X

El jefe de Gobierno y el vice se repartieron la estructura amarilla local. Guiño a Ritondo y equilibrio entre “territoriales” y “conceptuales”.

Por 16/10/2020 13:49

Horacio Rodríguez Larreta blindó el PRO de la Ciudad de Buenos Aires. Lo hizo en acuerdo con Diego Santilli, vicejefe de Gobierno y principal socio del alcalde en la estructura amarilla y la coalición opositora Juntos por el Cambio (JxC). Sin mayores fricciones, se repartieron la lista de autoridades del partido, que años atrás representaba una lucha encarnizada entre distintas figuras, como Mauricio MacriMarcos Peña, María Eugenia Vidal y hasta ministros de la gestión macrista como Guillermo Montenegro y Esteban Bullrich.

Santilli continuará en la presidencia del PRO de la Ciudad, que ejerce desde diciembre de 2019. El vice reafirma su acuerdo con Rodríguez Larreta y planta bandera para la futura negociación con las tribus amarillas por la sucesión en territorio porteño. Santilli no puede renovar su mandato ni competir por la herencia de Larreta porque acumula dos períodos consecutivos y, por eso, con el apoyo del jefe de Gobierno, explora una candidatura en la provincia de Buenos Aires que resisten los intendentes bonaerenses. Como vicepresidente primero, asumirá el legislador porteño Claudio Romero, del riñón de Larreta, que también es presidente de la Comisión de Presupuesto y apoderado del PRO nacional. Facundo Carrillo, Juan Pablo Arenaza y Victoria Hassan compartirán la vicepresidencia segunda.

 

 

Carrillo responde al jefe de Gobierno y se desempeña como secretario de Atención Ciudadana y Gestión Comunal, integra el lote de larretistas "conceptuales", experimentados en la gestión pero con menor desempeño en la política partidaria y territorial; Arenaza mantiene vínculo directo con Rodríguez Larreta, pero integra el equipo de Patricia Bullrich; en tanto, Hassan responde a Eduardo Macchiavelli, secretario general del PRO nacional y hombre de confianza de Larreta para seguir de cerca los pasos de la presidenta del PRO Nacional.

El secretario general del PRO porteño será Juan Pablo Graña, un funcionario cercano al jefe de Gabinete, Felipe Miguel. El jefe de Gobierno hizo equilibrio entre sus referentes históricos y asociados al territorio, como Romero, Macchiavelli y el vocal Maxi Corach, y el larretismo "conceptual" con exponentes como Carrillo y el secretario de Comunicación, Federico Di Benedetto. Esa armonía se evidencia en el reparto de las secretarías partidarias.

 

 

En la de Comunicación estará Manuela Maunier, del riñón de Di Benedetto, que también sumó el rol de secretario de Asuntos Estratégicos de Rodríguez Larreta tras la renuncia de Emmanuel Ferrario. El área de Desarrollo Territorial del PRO de la Ciudad quedó para Marina Hernández, actual subsecretaria de Gestión Comunal. 

Rodríguez Larreta suma a la estructura partidaria al presidente del Ente Regulador de Servicios Públicos, Alejandro Ameijenda, que estará al frente de la Secretaría de Organización. En la Secretaría de Mujer, Género y Diversidad estará Agustina Señorans, con amplio recorrido en el PRO capitalino dentro del área de Desarrollo Social y referenciada en la senadora nacional Guadalupe Tagliaferri. La Secretaría de Inclusión y Desarrollo Humano será conducida por Javier Salas Bulacio, jefe de Gabinete del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, hombre de confianza de la ministra María Migliore que creció bajo el ala de Martín Mura en el Ministerio de Hacienda.

 

 

GESTOS COORDINADOS. Rodríguez Larreta abrió el PRO para ratificar su alianza con el jefe del bloque amarillo en Diputados, Cristian Ritondo. El subsecretario Roberto Quattromano estará en la Mesa Ejecutiva, el legislador Daniel Del Sol será vicepresidente de la Asamblea de Representantes y la legisladora Paola Michelotto será vocal.

Al mismo tiempo, el PRO porteño definió a sus coordinadores territoriales. En la zona Oeste, estará el subsecretario de Trabajo, Ezequiel Jarvis, que trabajó en barrios como La Paternal, Chacarita y Parque Chas, donde Juntos por el Cambio dio vuelta la tendencia histórica de triunfos peronistas; el Norte lo tomará Corach, el Sur Gustavo Gesualdo, del riñón de Santilli, y la zona Centro, Mariano Casabella. Este esquema de coordinadores expresa la división política y geográfica trazada para la campaña por la reelección de Rodríguez Larreta.

 

 

La hegemonía del intendente en el PRO porteño corre por el mismo carril que su gravitación en el oficialismo capitalino. Desde que asumió la Jefatura de Gobierno, en 2015, tomó la jefatura política del distrito y la consolidó cuatro años después. El escenario de la triple corona de las elecciones le favoreció: tras derrotar en internas a Gabriela Michetti, los triunfos de Macri en la Nación y Vidal en la provincia de Buenos Aires lo dejaron con terreno liberado en el pago chico PRO. Nacionalizado el espacio amarillo en 2015, se afincó en las costas porteñas para consolidar su base, formatear a su antojo la alianza Cambiemos de la Ciudad y, luego, desplegar su proyección federal.

Con las derrotas de Macri y Vidal en 2019, el repliegue de sus funcionaros y sus estructuras, algunas entremezcladas con el larretismo y otras no, se complejizó y debió pasar por el filtro del jefe de Gobierno. Las elecciones de 2017 ampliaron el espacio con representación en el Congreso y en 2019 la alianza también revalidó intendencias propias, pero Dios atiende en Buenos Aires también en el PRO. Rodríguez Larreta es, junto a los jefes comunales, el único sobreviviente de la tragedia electoral del año pasado. La lista del PRO de la Ciudad que se oficializó el jueves por la noche es un síntoma de la coyuntura política del espacio que fundó Macri.