oficiales van alineándose, gradualmente, con sus expectativas. Eso, más que las disposiciones concretas que se suceden, es la marca en el orillo de la acción del Gobierno que hay que identificar para entender el rumbo.

 

“Estas son las señales que hay que dar, pero hay que ver, en primer lugar, qué ocurre con los pesos que ya hay en el mercado, que son bastantes, y, segundo, cómo se reduce el déficit fiscal, porque, al final, la clave pasa por tener un déficit menor que financiar”, explicó Segoviano.

 

En esa línea, el propio comunicado del Palacio de Hacienda señala, al hablar del gasto público inflado por la pandemia, que “las autoridades se mantuvieron conscientes de la necesidad de encarar, cuando fuera posible, acciones de corrección de esos desbalances, que iniciaran un sendero sostenido de consolidación”. El mercado espera que el límite de “lo posible” vaya más allá de lo visto hasta ahora.

 

Así, pelos hay, lo que reduce el desenlace de la saga a una cuestión de tiempos. ¿Avanzará la administración de Alberto Fernández más velozmente hacia el equilibrio fiscal, en principio pendiente para la próxima administración, tal la prueba de amor que exigen los traders, fondos de inversión y el propio FMI, o la necesidad de no forzar los límites políticos del Frente de Todos, que implica no presentarse como el gobierno del ajuste, diluirá esa posibilidad?

 

Entre los puntos que no terminan de conformar, se destaca el hecho de que el aporte de Adelantos Transitorios ya se encontraba cerca del límite legal, por lo que su interrupción impresiona menos de lo que a priori podría esperarse. Además, el comunicado no señala nada acerca del giro de utilidades del Central, con un monto disponible de $400.000 millones que es, sencillamente, otro modo de expansión monetaria.

 

 

 

Para ponerle coto al aumento de la circulación de dinero, el Central ha subido las tasas de interés y el Tesoro aceleró la emisión de deuda. Sin embargo, según el último informe de la consultora Analytica, “la estrategia de Guzmán técnicamente no absorbe liquidez, porque no cambia la cantidad de pesos en la economía, pero los redistribuye. Esto es, retira el excedente de las empresas y los fondos de inversión y, mediante gasto público, inyecta liquidez en sectores que no tienen capacidad de comprar divisas (…) La redistribución de pesos está disminuyendo la presión sobre el blue, CCL y (el dólar) MEP”.

 

 

Fuente: Analytica.

 

 

Asimismo, se plantea que el intento de financiar al Tesoro con más deuda en el mercado local y menos emisión incluya bonos en dólares, algo que, debido al estratosférico riesgo país actual de más de 1.400 puntos básicos, justifica temores por la tasa que eventualmente habría que convalidar.

 

 

Fuente: Rava Bursátil.

 

 

La deuda, como se comprobó por enésima vez con la experiencia de Mauricio Macri, no es solución a nada. Además, si se trata del sobrante de pesos que busca refugio en el dólar, el parche solo demora el estallido del problema: lo que el Tesoro absorbe hoy, mañana vuelve a manos de la población, inicialmente de quienes necesitan esos pesos para comer, pero, al final del camino, de quienes los proveen de bienes y servicios y sí pueden dolarizarse. Todo lo que entra sale… a no ser que se ataque el problema crónico del déficit fiscal.

 

 

 

“Lo anunciado es una buena señal, porque muestra comprensión y conciencia sobre el impacto desestabilizador que comenzó a tener la emisión monetaria, pero no olvidemos que, finalmente, es cambiar una fuente de financiamiento por otra, que en el mediano plazo puede llegar a ser más costosa si no se logran acomodar las expectativas y la economía”, dijo, en diálogo con Letra P, la economista Victoria Giarrizzo, directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX).

 

“Este cambio de metodología no resuelve el problema central, que es el desbalance entre gastos e ingresos consecuencia de una economía que no produce lo suficiente como para financiar lo que gasta vía recaudación”, finalizó.