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Los gobernadores le cerraron a Macri la canilla de la gobernabilidad

Tras tres años de dialoguismo y acuerdos políticos y fiscales, 19 mandatarios rechazan el paquete económico anticrisis y amenazan con ir a la Corte. Enojo generalizado y fin al pacto de paz.
Tras tres años de dialoguismo y acuerdos políticos y fiscales, 19 mandatarios rechazan el paquete económico anticrisis y amenazan con ir a la Corte. Enojo generalizado y fin al pacto de paz.
Por 21/08/2019 19:11

Con la suerte de las elecciones ya prácticamente echada y cuando quedan poco menos de cuatro meses para el traspaso de mando, el diálogo amable entre el gobierno nacional y los gobernadores opositores llegó a su fin. Furiosos con el paquete de medidas económicas que impulsa el presidente Mauricio Macri y que compromete recursos de los distritos, mandatarios de 19 provincias, con amplia mayoría peronista, se unieron en un mismo reclamo y amenazaron con ir en masa a reclamar ante la Corte Suprema, convencidos de que la Casa Rosada los castigó por el resultado de las elecciones.

“Nunca nos pusimos de acuerdo tan rápido. O actuamos o nos llevan puestos, esto es demencial”, sintetizó un mandatario peronista al salir del edificio del Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde los representantes de las provincias suelen reunirse para discutir temas que afectan al conjunto. El encuentro duró poco más de dos horas y terminó con la emisión de un durísimo documento que firmaron 17 gobernadores, un vicegobernador y un ministro de Hacienda, en el que le exigieron al Poder Ejecutivo que instrumente “las compensaciones financieras correspondientes” a la afectación de recursos provinciales bajo amenaza de “buscar amparo judicial” para “defender los intereses” de los distritos.  

 

 

En el mismo edificio de la calle San Martín se celebraron, durante los tres años y ocho meses del gobierno de Macri, decenas de reuniones en las que se delinearon grupos de halcones y palomas, duros y dialoguistas, que se mantuvieron de manera casi inalterable hasta el año electoral. Pero el anuncio post electoral de la Casa Rosada terminó por alinear a todos en el mismo bando. “Macri lo hizo. Estamos todos calientes”, graficó ante Letra P un mandatario que hasta hace poco mantenía una relación cordial con la Casa Rosada.

 

 

Si bien el resultado electoral no fue motivo de conversación, en el quinto piso del edificio de Retiro varios gobernadores se sintieron libres para actuar, ante números que ya parecen irreversibles. “El Gobierno ya no existe, es una entelequia”, dijo un gobernador que formó durante un tiempo parte del ala dialoguista.

 

 

Ya convertidos todos en halcones, los gobernadores coincidieron en que la decisión del gobierno nacional de echar mano a recursos coparticipables para financiar las medidas que Macri anunció luego de la disparada del dólar respondió a un “castigo” que se les quiso aplicar a las provincias por el resultado de las elecciones. “Primero el Presidente retó a la gente y después castigó a los gobernadores por no apoyarlo. Es como el gordito que es dueño de la pelota y como no lo dejaron jugar, la pincha”, graficó un mandatario que solía tener buena relación con la Casa Rosada y que asegura que los diálogos ya están “cortados”.

 

 

Si bien los gobernadores se cuidaron en aclarar que les parece “positivo” que el Gobierno decida aplicar “paliativos” ante la grave situación económica que atraviesa la sociedad, se desligaron de la solución. “No podemos permitir que se apropien de los recursos provinciales solo por el justificativo de intentar atemperar las consecuencias perjudiciales, precisamente de sus propias y malas políticas económicas y financieras, de las cuales los estados provinciales no tenemos ninguna responsabilidad”, escribieron en el documento, que según pudo saber Letra P, en su versión inicial incluía varios adjetivos descriptivos del Gobierno que fueron eliminados para evitar un golpe mayor.

El tono que debía tener el documento había sido, en la previa, motivo de charla entre algunos mandatarios del peronismo, que intentan que el reclamo enérgico no genere una sensación desestabilizadora ante un gobierno al que le quedan cuatro meses de mandato. En un atisbo de contemplación, incluso, un gobernador peronista de buen diálogo con el candidato presidencial Alberto Fernández pidió que se le sugiriera al Gobierno una vía alternativa de búsqueda de recursos. La propuesta fue rechazada. “Que se arreglen, que saquen la plata de donde quieran”, respondió una mayoría, que señaló que una inacción de los gobernadores ante el manotazo de los recursos provinciales podría incluso leerse como una violación a los deberes de funcionario público.

 


Fernández viene apuntalando la línea de la prudencia porque pretende que el ciclo de Macri no se termine antes del 10 de diciembre. Pero si bien mantiene línea directa con los gobernadores peronistas, en su equipo afirman que la reacción frente a las decisiones de Macri fue una decisión “independiente” de los mandatarios, que se muestran firmen en sus provincias, frente al avasallamiento de sus recursos.

 

 

La reunión contó con la presencia de los gobernadores peronistas Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Uñac (San Juan), Domingo Peppo (Chaco), Juan Manzur (Tucumán), Sergio Casas (La Rioja), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Carlos Verna (La Pampa), Juan Manuel Urtubey (Salta), Gildo Insfrán (Formosa), el vicegobernador Pablo González (Santa Cruz), los independientes Alberto Weretilneck (Río Negro), Mariano Arcioni (Chubut), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Hugo Passalacqua (Misiones), Omar Gutiérrez (Neuquén) y el socialista Miguel Lifschitz (Santa Fe). El único gobernador opositor que no concurrió fue Juan Schiaretti (Córdoba), quien envió en su lugar al ministro de Hacienda cordobés, Osvaldo Giordano.