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El Macrinstein de los CEOs militantes

El caso de Mercado Libre versus gremios y regulaciones adelanta la presión del establishment para moldear el próximo gobierno en materia de reformas. El quién es quién de los que quieren Macri 2019.
El caso de Mercado Libre versus gremios y regulaciones adelanta la presión del establishment para moldear el próximo gobierno en materia de reformas. El quién es quién de los que quieren Macri 2019.
Por 12/07/2019 10:25

Corría 2014 y Marcos Galperín, el CEO de Mercado Libre, recorría los pasillos del Hotel Alvear con un perfil bajo inusitado en relación a su exposición actual. Se celebraba allí el Council de las Américas y le llovió al empresario una pregunta clave que buscó y logró esquivar: si se sumaría al pelotón de empresarios que apoyaban las ventas en pesos en tiempos del cepo cambiario. En aquel entonces, Galperín caminaba con cuidado y hasta con temor, criticando los corsé en voz muy baja, lo que explica, en parte, ese amor incondicional que hoy lo une con Cambiemos.

 

Englebienne y Migoya (Globant) y Galperín (Mercado LIbre). Los creadores del Whatsapp Nuestra Voz. 

 

Lejos de aquel momento que en su entorno grafican como una penuria, Galperín es hoy una de las cabezas visibles del grupo de CEOs que militan la reelección de Mauricio Macri y que juegan fuerte. “ÚLTIMO MOMENTO! Desgarradoras imágenes desde donde los salvajes capitalistas de Mercado Libre continúan precarizando el empleo. Ampliaremos”, escribió en su cuenta de la red social Twitter. Fue una respuesta irónica y picante al jefe de La Bancaria, Sergio Palazzo, que está detrás de la sindicalización de los empleados de las fintech, un mundo en el que Mercado Pago es rey.

La pelea, exagerada y con puntos ocultos, da algunos indicios. El primero es que Palazzo, con alguna ayuda desinteresada de los banqueros, persigue el objetivo de agremiar a un sector que se resiste a controles y que eso es, además, un posicionamiento personal en su eterna intención de encabezar la CGT. El segundo y más fuerte, que lo que expone Galperín es el formateo de Macri que quieren producir los CEOs más cercanos al Presidente. La misión de marcarle la agenda al próximo gobierno con tres temas: reformas laboral e impositiva y más apertura económica. La construcción de un Macri a medida, una tarea para la que es clave el rol del candidato a vice, Miguel Pichetto.

 

 

“Mauricio tiene que aprender a negociar; los peronistas lo saben hacer, pero él no”, se atajan en los CEOs afines a Galperín, que edifican identidad desde el grupo de Whatsapp sold out (estalló en convocatoria) Nuestra Voz. Es que saben que, si las encuestas son ciertas y el margen del ganador es corto, la conformación parlamentaria hará imposible que esas reformas tengan trámite no traumático. 

En ese espacio comparten ideas 256 empresarios. Allí nació el eslogan de la “extorsión” de Palazzo, difundido en redes sociales, pero también la crítica a las altas tasas de interés, la militancia para que se trabaje los días de paro y lo no laborables y la guerra contra las tasas municipales de intendentes PRO y PJ. Esa parte del establishment está apalancada por los Unicornios, los dueños de empresas valuadas en más de U$S1.000 millones.

 

Urtubey y Acevedo, de la UIA, creen que, además de las reformas, es clave empujar el mercado interno. 

 

El chat lo crearon Martín Migoya y Guibert Englebienne, de la firma de software Globant, en tríada con Galperín y Alec Oxenford, de OLX. Sin pretensiones de establecerse como cámara física, los Nuestra Voz se ampliaron a lugares insospechados. Hay, incluso, un pool de abogados que trabajan en las consideraciones legales de las reformas: Máximo Fonrouge y Guillermo Lipera, dos con llegada directa al Gobierno y que ya integran el Foro de Convergencia Empresaria. Pisan fuerte también los laboratorios, con Sebastián Bagó y Hugo Sigman a la cabeza. Se sumó en las últimas horas otro hombre muy cercano al Gobierno, el ex Edenor y Edelap Alejandro Macfarlane. También aparecen el CEO del HSBC, Gabriel Martino, y el rey de la Soja, Gustavo Grobocopatel.

“No es cierto que somos todos macristas”, le dijo a Letra P uno de los que chatea en Nuestra Voz. Hay una parte, “un 20%”, que no tiene tan claro que Cambiemos garantice las reformas estructurales que promueve el sector, pero no tiene otra alternativa que apoyar. Los que están dentro de los reos juegan por fuera en reuniones con candidatos del peronismo en las que sondean qué hay detrás del mito de una Cristina Fernández corrida del centro de la escena. Allí, la coincidencia es total: detestan a la ex presidenta y cualquier apelación a ella. “Eso no se negocia”, dicen.

 

 

El Círculo Rojo tiene claro que votará a Macri en 99%, pero existe una grieta que es la de modelo de país. En los Nuestra Voz hay pocos industriales, entre ellos, el cafetero Martín Cabrales y el titular de la FIAT, Cristiano Rattazzi. Ambos entienden que, en paralelo a las reformas, hay que vigorizar el mercado interno. Que sin eso no hay lo otro. A la tropa de Galperín, Migoya y los bancos le interesa poco que eso ocurra. “Nunca me van a ver en ese grupo”, suele decir en público y en privado José Urtubey, dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Tiene, el salteño, la misma visión que casi todos en la entidad fabril: que el modelo, así como está, está agotado. Y que se necesita un viraje en el rumbo, no una mayor profundización. A Miguel Acevedo, el titular de la UIA, le ofrecieron sumarse y rechazó la propuesta. Para los industriales, la revolución no puede pasar únicamente por la baja de impuestos cuando “nadie vende nada”.

 

 

Los fabriles son, en general, dueños que pagan salarios y observan que, si no evolucionan positivamente los sueldos, cualquier esfuerzo de crear empleo será estéril. Algunos hasta celebraron que Galperín empezara a pagar tributos, como el impuesto al cheque que le impuso AFIP.

Los banqueros tampoco ven mal el avance. Cuando aclare la bronca con Palazzo, las cámaras ADEBA y ABA lo esperan con otras sorpresas: que le apliquen el seguro de depósito que pagan los bancos y que la Unidad de Información Financiera (UIF) imponga controles de lavado de activos.

Uno de los empresarios más añejos les avisó a los unicornios que los gremios “no van a aflojar en el avance” de la sindicalización y de las condiciones laborales en la fintech y que Palazzo entiende la política y los tiempos y cómo un sindicato debe crecer. Un viejo hombre de la energía contó una simpática historia que solía relatar un dirigente de Luz y Fuerza: “(Hugo) Moyano veía una mamá con un cochecito de bebé y la afiliaba a Camioneros, porque tenía ruedas”.