LO QUE VIENE

El Instituto (de la) Patria PRO

El partido de Macri diseña su repliegue. El edificio de Balcarce 412 será su refugio en el llano, pero con Larreta y Vidal como amos de llaves para correr al "peñismo".

Si las urnas confirmasen el resultado de las primarias del 11 de agosto y Mauricio Macri fuera derrotado por Alberto Fernández, el PRO saldría en forma definitiva de Balcarce 50 y volvería a sus orígenes. Están ubicados a cuatro cuadras de la Casa Rosada, en el 412 de la misma calle porteña. La histórica sede de Propuesta Republicana está destinada ahora a convertirse en refugio del macrismo en el llano del despoder. Funciona desde que su líder y principal financiador se propuso disputar la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires y abandonó la primera casa que alquiló en Barrio Parque, cerca de la mansión familiar.

 

En los papeles, la sede del partido nunca cambió de domicilio. Pero, ante una muy probable derrota de Cambiemos a nivel nacional, el edificio que actualmente alberga al equipo de campaña amarillo y reporta unívocamente al jefe de Gabinete, Marcos Peña, pasaría a transformarse en la casa matriz de un partido opositor. El resultado de las generales de octubre también definirá si el macrismo retiene el control de la Ciudad de Buenos Aires, con la reelección del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta, o solamente se parapetará en el Congreso, en algunos municipios y en las bancadas de las legislaturas provinciales.

 

En cualquiera de los casos, hay dos certezas sobre la reorganización del partido amarillo: la sede partidaria será un “bastión” de la era “post Mauricio” y no será conducida por Peña ni por ninguno de sus tentáculos operativos, como los actuales responsables de la campaña digital, el secretario de Voluntariado del PRO, Federico Morales, y el ex funcionario Guillermo Riera.

 

Ambos, con la anuencia de Peña, son los diseñadores de un despliegue virtual que apuntó a combinar el estudio de las demandas y la georeferenciación del voto con nuevas herramientas de comunicación por redes sociales y WhatsApp. En el macrismo no le bajan el precio a su utilidad, a pesar de la derrota en las PASO, pero anticipan que esa artillería deberá ser reorientada a las nuevas necesidades partidarias. 

 

 

 

“Si perdemos, el peñismo desaparecerá dentro del partido por el fracaso electoral de Marcos, pero eso abrirá las puertas de Balcarce al ala más política del PRO, que posiblemente se refugie en el Congreso”, vaticinó un joven militante del macrismo con funciones en el Ejecutivo. Ese giro implicaría el desembarco de dirigentes vinculados al actual ministro del Interior, Rogelio Frigerio; a su vice, Sebastián García De Luca; a los intendentes bonaerenses que logren sobrevivir y a los dos principales antagonistas de Peña en la mesa chica que conduce el Presidente: la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y Larreta. A ellos podrían sumarse el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el ex presidente del bloque PRO en ese recinto Nicolás Massot. Los dos encabezan el grupo de malheridos por Peña, no gozan del afecto de Vidal y serían generosamente resguardados por Larreta, aunque un amigo de ambos aseguró a este portal que podrían colaborar mejor desde una consultora propia que desde el "hervidero" que será Balcarce. 

 

 

 

Larreta y Vidal avalarían un enroque en la conducción del partido a nivel nacional. El senador por Misiones Humberto Schiavoni dejaría la presidencia del PRO, que ocupa desde 2012, y la dejaría en manos de su actual secretario general y vicepresidente primero de la Legislatura Porteña, Francisco Quintana.  Es beneficiario de la confianza de Peña, pero mantiene una muy buena interlocución con sus antagonistas. 

 

Aún así, el posible fracaso de la campaña por la reelección de Macri sacaría a todo el elenco que responde a Peña de las oficinas con parrilla en la terraza que posee el PRO. El lugar, aseguran, “nunca perderá su funcionalidad”, pero será destinado “a organizar todo el armado federal y a ordenar la estructura para una eventual misión como oposición”.   

 

 

 

Ante la posibilidad de que Larreta se mantenga al frente del Gobierno porteño y extienda el poder del macrismo en ese territorio por 16 años, las oficinas de Balcarce también serán un satélite que girará alrededor de la sede del Gobierno porteño, ubicada frente al Parque de los Patricios.

