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“No están dadas las condiciones para que el empresario sea competitivo”

El jefe de la firma cafetera exige analizar caso por caso para detectar sectores de la economía que necesitan ser "protegidos".Pidió "un peronismo más armado" y la sanción de la reforma laboral.
Por 29/04/2018 10:21

En el ambiente hay olor a café. Él minimiza el mito en torno a cómo desembarcó en Buenos Aires con su producto estrella. Cuentan en las carreras de marketing que solía recorrer los bares porteños preguntando si servían café Cabrales. Para instalar la marca y el apellido. Hoy, la compañía familiar abastece el mercado local y exporta a los países limítrofes. Mientras se acomoda en un sillón para hablar de economía, política y el rol de los CEOs con Letra P, Martín Cabrales, el jefe de la firma, cuenta que hace unos meses entró por primera vez como directivo a una empresa no familiar. Aceptó estar en el directorio de las Bodegas Norton, un sector que tiene a las grandes firmas “con posibilidades en el mercado” y “a las más chicas sufriendo la crisis”.

Cabrales no da muchas entrevistas, pero responde sin cuestionamientos a casi todos los temas. Sobre la crisis del consumo y el salvataje del Estado a Carrefour, consideró que “no sería bueno que el problema se generalizara a otras cadenas”. Cree que buena parte de los problemas del país responden a “un Estado sobredimensionado”. Negó que haya tensiones entre los CEOs y el Gobierno y hasta se animó a un pronóstico para el 2019: “Al Gobierno lo veo fuerte”, explicó.

 

BIO. Vicepresidente y accionista de Cabrales S.A. Marplatense, se recibió de abogado en la Universidad Católica y tiene un posgrado en Alta Dirección en el IAE. Tercera generación en la conducción de la empresa familiar, que ya lleva 74 años trabajando en el país. Además de atener el mercado local, exporta a Uruguay, Paraguay, EE.UU., Bolivia y España. Forma parte de las comisiones directivas de la Cámara Argentina del Café, la del Té y de la cámara alimenticia Copal. También es, desde hace unos meses, vicepresidente de la Bodega Norton, la primera firma no familiar en la que participa en un cargo directivo. Además, es miembro y socio de la UIA y el Rotary Club, consejero de la Bolsa de Comercio y pro tesorero del Cicyp.

 

 

-Su empresa tiene 76 años, pasó por varias etapas políticas, económicas y sociales. Para el empresario argentino, ¿es difícil construir un negocio que subsista en el tiempo?

-No sé si es difícil. Para la empresa nacional, la familiar, hay que tener mucha cintura. Uno no recibe ningún subsidio de afuera, tiene que manejarse genuinamente. El empresario está para ganar plata, la principal finalidad de una empresa es ser rentable, ganar plata. Crear fuentes de trabajo, crecer, pagar buenos sueldos, pagar a los proveedores.

-Sin embargo, sigue en ciertos sectores una idea de que la imagen de los empresarios no es la mejor. Lo miden incluso algunos estudios.

-Si existe eso es porque no conocen al empresariado. El genuino, el real, el que da fuentes de trabajo, tiene que tener buena imagen, sino la gente no tendría trabajo. Si no existiese la fuente de riqueza, ¿de qué viviría la gente? No hay fuente más genuina que la que crea el empresario. Sino vivirían del Estado y ahí está el gran drama argentino. Un estado sobredimensionado. Mejor fuente de trabajo no hay, mejor administrador que el empresario no hay. Si hubiera mayor cantidad de empresarios, de comerciantes, no hablo de grandes empresas, de medianas, pymes, o del comercio… menos gente viviría del Estado.

-¿Por qué no hay?

-Porque se tienen que crear las condiciones. El empresario tiene la obligación de ser competitivo y la economía tiene que ser abierta, no cerrada. Tenemos que salir a competir con todo el mundo, pero el Estado tiene que crear las condiciones necesarias para que seamos competitivos. El empresario no tiene que ser un empresario protegido. En la economía cerrada, el que sale perjudicado es el consumidor, no puede elegir.

-En este contexto de apertura, ¿no hay sectores que deberían tener protección?

