08|9|2022

Siga siga de JxC a la provocación de Macri, que polariza para adentro

13 de octubre de 2020

13 de octubre de 2020

Ni Frigerio ni Monzó respondieron, pero hicieron llegar su furia aunque no hay ánimos de romper. Larreta sigue en la comodidad del silencio. Festejó Bullrich.

Mauricio Macri prendió el ventilador y automáticamente la plana mayor de Juntos por el Cambio (JxC) activó el siga siga. Lo que dijo el expresidente es lo que piensa y transmite en privado desde el 10 de diciembre de 2019. Lo que cambió es que lo exteriorizó, dos veces y en menos de 72 horas. Sin embargo, sus declaraciones no romperán el statu quo de la coalición opositora, que, pese a las diferentes visiones que conviven en ella, mantiene la unidad a un año de haber perdido las elecciones ante Alberto Fernández y el Frente de Todos (FdT).

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Macri ensayó una extraña y leve autocrítica al subrayar que "delegó" el vínculo de su propio gobierno con la oposición al ala política de su espacio, que encabezaban Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, entonces presidente de la Cámara de Diputados y ministro del Interior, respectivamente. Ni los nombró y se limitó a considerarlos como un "grupo". Fue una provocación que recibió la respuesta del diputado Sebastián García De Luca, exsecretario de Interior, que destacó que ambos funcionarios lograron "tener las leyes más importantes y construir gobernabilidad durante los cuatro años de gobierno con enorme minoría legislativa y estructura política".

 

 

Ese comentario no se escapó, estaba premeditado y pensado. El expresidente arrastra un enojo furioso luego de que Monzó pidiera jubilarlo, en una entrevista con Infobae. La chicana de Macri de catalogarlos como "grupo" pasó como un dardo venenoso, pero la calificación no está alejada de la realidad. Monzó y Frigerio se mueven en tándem desde hace tiempo, como una línea interna de JxC con representación parlamentaria, intendentes y diputados provinciales que les responden.

 

La otra respuesta del tándem Monzó-Frigerio es que tenían las manos atadas a la hora de la decisión política. "Todas las decisiones de fondo pasaban por la Jefatura de Gabinete", devuelven en un tiro por elevación a Marcos Peña, que guarda silencio y tiende puentes con Horacio Rodríguez Larreta. Pese a este cortocircuito con el fundador del PRO, el dúo de la rosca no ve margen de una construcción por fuera de la alianza macrista para las elecciones 2021 y apuestan a que su visión aperturista se imponga ante el ala fundamentalista de Macri y Patricia Bullrich. Para eso, confían en solidificar su alianza con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y con el senador Martín Lousteau.

 

 

 

Monzó quiere hacer pie en la provincia de Buenos Aires y Frigerio en Entre Ríos, pero chocan con el macrismo duro. En la Ciudad, acompañarán la negociación que proponga Rodríguez Larreta, otro nombrado por Macri en el reportaje con Joaquín Morales Solá. En el larretismo no hay unanimidad en el diagnóstico ante la reaparición de Macri: hay quienes sostienen que el expresidente lo "igualó" con María Eugenia Vidal, Alfredo Cornejo y Bullrich para marcarle la cancha y quienes, con sobrado optimismo, eligen destacar los elogios a la gestión porteña.

 

El sábado por la noche, durante una reunión virtual de militantes y exfuncionarios del PRO, Macri repitió el mismo mensaje. El expresidente castigó a la gestión nacional por el manejo de la crisis por coronavirus, ahondó en la grieta y destacó la unidad opositora. Ni una palabra sobre los liderazgos y un proceso de renovación en JxC, como proponen Monzó, Frigerio, Lousteau y, solapadamente, Rodríguez Larreta.

 

Algunos, cargados de ilusiones, esperaban que Macri rompiera los pronósticos y bendijera en vivo a Rodríguez Larreta como el candidato natural para 2023. Una especie de blanqueo de sucesión, como sucedió hace cinco años en plena disputa porteña con Gabriela Michetti. El propio jefe de Gobierno espera que eso no ocurra en el corto plazo porque, por un lado, le quebraría la horizontalidad que promueve en JxC y, por otro, le obturaría su plan de "ampliarse hacia el centro" e incorporar dirigentes de espacios que no comulgan con el FdT, desde el peronismo hasta el progresismo.

 

La que festejó fue Bullrich, que vio cómo Macri la subió al lote de dirigentes de la élite del macrismo, así sea para oxigenar la cúpula o para competir en próximas elecciones. Ese podio antes era compartido por Rodríguez Larreta, Vidal y Peña. Pícaro, ahora Macri la posiciona a la jefa del PRO para rehacer su tridente.