X

El Gobierno, con Vidal muy activa, movió primero y tuvo al menos tres encuentros con CEOs para sondear aportantes. El Círculo Rojo dice que le pondrá a Macri y a los Fernández. Lavagna, desfinanciado.

Por 28/06/2019 11:48

Con el cierre de listas consumado, se inició la segunda fase de la discusión de fondo previa a toda elección: de dónde saldrá el dinero para pagar las campañas. Y todos miran, en un contexto de crisis, ajuste y reducción del gasto, al sector privado. El Círculo Rojo parece haber superado el trauma de principios de año, cuando arreciaba el escrache público a CEOs por el efecto Cuadernos K. Pasó de decir que “nadie pondrá un peso” a una instancia de negociación secreta casi constante con las dos orillas de la grieta.

El establishment, que ideológicamente votará por Cambiemos, pondrá el dinero de respaldo pensando en todo a ganador. Financiará en partes iguales la candidatura de Mauricio Macri y la de Alberto Fernández. El único perdedor en el reparto será la ex ancha avenida del medio. No hay hoy empresarios que quieran destinar dinero a sostener la candidatura de Roberto Lavagna. Naturalmente, todos coinciden en que “habrá muy poca plata, porque hay muchas reglas de compliance y la crisis está pegando duro”.

 

Macri confía en que el Círculo Rojo, pese a la crisis, lo sostendrá con dinero. 

 

El carácter casi secreto de las reuniones de privados con Juntos por el Cambio y el Frente de Todos tiene una razón de ser. A mediados de mayo, el Congreso aprobó por amplia mayoría la Ley de Financiamiento de la política. La norma obliga a bancarizar todos los aportes privados y les pone un tope del 2%.

En este escenario, para conseguir el volumen de sustento monetario que se busca no alcanza con lo que será blanqueado. Ergo, las charlas privadas anticipan que va a haber mucho dinero por fuera de los carriles legales. Este último punto obsesiona a las filas de la diputada Elisa Carrió, que pidió que haya la menor cantidad de aporte empresario posible. “Nosotros no formamos parte de la recaudación. El PRO es el encargado”, respondió, sin mayores detalles, una ladera de la jefa de la Coalición Cívica. Inquieta a los externos al PRO el antecedente reciente que puso en aprietos judiciales al gobierno de Vidal: la denuncia por aportantes truchos a la campaña de Cambiemos del 2017, donde se eligieron cargos legislativos. En ese affaire, la gobernadora terminó desplazando a María Fernanda Inza, tesorera del PRO y secretaria de Legal y Técnica de la provincia. 

“Estamos recién carreteando”, describió un CEO ante Letra P en relación a los primeros diálogos. Cuidadoso en las maneras, el que picó en punta en la rosca de los dineros de campaña fue el oficialismo. En las últimas dos semanas, hubo tres reuniones entre CEOs y dirigentes de Cambiemos. La curiosidad es que, aprovechando el buen diálogo de la gobernadora María Eugenia Vidal con los privados, son algunos enviados de la mandataria bonaerense los que llevan la voz cantante en el pedido de respaldos. “Vamos a estar”, se comprometió un pope de la Cámara Argentina de la Construcción (AMARCO). En privado, es uno de los sectores que admite que no hará apoyo unilateral. También estará en el respaldo a los Fernández. 

 

Alberto Fernández, bendecido por ser uno de los que tienen chances de ganar. 

 

Cuentan en las filas de Cambiemos que Nicolás Caputo, el amigo del Presidente, antes activo recaudador de campaña, está hilvanando con seda. “Nicky habla con todos, pero es muy cauto”, contó un CEO de laboratorios. Este sector es, precisamente, uno de los que bancó la candidatura de Macri en 2015, pero se empezó a replantear cuestiones. Luego de los enfrentamientos con Carrió, que denunció a la cúpula de la cámara nacional CILFA por especular con el dólar, los dueños de empresas de remedios están divididos en el apoyo económico.

Entre los industriales de la UIA, aclaran que “acá estamos secos”. A las fábricas las golpeó duro la crisis y hay enojo sectorial con Cambiemos.

 

Lavagna, absorbido por la grieta, también en los aportes de campaña. 


Los acercamientos del Frente de Todos aún son escasos. Lo que antes hacía Axel Kicillof, ese vínculo para recrear el clima con los CEOs, hoy está en cabeza del propio Alberto Fernández. El otro que talla en esa relación es su amigo gobernador de Tucumán, Juan Manzur, un importante articulador con el sector privado que ya se habría garantizado respaldos. El tucumano está trabajando el frente indignado de los remedios. Desde sus años en el Ministerio de Salud, trabó relaciones de amistad con casi todos en ese sector, un fuerte aportante de campaña.

En este escenario, el problema lo tendrá la fórmula que nuclea a Lavagna y al salteño Juan Manuel Urtubey. Uno de los pocos que resiste en el apoyo es el gigante Techint. Pero la mayoría desistió de apoyar cuando vio que el precandidato se quedaba sin caudal.