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La madre de todas las pesadas herencias

La Buenos Aires que deja Vidal según el candidato que le dio menos cuando fue ministro. Deuda dolarizada, recaudación en picada y producción en coma. Pistas de gabinete.
Por 07/09/2019 12:22

La primera prueba fue superada. Contra los prejuicios y la subestimación, el egresado del Colegio Nacional Buenos Aires logró penetrar en la inmensidad bonaerense con el Renault Clío, una remera, una identificación plena con Cristina Kirchner y, tal vez, el beneficio de no haber quedado asociado a la extensa saga de la corrupción. La segunda vendrá el 27 de octubre, cuando deba ratificar la enorme diferencia que obtuvo en las primarias sobre María Eugenia Vidal. Será la tercera, sin embargo, la más difícil de sortear y no dependerá únicamente de Axel Kicillof:.gobernar la provincia de Buenos Aires y evitar ser devorado en el intento, como la enorme mayoría de sus antecesores. Para eso, el ex ministro de Economía dependerá del éxito o el fracaso del rumbo económico del próximo gobierno para salir de una larga recesión, del margen de libertad que el Fondo le conceda al sucesor y, también, de un vínculo virtuoso con el próximo presidente, esa sintonía fina que Daniel Scioli nunca pudo alcanzar con el matrimonio Kirchner y que, sólo por momentos, logró con Mauricio Macri la actual gobernadora.

“Con 307.571 kilómetros cuadrados, la provincia es la más extensa del país y ocupa el 11,06% del territorio argentino. Según los datos del censo de 2010, es también la provincia con mayor población; allí vive el 38,95% de los habitantes del país. Si se proyecta la tasa de crecimiento poblacional del período 2001-2010, se estiman hoy unas 17.435.750 personas, de las cuales el 97% residiría en zonas urbanas”. Los datos corresponden al texto que Kicillof escribió junto a los economistas y ex funcionarios Pablo Ceriani y Cristian Girard en “Radiografía de la provincia de Buenos Aires. Crisis de un territorio en disputa”, un libro de reciente aparición que tuvo muy poca difusión pero puede ser clave para saber cómo le irá a la hora de eludir la maldición bonaerense. El ex ministro tendrá el desafío de sacar adelante una provincia enorme, endeudada y desigual, que aporta el 36% de los recursos a nivel nacional y recibe por coparticipación un 25%.

 

 

TIERRA ARRASADA. En el articulo “Consecuencias de tres años de valorización financiera”, Kicillof, Ceriani y Girard afirman que Vidal no se diferencia de Macri en la gestión y analizan el cuadro que deja en la provincia en la misma clave que lo hace el candidato en campaña, una fórmula por demás exitosa de acuerdo a los resultados de las PASO: endeudamiento, desindustrialización, caída del salario real, menor recaudación, concentración de la riqueza y crecimiento de la exclusión social y la marginalidad. “La recesión y la caída en la actividad erosionaron los recursos fiscales y las demandas sociales aumentaron de la mano del desempleo, la pobreza y la indigencia”, dicen.

Paradojas de una provincia endemoniada, el ex ministro aparece como el redentor de un distrito que durante los años del kirchnerismo resignó coparticipación de manera permanente.

Paradojas de una provincia endemoniada, el ex ministro aparece como el redentor de un distrito que durante los años del kirchnerismo resignó coparticipación de manera permanente. Como marcan los autores, “su participación en las transferencias totales se retrajo a partir de 2002 para ubicarse en un mínimo del 18% en 2016”. A las órdenes de la ex presidenta, fue Kicillof en los dos últimos años del cristinismo el encargado de negarle a Scioli la mayor parte de lo que reclamaba para la provincia: el trampolín fallido de su candidatura presidencial.

