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Guzmán sacude la estantería financiera para extender la tregua del dólar

Logró una licitación de deuda en pesos que resta combustible al billete verde. ¿Lo que va vuelve? El peligro de la operación. Ganar tiempo, ¿pero para qué?

Por 28/10/2020 12:22

Tras retomar las riendas de una conducción amplia de la economía, el ministro Martín Guzmán parece lograr una semana de tregua: la intervención oficial en el mercado del tipo de cambio “contado con liquidación”, que se arbitra en bolsa mediante la compra de títulos en pesos y su veta posterior en dólares, provoca, por el momento, una caída de la brecha con el oficial, mientras que su decisión de realizar una amplia emisión de deuda en moneda nacional le quitó algo de combustible a la corrida. La estrategia, sin embargo, se pone a prueba rueda a rueda sin garantía alguna, parece destinada simplemente a ganar tiempo mientras se fortalece la posición del Gobierno ante el mercado e implica la asunción de riesgos vinculados –¿cuándo no?– con el perfil de endeudamiento del país.

 


Fuente: Rava Bursátil.

 

Según anunció el martes a la tarde el propio Ministerio de Economía, la licitación de esa jornada incluyó “títulos a tasa fija (descuento), a tasa Badlar (ndr: de referencia para depósitos superiores al millón de pesos), ajustables por CER (ndr: la inflación) y un bono vinculado al dólar con vencimiento en abril de 2022”. La cartera explicó el proceso como la continuidad de una “política de ampliación y diversificación del financiamiento del Tesoro Nacional”.

De acuerdo con el comunicado, “se recibieron 1.912 ofertas, adjudicándose un total equivalente en pesos de $ 254.671 millones frente a vencimientos durante esta semana por $ 108.700 millones correspondientes a pagos de amortización e intereses de distintos instrumentos de mercado. De esto modo, durante octubre la Secretaría de Finanzas obtuvo fondos por $ 420.583 millones que permiten finalizar el mes con un financiamiento neto positivo aproximado de $ 250.000 millones, lo que representa un ratio de refinanciamiento de vencimientos (roll-over) del 246%, el mayor del año”. 

“Este resultado evidencia, además, el sostenido y creciente nivel de refinanciamiento de los instrumentos de deuda pública”, agrega.

 

Fuente: Ministerio de Economía.

 

Primera señal al mercado: además de su compromiso con un déficit fiscal gradualmente decreciente, el Tesoro está decidido a depender cada vez menos de la emisión pura y dura de moneda por parte del Banco Central para financiarlo. La toma de deuda en moneda nacional debería, en esa estrategia, ganar primacía, más allá de que el Presupuesto 2021 que este martes trataba el Congreso habla de un porcentaje de 60%-40% respectivamente para el año que viene. Así, se señala que la circulación de pesos sería menos amplia que lo estimado y que, entonces, se reduce el combustible capaz de alimentar el fuego de la dolarización de carteras.

El texto de Economía lo dice claramente. “Se reducirá la asistencia monetaria brindada por el BCRA en el marco de la pandemia, avanzando hacia una composición de financiamiento consistente con los objetivos de convergencia y estabilidad macroeconómica”.

 

 

En diálogo con Letra P, el economista Gustavo Reija consideró “positivo" que "la recaudación de fondos vía colocación de bonos disminuya la necesidad de impresión de nuevos pesos. Ocurre que lo recaudado por esa vía ya estaba circulando en el sistema”.

En relación con eso, el especialista distinguió una segunda señal hacia el mercado. “La licitación fue la tercera en pesos de este mes y la segunda que incluyó instrumentos dollar-linked. También implicó la colocación de papeles ajustados por CER. El objetivo fue secar la plaza y a intento de reducir la brecha entre el dólar oficial y sus variantes libres. Fue, en definitiva, una señal al mercado de la decisión oficial de no devaluar”, dijo. 

Sin embargo, Reija puso en cuestión la eficacia de la herramienta elegida en la persecución de ese fin. “Solo un instrumento como las Leliq”, Letras de Liquidez, papeles de corto plazo que el Central coloca entre los bancos, “esteriliza pesos y puede servir para secar la plaza”. 

El perfil de los cebos que el Gobierno  ofrece al mercado para reducir el apetito dolarizador resulta discutible.

“El Gobierno dijo que uno de los objetivos centrales de la megalicitación fue ‘secar la plaza’ de pesos.  Sin embargo, este no es un objetivo cumplible por esa vía porque los fondos que el Tesoro ingrese por esta ventanilla serán devueltos al mercado, por el propio Tesoro, por otra, pagando, por ejemplo, salarios a empleados públicos o a proveedores. De ese modo, los pesos que se recauden en concepto de bonos licitados se utilizarán para financiar parte de los ocho puntos porcentuales de déficit fiscal de este año, por lo cual no se esterilizarán”, explicó.

Hay, asimismo, otro aspecto discutible, dado por el perfil de los cebos que se ofrecen al mercado para reducir el apetito dolarizador. En una economía inestable, en la que el sendero de inflación es difícilmente anticipable y el del dólar, menos todavía, la licitación tuvo una carga fuerte de papeles atados, justamente, a la primera (a través del CER, Coeficiente de Estabilización de Referencia) y a la evolución del billete verde oficial (dollar-linked). De ese modo, comienza a percibirse una tendencia creciente a la indexación de parte de la deuda pública en moneda nacional, lo que podría convertirse en un dolor de cabeza, en términos de la emisión monetaria que se desea acotar, en caso de que aquellas variables se desboquen.

“Dado que estos bonos fueron suscriptos y pagados en pesos, pero ajustan por dólar oficial o por CER, existe un riesgo cierto de desfasaje en la nominalidad de las variables, lo que agrega un elemento nocivo a la mecánica de endeudamiento”, dijo Reija. Cabe recordar que esa fue una crítica frecuente a la política del macrismo crepuscular, cuando la crisis financiera ya estaba completamente desatada.

 

 

De acuerdo con el analista, “sin duda el Gobierno está ganando tiempo, pero la gran pregunta es para qué lo hace”. “Si gana tiempo para presentar el plan plurianual de consistencia fiscal y monetaria prometido por Guzmán, con un sendero creíble de convergencia al déficit cero y avalado por el FMI, habrá sido un tiempo ganado. Si no, las consecuencias podrían ser muy nocivas y el menú de alternativas se achicaría en forma sustancial”, sentenció.