-No, yo no digo eso. Lo que digo es que no existe la economía totalmente abierta de golpe. No se puede abrir de pronto toda la economía y desproteger a los sectores. Porque si no quiebran todos. Hoy no están dadas las condiciones necesarias para que el empresario sea competitivo totalmente. Con la carga fiscal y laboral que tenemos, es imposible, el costo laboral en Argentina es altísimo. No me preocupa tanto el tipo de cambio. Nosotros hacemos un producto, el café, que es 100% importado, no se hace el grano verde acá, es un commodity que cotiza en la Bolsa. Y no me preocupa tanto el tipo de cambio como el costo argentino. Eso es lo que el Estado tiene que atacar. Una economía es abierta cuando el Estado crea las condiciones para que sea abierta. La economía abierta tiene que proteger a ciertos sectores. Hay muchas situaciones a cuidar.

"Si hubiera mayor cantidad de empresarios, de comerciantes, no hablo de grandes empresas, de medianas, pymes, o del comercio… menos gente viviría del Estado"

-En esa apertura que señala, hay mucho ingreso de alimentos y bebidas importadas. ¿Le preocupa?

-Está bastante acotado. Salvo que se ha escapado algunos puntos y algunas industrias se han visto afectadas, sobre todo algunas economías regionales. Por eso hay que tener cuidado, hay que analizar cada caso. Pero el mundo tiende a globalizarse y los acuerdos regionales tienden a que cada vez haya más alimentos importados.

-Muchos CEOs se quejan de la herencia, pero aseguran que sigue habiendo problemas.

-Son situaciones que todavía no resuelven. Hay un camino que seguir, lo importante es ir transitándolo. No se resuelve no viendo el problema, como en el caso laboral, cerrarse políticamente. Si uno expone el problema y lo trata, lo discute y lo resuelve.

-¿Es complejo para una empresa del consumo subsistir en momentos en los cuales el gasto de las familias es moderado?

-Es complejo, pero es necesario. Uno tiene que estar atento a los cambios de hábito, el consumidor es el rey, el que manda. Uno está atento a eso, el que se duerme… El consumo cambia, muta, sustituye. El Estado tiene que atacar la inflación, es el peor enemigo que tenemos todos. Desde el asalariado al empresario. Y el Gobierno es muy consciente de eso. Yo creo que el Gobierno ataca la inflación.

 

 

-¿Está de acuerdo con el esquema de metas de inflación y suba de tasas que aplica el Banco Central para bajarla? Los industriales se oponen de plano.

-Son todas medidas que no son simpáticas, como el tema de tarifas. Es complicado cuando se tienen que tomar medidas que no atraen votos.

 

-¿Es lógico que el Estado resigne recursos para salvar a una empresa multinacional?

-Ya lo ha hecho. Carrefour puede llegar a ser el primero, y espero que no se generalice. Cabe la posibilidad de que haya habido un mal manejo empresario, por eso el año pasado hubo renuncias en Carrefour. Me preocupa que lo de Carrefour no se repita en otras cadenas. Y hay que estudiar el tema de la reforma laboral, porque es evidente que está siendo un problema.

-¿Lo tiene que hacer el Gobierno incluso en esta coyuntura, donde ha caído en imagen y ha dilapidado mucho capital político?

-Sí, lo tienen que hacer.

 

-Mencionó el tema tarifas. Durante el gobierno anterior, los subsidios mantenían el valor congelado y los sectores medios y bajos derivaban la diferencia al consumo básico. ¿Cómo abordan hoy las actualizaciones de luz, gas y agua relacionadas con su negocio?

-Vamos a ver ahora cómo cae el tema de tarifas en relación a la baja de impuestos. Yo justo estoy en Buenos Aires y es una provincia que necesita recaudar, vamos a ver qué medidas toman para que no impacte tanto el tema tarifas. La reforma impositiva y la laboral son fundamentales para nuestro país. El costo argentino es altísimo, en una botella de agua, el 60% son impuestos. Lo que consumís se va en impuestos y eso es mucho para nosotros. También el tema fletes, es más caro mandar un camión al norte que embarcarlo a Europa. Hay que rever muchas cosas.

-La cámara alimenticia Copal pide también la abolición de parte de Ingresos Brutos.

-No sé si es el impuesto que más complica, pero es sobre el que nosotros estamos haciendo reclamos.