 

“Si perdemos dos de las tres jurisdicciones y sólo nos queda la Ciudad, los fierros de la política quedarán en manos de Horacio, pero es posible que al principio tengamos un efecto Puerta 12”, graficó otro integrante del PRO para referirse al posible “cuello de botella” que se producirá con todos los funcionarios que buscarán suerte en el Estado porteño ante la temida pérdida de sus puestos en la Nación o en la provincia.

 

Quizás para curarse en salud, Larreta ya anticipó que, si se confirmase el peor escenario nacional y se mantuviera en la Ciudad, “elegiría en forma capilar a los aspirantes que puedan cubrir funciones ejecutivas en la Ciudad”. El mensaje que ya circula en la Casa Rosada y en La Plata es claro: no habrá lugar para todos en el arca que podría conducir Horacio si le tocase navegar los mares tormentosos de una derrota a nivel nacional.

 

 

 

En caso de que los cobijos porteños se redujesen drásticamente, sería para restringir el éxodo de peñistas y otras tribus que hicieron de la obediencia a Macri un dogma sin porosidades. La llave de ingreso dependería exclusivamente de Larreta. “Toda la tropa de pendejos que estuvieron en las tres jurisdicciones tendrán que buscar un lugar donde anclarse y ese espacio será Balcarce, que, desde entonces, aunque nos pese, será nuestro Instituto Patria”, bromeó uno de los sub 35 que forman parte de la nómina del Poder Ejecutivo y exhibe orgulloso su pertenencia al PRO, en referencia al búnker que se armó Cristina Fernández de Kirchner cuando fue desalojada de la Casa Rosada, en diciembre de 2015.

 

Por encima de las retaguardias políticas, también existe una aritmética que justifica la reconfiguración de Balcarce como la sede partidaria de un partido opositor. Si se confirmase una derrota nacional de Cambiemos, el PRO buscaría cuidar los votos obtenidos y retomar el camino electoral con la atención puesta en los comicios de medio término de 2021 y los presidenciales de 2023. En la actualidad, dentro del 30 o 35% de votos que se adjudican en la alianza oficialista a nivel nacional, en el macrismo se adjudican un 20% propio.

 

 

 

En la provincia de Buenos Aires, el resultado de octubre también definirá el derrotero de Vidal, cuyo equipo de colaboradores, a diferencia de Macri, se prepara para una derrota irremontable luego del resultado de las primarias. “No se irá a su casa, seguirá haciendo política, pero hará valer sus 3,5 millones de votos”, aseguró un funcionario de la Casa Rosada, que no pudo garantizar si lo seguirá haciendo en tierra bonaerense. “Tenemos que esperar a saber dónde seguirá haciendo política, si en la provincia o vuelve a la Ciudad, donde tiene una imagen muy alta. Por ahora, lo único confirmado es que seguirá trabajando en tándem con Larreta y se encargará de responsabilizar a Peña de la derrota”, confió la fuente.

 

 

 

Aunque su aparato de propaganda lo omite hasta el olvido, la actual gobernadora tuvo dos altos cargos en la Ciudad: fue ministra de Desarrollo Social durante el primer mandato de Macri como alcalde porteño y se desempeñó como su vicejefa en el segundo. Con ese curriculum, si Vidal eligiera no volver a la provincia, podría regresar a las raíces porteñas, donde aprendió desde 2008 a refutar con vehemencia las tasas de mortalidad infantil y la cantidad de personas en situación de calle y a negar las limitaciones del sistema de atención social capitalino.

 

La decisión de Vidal dependerá del desenlace del 27 de octubre. Si pierdiese, posiblemente se parapetaría también en la sede de Balcarce, donde podría hacerse cargo de reconducir, junto a Larreta, la fisonomía del partido amarillo.

 

Cada vez son más los funcionarios que se imaginan deambulando por las oficinas ubicadas a cuatro cuadras de la Casa Rosada. Lo curioso -o no tanto- es que ninguno se anima a vaticinar donde terminará y qué lugar tendrá Macri después del 10 de diciembre.

 

Federico Sturzenegger
Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Javier Milei.

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