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El dólar, la tregua y los riesgos de mañana: devaluación, Fondo y fuga

Guzmán puso un techo al “contado con liqui” y al blue: ¿durará? Plan A, plan B y el rol del FMI. ¿El Gobierno le pedirá dinero fresco? Lo deseado y lo posible.

Por 29/10/2020 13:05

Hacia el final de la semana pasada, todas las variables financieras parecían desbarrancarse sin remedio, fundamentalmente, las dos que recrean el eterno laberinto nacional: la cotización de los dólares “libres” y el nivel de reservas del Banco Central. En momentos en que el agua no dejaba de subir y una megadevaluación del tipo de cambio oficial solo parecía cuestión de tiempo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, definió una ofensiva en cinco frentes. Por un lado, anunció una radical marcha atrás con respecto a los controles draconianos impuestos un mes antes en la interna palaciega por el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce. En segundo lugar, reforzó las intervenciones oficiales en los mercados del dólar “contado con liquidación” y logró desinflar algo la burbuja del blue. Tercero, realizó una importante emisión de deuda en pesos atada a la evolución de la inflación y el dólar oficial, destinada, al menos en lo inmediato, a secar la plaza de pesos. Cuarto, emitió señales de mayor prudencia monetaria con la cancelación anticipada de Adelantos Transitorios del Central por $100.000 millones, que los suma a los $26.000 millones ya liquidados en el mes que finaliza. Por último, exhibió un acercamiento considerable al Fondo Monetario Internacional (FMI). El resultado de todo eso, aunque muy preliminar, le dio algo de aire con una reducción de una brecha cambiaria que había alcanzado niveles críticos. ¿Tregua o comienzo de un cambio de tendencia definitivo?

 

Fuente: Rava Bursátil.

 

Entes estatales como el propio BCRA y la ANSES salieron agresivamente a vender títulos públicos que los agentes financieros usan para hacer operaciones de “contado con liquidación” (CCL) –son comprados en pesos y vendidos en dólares en el exterior, de lo que surge una cotización–. Eso, sumado a las medidas de relativa apertura de ese mercado, permitió que esa paridad sensible cayera de los $181,06 del jueves 22 a $152,30 una semana después.

Dichas intervenciones hacen que las curvas de ese tipo de cambio hayan sido un serrucho acusado en cada una de las últimas ruedas, con un alza inicial y una baja pronunciada cuando los actores públicos salen a la cancha, algo que en la apertura se repetía este jueves. El partido todavía no llegó ni al entretiempo.

 

Fuente: Rava Bursátil.

 

En tanto, el dólar blue –ilegal–, había cerrado el viernes 23 a $195, apenas a un paso de cruzar la barrera psicológica de los 200, lo que ubicó la brecha con respecto al dólar oficial mayorista en un preocupante 150%. Sin embargo, ventas de oportunidad por el nivel que había alcanzado esa cotización y también de empresas necesitadas de pesos para cubrir obligaciones de fin del mes, versiones sobre allegados del Gobierno que sumaron oferta y la megalicitación de bonos bajaron la cotización el último jueves a $178.

 

Fuente: Ámbito Financiero.

 

Las brechas aún son muy elevadas y están lejos del 50% considerado el límite de lo razonable para que las especulaciones sobre una devaluación no devengan profecía autorrealizada. Mientras, en la estrategia del Gobierno, el blue y el CCL deberían seguir en baja, algo para lo que cuenta con el aumento estacional de la demanda de dinero de noviembre y diciembre, dado por la cercanía de las fiestas y la obligación de las empresas de pagar aguinaldos. Idealmente, esa limitación a la dolarización de carteras le permitiría pasar el verano y llegar a abril con un acuerdo de refinanciación de la deuda de 44.000 millones de dólares con el FMI en la mano y con los sojadólares fluyendo de nuevo. 

Sin embargo, esa es, hoy por hoy, apenas una de las formas posibles del futuro cercano, pero que no cuenta con garantías de concreción, ni siquiera en virtud de la tregua de los últimos días. Prueba de ello es que la curva de las reservas sigue a la baja a pesar del virtual cierre del dólar ahorro, tanto por presión de los importadores como por un lento pero persistente proceso de retiro de depósitos, así como por la depreciación reciente de activos que forman buena parte de las mismas como los yuanes del swap chino y las existencias de oro. Esto último es lo que pusieron como explicación fuentes de la autoridad monetaria ante la consulta de Letra P el último jueves, cuando las reservas brutas perforaron a la baja el umbral de los 40.000 millones de dólares.

 

Fuente: Banco Central de la República Argentina.

 

Así las cosas, aunque el saldo positivo de la balanza comercial indica que no puede hablarse de atraso cambiario, la tensión del mercado y las expectativas negativas aún impiden descartar el escenario de una megadevaluación del dólar oficial, lesivo para los salarios, el consumo y las posibilidades de recuperación de la economía.

 

El Gobierno busca precaverse de una explosión cambiaria. Acaso por eso “se le escapó” en los últimos días una posibilidad que nadie termina de confirmar oficialmente: la de pedirle dinero fresco al FMI.

 

Ahora bien, si ocurriera una devaluación, ¿cómo sería?

En esa hipótesis, los analistas distinguen dos opciones. La primera, ordenada y dada en el marco de un acuerdo con el FMI. La segunda, impuesta de facto por el mercado, exagerada y muy peligrosa en términos de espiralización de la inflación. Estos dos escenarios, pero sobre todo el último, serían muy negativos en lo político para un gobierno como el de  Alberto Fernández, que no cumplió ni siquiera un año de camino y que en 2021 deberá someterse a elecciones de mitad de mandato.

¿Plan A y plan B, entonces? El primero es el de evitar una devaluación a toda costa, como se describió más arriba. El segundo implica precaverse del fantasma de la explosión. Acaso por esto último, al Gobierno “se le escapó” en los últimos días una posibilidad que nadie termina de confirmar oficialmente: la de pedirle dinero fresco al Fondo.

El representante ante ese organismo, Sergio Chodos, dijo el martes en declaraciones a una radio que la idea del Gobierno “siempre fue mantener la exposición e ir renegociando lo que se necesite para pagar. También es cierto que podría haber necesidades (de fondos) un poco por arriba (de eso). Pero no me imagino una cosa que sea muy exorbitante respecto del acuerdo de antes. La intención es ir saliendo, no volver a entrar”. Más claramente, eso significa que, dada la necesidad de reforzar reservas muy debilitadas, podría incluirse en el acuerdo con el FMI un aporte moderado de dinero en efectivo, algo descartado tajantemente hasta ahora. Sin embargo, cuentan en el Palacio de Hacienda que Guzmán se sorprendió por los dichos de Chodos y nadie confirma –ni niega– que esa sea una intención firme.