La merma en los recursos propios tendió a compensarse con más impuestos propios entre 2003 y 2016, con un pico de 60,5% en 2013. También, con más deuda. Pero, a diferencia de sus antecesores, Vidal tuvo un apoyo extraordinario: recibió más presupuesto de la Nación a través de partidas extraordinarias primero y de un Fondo del Conurbano aggiornado después- e incrementó la deuda pública en un 34,4% medida en dólares.

Según las cifras del libro, editado en julio por Siglo XXI, la gobernadora aumentó la deuda en U$S 3.222 millones y la llevó a U$S 12.584 millones. “Ese endeudamiento récord se registró incluso a pesar de haber recibido transferencias desde Nación por casi 125.000 millones de pesos entre 2016 y 2018, monto que ascenderá 178.00 millones al finalizar el mandato, según el presupuesto 2019".

 

 

Para el candidato del Frente de Todos, durante la gestión de Hernán Lacunza en la provincia, “se priorizó la colocación de deuda en mercados internacionales y en moneda extranjera, en detrimento de la deuda con el gobierno nacional, que es mucho más favorable en términos de tasas y posibilidades de refinanciación”. En julio pasado, el ahora ministro de Macri fue el encargado de salir a relativizar el cuadro que describió Kicillof, cuando habló de una deuda escondida durante los años del kirchnerismo y de “esqueletos financieros escondidos en el placard”. Del escenario que describe el ex ministro de Cristina, se desprende que su discurso como gobernador irá en la línea de “tierra arrasada”, la fórmula que utilizó Vidal en el arranque y la ayudó en sus primeros dos años.

Los fondos extra que recibió la gobernadora se destina a obra pública -un ítem que comenzó a pesar cada vez menos en medio del ajuste, la inflación récord y la recesión- y al pago de intereses de la deuda.

Según datos recientes de la consultora EcoAr, el distrito pasó de destinar el 20,5% de sus recursos tributarios al pago de capital e intereses a desembolsar el 37,3%. Entre diciembre de 2015 y junio de 2019, el stock de deuda creció 42% y la recaudación tributaria cayó 9%. El diario Bae informó que el grueso de ese endeudamiento se realizó en dólares y, durante la gestión Vidal, la participación de la deuda nominada en moneda extranjera se disparó casi 20 puntos al pasar del 57,9% al 77,2% del stock total. Si octubre confirma el veredicto de agosto, le tocará a Kicillof asumir la pesada herencia y afrontar vencimientos por casi US$10.000 millones, que representan el 84% del stock de deuda.

 

Fuente: EcoAr Cnsultores.

 

EL LEVIATÁN BONAERENSE. Los economistas de Flacso Eduardo Basualdo, Pablo Manzanelli y Leonardo Bona hacen un aporte interesante en el primer capítulo de “Radiografía de la provincia de Buenos Aires” con el detalle de la estructura económica bonaerense, los desarrollos desiguales del campo y la industria y un repaso de la problemática del empleo y los salarios, que suben y bajan al ritmo de las sucesivas crisis argentinas. Pero el segundo capítulo, “El extenso y heterogéneo ámbito provincial”, es quizás el más exhaustivo de los trabajos con un relevamiento de ocho regiones en las que dividen a la provincia, en función de su perfil productivo: la Región Metropolitana de Buenos Aires, el Cordón Norte, el Centro Norte, el Centro, la Cuenca del Salado, la Costa Marítima, la Región Sudoeste y la Región Noroeste.

San Pablo, un estado con más de 40 millones de habitantes, pesa menos en relación a Brasil (21,6 % de la población total) que la provincia que pretende gobernar Kicillof (38,95% de la población argentina) con pocos recursos.

Ahí detallan con precisión un mapa que incluye el núcleo de la industria manufacturera, el potente sector automotriz y autopartista, el sector plásticos, alimentos y bebidas, las industrias básicas y la refinación de petróleo en la zona sur; las zonas agrarias, la industria siderúrgica, la agroindustria, los agroquímicos, la zona ganadera, la minería y la zona cementera; el sector pesquero, el polo petroquímico, un universo interminable y diferenciado que precisa de políticas adecuadas y, a la vez, complementarias.

