11|4|2021

Rosca superestructural para unificar bloques opositores en Diputados

13 de noviembre de 2020

13 de noviembre de 2020

La mesa chica de JxC trabaja en la vuelta de legisladores de Cambio Federal a la alianza. Error de cálculo y necesidad de ampliar. Cumbre de popes y broncas.

A un año de la ruptura del bloque de Cambiemos en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires que dio origen al ala dialoguista Cambio Federal, comenzó un proceso de reconciliación entre las partes con la idea de sellar la unidad. El escenario fue facilitado por el error de cálculo de los fugados, quienes nunca alcanzaron la relevancia que pretendían, y la necesidad de los leales de ensanchar sus filas para enfrentar al oficialismo. Las conversaciones trascienden a los actores bonaerenses e incluyen actores de la superestructura como Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Martín Lousteau, e incorporan condicionamientos y llamados para acelerar una reunificación antes de la discusión del proyecto de Presupuesto 2021 de Axel Kicillof.

 

 

 

El 9 de diciembre de 2019, un día antes de la asunción del gobierno kirchnerista, un grupo de diputados y diputadas salieron del principal espacio opositor con críticas al modo de construcción política de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri. Fue la conformación de un nuevo bloque integrado por Walter Carusso, quien responde de manera directa al intendente Gustavo Posse; Fernando Pérez, también con vínculos con el sanisidrense y el histórico operador radical Enrique Nosiglia; Guillermo Bardón y María Elena Torresi, ambos bajo la conducción del expresidente de la Cámara de Diputados de la Nación Emilio Monzó, y Martín Domínguez Yelpo, un sindicalista representante de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

 

Sobre la piedra fundacional del grupo que rechazó la metodología de Cambiemos, sus integrantes tallaron la idea de que el gobierno entrante crecería en imagen e intención de voto al calor de la caída de la oposición mayoritaria producto de cuatro años de variables negativas en lo económico y social, lo que les permitiría a ellos construir otra opción política de la que fueran parte central. Pero la pandemia y la impericia de los primeros movimientos horadó toda inscripción y revirtió buena parte de los análisis: no sólo la gestión sufrió el desgaste propio de la crisis global, sino que Juntos por el Cambio evitó una sangría mayor y entendió que la batalla debía darse en el plano interno. En definitiva, estos últimos se vieron fortalecidos y la negociación legislativa con el oficialismo pasó por sus bancas y no por los denominados árbitros de la grieta

 

 

 

En este marco fue que comenzaron las conversaciones entre ambos sectores. Sin embargo, el tema no pasó ni por Carusso, presidente de la bancada Cambio Federal, ni por Maximiliano Abad, comandante de la tropa mayor, sino que se comenzó a discutirse en la cúpula de la superestructura. En las últimas semanas, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la exgobernadora María Eugenia Vidal se inmiscuyeron en los diálogos y buscaron acercar posiciones entre el PRO, el radicalismo bonaerense y lo que quedó del monzoísmo.

 

Es que, desde hace un tiempo, el alcalde cruza los márgenes de la Ciudad de Buenos Aires para evitar ser declarado “prescindente” de la interna bonaerense de JxC, mientras delinea su plan 2023. Se lo reclamaban algunos jefes comunales amarillos, que todavía le facturan el desembarco “inconsulto” de Diego Santilli.

 

En este sentido, Rodríguez Larreta también trabaja para remendar viejas y latentes rencillas en la alianza opositora, mientras Santilli hace lo propio para recomponer/afianzar el vínculo con los barones PRO, hoy actores centrales en la provincia y dueños de la lapicera partidaria. El primer objetivo del abanderado de la prudencia en tierra bonaerense fue acercar posiciones con Monzó y Vidal. Un trabajo de meses, soterrado, y que sólo salió a la luz porque la exgobernadora dio positivo de covid-19 y se filtró la reunión reencuentro de la que también participó Lousteau.

 

 

 

El senador nacional también es parte de las conversaciones para aflojar tensiones y acercar posiciones incluso en la Legislatura provincial. El desafío del sector de Lousteau y Emiliano Yacobitti, en línea con Posse, hacia Daniel Salvador y Abad cayó como una bomba en la UCR bonaerense. Bajo la pelea para destronar al oficialismo del histórico partido, se enmascara la batalla ulterior por las candidaturas de 2021 y 2023.

 

Sin embargo, desde el PRO aclaran que el posible regreso de los autoexiliados se va a dar con naturaleza. “Nadie los echó”, graficó un edil amarillo, mientras que otra fuente de peso en la Tercera sección aseguró en esta línea que esperan algo más que simplemente la declamación de los hombres y mujeres de Cambio Federal de querer regresar. 

 

Por lo pronto, en la sociedad de radicales y monzoístas esperan “reglas de juego claras” para volver, mientras ven en el horizonte las elecciones internas del partido centenario una opción para equilibrar fuerzas y rediscutir las autoridades de bloque de Juntos por el Cambio en Diputados, mientras todos y todas sacan cuentas sobre sobre la nueva distribución de poder en caso de reunificar.