La ópera prima de Pichetto PRO: tacle a Espert y un viento de cola que se disipa
El compañero de fórmula de Macri aportó menos dividendos de los esperados: repechaje para los candidatos derrotados y casting incompleto en el Senado. La oferta que Asseff no pudo rechazar.
El senador nacional Miguel Ángel Pichetto puso a prueba los contactos que le ofreció a la Casa Rosada apenas aceptó transformarse en el compañero de fórmula de Mauricio Macri en la pelea por la reelección del Presidente. En el conteo de porotos, el rionegrino por adopción se anotó algunos aciertos parciales para el Gobierno. El más resonante fue la incorporación del dirigente conservador Alberto Asseff como candidato a diputado nacional en la lista bonaerense de Juntos por el Cambio. El salto casi dejó al economista ultraliberal José Luis Espert sin la posibilidad de concretar su nominación como precandidato presidencial, un obstáculo que logró sortear pocas horas antes del vencimiento del plazo previsto para la inscripción de candidaturas. La corrosión que Pichetto le aplicó al economista despertó controversias sobre su eficacia, pero también abrió un nuevo capítulo de negociaciones. Será cuando las PASO del 11 de agosto hayan definido la gran encuesta nacional de cada fuerza política y la cosecha de Espert pueda ser cuantificada en el camino final hacia octubre.
Registrate para continuar leyendo y disfrutando de más contenidos de LETRA P.
LOS RESTITUIDOS. Otro acierto que le adjudican en la Casa Rosada sucedió desde que le reclamó al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que anulara la prohibición que regía sobre los candidatos provinciales para que no pudieran presentarse en los comicios nacionales.
El otro es el sanjuanino Marcelo Orrego, que fue derrotado por 20 puntos en los comicios ejecutivos frente al gobernador Sergio Uñac, que obtuvo su reelección. Ahora pugnará para transformarse en candidato a diputado nacional, pero se medirá en internas frente al radical Eduardo Castro, en otra habilitación de internas dentro de las expresiones locales de Juntos por el Cambio.
La pieza que torció la decisión de Peña no fue solamente el planteo de Pichetto, que funcionó como vocero de todos los aliados malheridos que cuestionaron con insistencia la “ridiculez” de esa decisión “dogmática”. El rionegrino definió la prohibición como “un disparate”, pero también tuvo mucho peso el marketing político, porque resulta “más operativo” trabajar en la instalación pública de los candidatos derrotados que erigir nuevos aspirantes.
SELECCIÓN INCOMPLETA. El casting para la selección de candidatos al Senado no tuvo el alcance que le dieron apenas comenzó a desarrollar en las listas. En Neuquén le permitió a la senadora Lucila Crexell buscar un segundo mandato en nombre de Juntos por el Cambio. El Movimiento Popular Neuquino (MPN), que la llevó al Senado, ahora le negó la candidatura y la dirigente se sumó al bloque de Pichetto apenas el rionegrino aceptó la candidatura a vice.
En Tucumán, la designación del ex intendente Domingo Amaya como cabeza de la lista para diputados nacionales es un capital político que se adjudica su superior jerárquico, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Pero también contó con el viento de cola de Pichetto, un impulso que, a la luz de sus resultados, sigue despertando inquietudes en el núcleo más duro de Peña ante el apogeo de la “vieja política” que habían prometido desterrar para siempre.