"No me preocupa tanto el tipo de cambio como el costo argentino. Eso es lo que el Estado tiene que atacar. Una economía es abierta cuando el Estado crea las condiciones para que sea abierta. La economía abierta tiene que proteger a ciertos sectores."

-¿Qué análisis hace de la forma en la que el Gobierno ve a los empresarios?

-Me molesta cuando se generaliza y se dice que el Gobierno ve a los empresarios de tal o cual manera. Son títulos de diarios o discusiones, algunas de las cuales parecen infantiles. No me parece que sea real que entre el Gobierno y empresarios haya mala relación. Hay distintos tipos de empresarios y distintos tipos de funcionarios dentro del Gobierno. No creo que el Gobierno tenga una mala relación con los empresarios.

-Esta semana estalló la polémica por un salvataje que el Gobierno le otorgó a la francesa Carrefour. ¿Está de acuerdo con la decisión?

-Tengo distintas lecturas. Una, es que es preocupante. Es cierto que hay informalidad, la gente ha optado por otros lugares para ir a comprar y esperamos que no se generalice, que no lo sufran otras cadenas. Es una cadena muy importante.

-¿Es lógico que el Estado resigne recursos para salvar a una empresa multinacional?

-Ya lo ha hecho. Carrefour puede llegar a ser el primero, y espero que no se generalice. Cabe la posibilidad de que haya habido un mal manejo empresario, por eso el año pasado hubo renuncias en Carrefour. Me preocupa que lo de Carrefour no se repita en otras cadenas. Y hay que estudiar el tema de la reforma laboral, porque es evidente que está siendo un problema.

 

 

-¿Lo tiene que hacer el Gobierno incluso en esta coyuntura, donde ha caído en imagen y ha dilapidado mucho capital político?

-Sí, lo tienen que hacer.

-Si hoy tuviera que sacarle una foto a la realidad argentina, ¿qué vería?

-A nivel económico, político y social, veo que estamos en una leve mejoría. Que podemos llegar a encontrar un rumbo, que hay gente más joven en la política, que la oposición se está acomodando, que necesitamos un peronismo más armado. Y que el partido gobernante va encontrando una definición, un rubro en lo económico. Venimos de años difíciles y no es tan fácil salir de donde estábamos, pero Argentina tiene todo para salir adelante. Hay que empezar a tomar medidas que, de pronto, hoy no son tan simpáticas pero que a largo plazo van a redituar a la sociedad, a la gente.

 

 

-¿Cómo se inscribe en la realidad política su pedido de un peronismo unido?

-Que haya dos partidos, como hay en todos los lugares del mundo. Dos partidos fuertes. Es lo más sano para la república.

-¿Ve algún cuadro del peronismo en particular con posibilidades?

-No conozco tanto, pero veo gente rescatable y recambio en todos lados.

-¿Los empresarios no le tienen cierta fobia al peronismo?

-No, para nada. ¿Vos ves fobia al peronismo?

 

 

-A un sector más duro puede ser, al kirchnerismo seguro.

-A un sector, como decís. Pero al peronismo, no. El empresariado argentino no le tiene para nada fobia al peronismo. Nunca. Al peronismo no. (Carlos) Menem fue peronista y nunca hubo fobia del empresariado. Todo el gobierno de Néstor Kirchner tampoco. Y durante el gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner) yo, como empresario, subsistí perfectamente. Con sus bemoles, por supuesto.

"Hay que empezar a tomar medidas que, de pronto, hoy no son tan simpáticas pero que a largo plazo van a redituar a la sociedad, a la gente."

-Habrá tenido rispideces en Comercio Interior.

-Sí, muchas. Pero ya pasó, no se pueden hacer apreciaciones personales con el tiempo y los funcionarios. Son cosas folclóricas que dentro de 20 años se van a exagerar muchísimo.

-¿Ese folclore estaba relacionado con la situación de las empresas y la marcha del negocio?

-En algunos casos, sí.

-Una última, ¿qué futuro le vaticina al Gobierno para las elecciones del 2019?

-Lo veo sin problemas, el Gobierno va estar fuerte. En la Provincia también. (La gobernadora María EugeniaVidal tiene que ser reelegida, seguro, va a hacer una elección bárbara. Y el Presidente también.