El trabajo incluye además las principales firmas que están asentadas en cada municipio, dentro de cada región, desde el monopólico Grupo Techint y las terminales automotrices como Toyota hasta las transnacionales de agroquímicos como Monsanto y las grandes cerealeras que “someten a los productores rurales -grandes, medianos y pequeños- a una apropiación de la renta que deviene en ganancias extraordinarias” y se llevan por los puertos de Santa Fe la cosecha de los campos bonaerenses.

Con elaboración propia en base a datos oficiales, el texto aporta información valiosa para cualquiera que se proponga gobernar al leviatán bonaerense, tal como lo definió alguna vez Natalio Botana. El politólogo se refería al peso incomparable de Buenos Aires, que supera incluso al de San Pablo, un estado con más de 40 millones de habitantes que, sin embargo, pesa menos en relación a Brasil (21,6 % de la población total) que la provincia que pretende gobernar Kicillof (38,95% de la población) con pocos recursos.

 

 

GANAR Y GOBERNAR. Atraviesan el libro los desafíos que el futuro gobernador deberá atender desde el minuto cero: el desarrollo desigual, el castigo vía coparticipación a los municipios opositores -una marca que no inventó Vidal-, la autonomía diferenciada de los municipios, las “islas de prosperidad” de los barrios cerrados que conviven con sectores pauperizados -considerados mano de obra barata o amenaza-, la realidad de pymes asfixiadas por los aumentos de tarifas y la falta de crédito y el nivel salarial de sectores con tecnología de punta que ganan 50% arriba de la media.

Por último, una industria que -reconocen los autores- cayó en el estancamiento durante los últimos tres años del gobierno de Cristina y Scioli  y el peso decisivo del campo y la curva descendente del empleo agropecuario que -como marcan los autores- arranca en 2003, a pesar del favorable escenario internacional durante el kirchnerismo y de la quita de retenciones y la megadevaluación durante el macrismo.

 

 

De la lista de autores que escribe en “Radiografía de la provincia de Buenos Aires” se puede desprender, también, un eventual gabinete del gobernador Kicillof: su amigo Girard, la ex ministra de Scioli Silvina Batakis, la ex ministra de seguridad de Nación Cecilia Rodríguez -suele acompaña a Kicillof en sus apariciones bonaerenses- y el ex ministro de Salud Daniel Gollán. También, Roberto Baradel, aunque su caso parece anticipar un mejor dialogo con el sindicalismo que el que tuvo Suteba con Vidal y también con Scioli.

En un capítulo titulado, “Las finanzas públicas”, Batakis dice que “entre 2004 y 2015 la provincia resignó paulatinamente participación relativa en la renta federal” y que los beneficios que obtuvo la actual gobernadora no mejoró las prestaciones de servicios. Pero, además, destaca dos aspectos importantes que están ligados. En primer lugar, que Vidal y Lacunza cambiaron “el perfil de deuda de la provincia hacia uno de mayor peso en ley extranjera exigible en divisas”. En segundo, que en Buenos Aires no sirve comparar el endeudamiento en relación con el PBI, como se hace a nivel nacional. Hay que “comparar la deuda provincial con los recursos propios porque de ese ratio se desprende la capacidad de pago efectiva de una jurisdicción”. Como queda dicho, los recursos son menos porque la coparticipación castiga al distrito más grande del país.

Junto con la economía, la educación, la salud y la seguridad -incluida la arbitraria regulación del delito que ejecuta la policía bonaerense- serán brasas calientes para la gestión del candidato que hoy asume como nueva esperanza de la mitad de los habitantes de la provincia. Kicillof debe saberlo. La madre de todas las batallas tiene dos fases muy distintas: primero ganar y después, sobrevivir.