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El jefe de Gobierno pasó de la oposición total a la mudanza a firmar un acuerdo, pero le tiró la pelota al peronismo. El pedido del Presidente.

Por 19/11/2020 10:58

El Club Atlético San Lorenzo de Almagro (CASLA) está un poco más cerca de la ansiada vuelta al barrio de Boedo, frenada durante años por vicisitudes políticas. Este jueves, la Legislatura porteña levantará la piedra fundamental para materializar la mudanza: aunque falta un proceso de audiencia pública y la sanción definitiva, el proyecto avanza de la mano de un -renovado- acuerdo entre Marcelo Tinelli, el ministro (Turismo y Deportes), Matías Lammens, y el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta.

En concreto, lo que votará por unanimidad la Legislatura porteña es una ley de rezonificación, elaborada por San Lorenzo e impulsada por el Frente de Todos, que propone modificar el uso del suelo para levantar un estadio de fútbol. Sin embargo, para que la mayoría de los bloques políticos acompañaran la iniciativa, debió reservarse una parte del lote para construir una escuela, espacios verdes y galerías comerciales. Además, en las negociaciones entre el tándem Tinelli-Lammens y el binomio gobernante Rodríguez Larreta-Diego Santilli figura la posibilidad de montar un centro cultural, un museo, un salón de usos múltiples (SUM) que podría usufructuar el Gobierno porteño y un destacamento para la Policía de la Ciudad.

 

 

La iniciativa se transforma en un megaproyecto financiado casi en su totalidad por San Lorenzo y sus socios. Si no, no lograba traspasar el filtro del PRO. El lado B será la negociación por el convenio urbanístico, la carta que se reserva Rodríguez Larreta para salir provechoso del pacto. El gobierno, a través del interbloque oficialista Juntos por el Cambio (JxC), pone los votos para que San Lorenzo monte su cancha en el predio de Avenida La Plata, pero, como contraprestación, exige la edificación de la escuela, el museo y los espacios verdes. Este último punto también es el que inclinó la balanza de los otros espacios opositores, desde el FIT, pasando por Sergio Abrevaya (GEN) hasta el lavagnista Eugenio Casielles, ante la interpelación de los vecinos de Boedo que cuestionan la mudanza. 

Sin el OK de Rodríguez Larreta, el expediente hubiese quedado en la oficina de Mesa de Entradas de la Legislatura porteña. Con aval político, el trámite fue veloz: el club envió el proyecto, lo tomó el legislador Manuel Socías, del riñón de Lammens (Frente de Todos), y lo acompañó la presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano, la oficialista Victoria Roldán Mendez (JxC), para cristalizar el acuerdo. También, el legislador radical de Todos Leandro Santoro, confeso azulgrana, venía impulsando el tema en años anteriores, cuando el PRO plantaba resistencia. Esa comisión despachó el texto el viernes 13 para que llegara al recinto este jueves 19. La vuelta a Boedo, impulsada por Tinelli y Lammens, movilizó a toda la política porteña y cerró la grieta. También, hubo sondeos con los radicales Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, que dieron el aval. Incluso, Elisa Carrió no puso reparos y le confesó a un integrante del FdT que su padre "era cuervo". 

La ley de rezonificación precisa 31 votos para aser aprobada, pero tanto en el Frente de Todos (FdT) como en el oficialismo buscaron sumar la mayor cantidad de apoyos para revestir la ley de respaldo político. No obstante, el oficialismo retrocede y sostiene que "es un proyecto de la oposición". En los papeles, es correcto, pero, sin la mediación de la superestructura PRO, no hay rezonificación que valga en la Ciudad de Buenos Aires. El lobby sobre el Poder Legislativo porteño quedó en manos de Tinelli y Lammens, pero Fabián Scoltore, mano derecha del animador, aportó lo suyo. En paralelo, la negociación cotidiana puertas adentro del Parlamento fue desarrollada por Socías y el vicepresidente primero de la Legislatura, Agustín Forchieri.

 

 

PALABRA OFICIAL. El Frente de Todos porteño acompañará el proyecto impulsado por Tinelli y Lammens, bajo el guiño de Rodríguez Larreta. Sin embargo, hubo roces en la negociación previa y algunos ediles cuestionaron a viva voz la iniciativa. Consciente de la interna hacia el interior del bloque, Alberto Fernández dio libertad de acción. Todo se aclaró cuando Tinelli se reunió con María Rosa Muiños y Javier Andrade, parte la cúpula de la bancada del FdT. El jefe del bloque, Claudio Ferreño, amigo personal del Presidente, se ausentó por cuestiones de salud. Después, los tres legisladores se vieron con Lammens.

CAMBIAMOS. La historia de la vuelta a Boedo se remonta a la forzada mudanza desde el predio de Avenida La Plata hacia Villa Soldati durante la última dictadura militar. El componente histórico, simbólico y político generó el caldo de cultivo de años de marchas y reclamos que devinieron un grito de auxilio y el OK de la Legislatura para la ley de restitución. Esta normativa venía con un proyecto concreto para mudar el estadio, que jamás vio la luz hasta este año.

 

 

Durante todo este tiempo, el gobierno PRO prorrogó la restitución para congelar la rezonificación. Sucedió durante toda la gestión de Mauricio Macri y el primer mandato de Rodríguez Larreta. La conexión del alcalde con la dupla Tinelli-Lammens cambió el eje de la disputa y aceitó el proceso, al igual que la falta de proyectos alternativos para la zona. La negociación también llegó a buen puerto porque el larretismo pidió que el Frente de Todos trabajara el proyecto de ley para ahogar las quejas de los vecinos hacia el oficialismo.

¿PARTICIPACIÓN? La propuesta que aprobará la Legislatura contempla compromiso de participar a los vecinos del predio de Avenida La Plata en el futuro del megaproyecto; un proceso participativo que podría incidir en la versión final del estadio y el equipamiento aledaño. El oficialismo también se reserva ese momento para continuar la negociación con San Lorenzo, que se profundizará en la ventana temporal entre la primera lectura y la sanción definitiva.