Barones pro. nota III

El segundo tiempo de Martiniano

Intendente PRO en un territorio históricamente peronista, Molina busca consolidar su gestión en Quilmes con la reelección. Los equipos fallidos, la vidriera de las obras y la oposición dispersa.

Repetir el triunfo. Ese es el objetivo que Martiniano Molina abraza ante la próxima elección. En octubre buscará ganar el segundo tiempo de un partido que comenzó a jugar minutos antes del cierre de listas de 2015. La gesta no será sencilla: la cancha de la disputa es en un territorio con amplio poderío peronista y, a diferencia de su primera incursión política, el electorado juzgará su gestión. En campaña, la estrategia electoral será el mapeo de obras, una apuesta de trabajo a largo plazo y la falta de acuerdo opositor.

 

 

 

Solo siete de los 19 distritos que comprenden la Tercera Sección son conducidos por Cambiemos. Lanús y Quilmes son los más importantes por su peso electoral, puntos estratégicos para el armado oficialista que desplegará su estructura para garantizar el triunfo en las próximas elecciones.

 

El pedido de la espada política de Vidal resonó en el armado de campaña de Quilmes. El ex jugador de handball ya trabaja para que no se le escape el partido que comenzó a ganar haces tres años y medio. No se trata de un nuevo juego. Es el segundo tiempo, con un equipo de varias rotaciones, con goles en contra y en el que el principal jugador quiere coronar su primera proeza política con cuatro años más de protagonismo.  

 

“Estoy convencido de que gracias al trabajo de nuestro equipo y al de todos los vecinos, Quilmes está mejor”, dijo el intendente en su cuarta apertura de sesiones del Concejo Deliberante, cuando, retomando el estilo duranbarbista utilizado por el presidente Mauricio Macri en el Congreso de la Nación, cerró su discurso alzando la voz para remarcar el objetivo político del resto del año: “Estoy convencido que hemos iniciado un proceso de transformación histórica para nuestra ciudad y no hay vuelta atrás. ¡Nadie nos los roba, es nuestro, se queda para siempre! ¡Me comprometo a seguir trabajando, soñando! ¡Fuerza Quilmes, fuerza quilmeños!”, gritó en el medio de la arenga y los aplausos que coparon el patio interno de la Casa de la Cultura.

 

El eco de la promesa lanzada por el jefe comunal comenzó a tejerse en ese distrito del conurbano. “Mostraremos al vecino que se están haciendo cosas prometidas históricamente. Nos apoyaremos en el 'mirá todo lo que hicimos en tres años, fíjate que lo que falta lo podemos hacer’. Tenemos que retener el distrito”, señaló una fuente oficialista a Letra P sobre el despliegue electoral de campaña.

 

 

 

Quien estará al frente de la estrategia será la secretaria de Gobierno del municipio, María Ángeles Sotolano, quien en octubre pasado abandonó el área de Desarrollo Social para ocupar la vacante que dejó el hermano del intendente, Tomás Molina.

 

Sotolano no es una figura menor en el equipo de Martiniano Molina. No solo nunca fue cuestionada en su rol como secretaria, incluso en momentos de importantes cambios en el Gabinete municipal, sino que integra el equipo Pro de la Tercera mucho antes que el partido definiera la candidatura del actual intendente. Desde ese lugar en el municipio, además, fue azuzada como candidata a concejal en 2017, cargo del que tomó licencia para continuar en el Ejecutivo.

 

La postulación en 2015 del reconocido chef apareció en reemplazo de una apuesta fallida del entonces jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri: el modelo Tommy Dunster. Posicionamiento que llegó luego que el periodista deportivo Walter "Sapito" Queijero decidiera que su incursión política la haría dentro del armado de Sergio Massa.

 

 

 

Con el recambio en la Secretaría de Gobierno, Molina buscó darle una impronta más política a su gestión en un año en el que la batalla electoral atravesará los últimos meses de su primer mandato. Fuentes del gobierno local confiaron que la misión de Sotolano, más allá del resto de las funciones del área, será netamente política: determinar un plan de acción político para la campaña. En su agenda se definirán la cercanía del jefe comunal con el electorado, los eventos en el local del PRO y las reuniones semanales con los vecinos. El objetivo es afinar el vínculo con el votante, apuntando directamente a quienes los eligieron en elecciones pasadas para consolidar aquel respaldo.

 

En diálogo con Letra P, la funcionaria dijo que la campaña buscará destacar lo logrado en el orden local. “En el marco de ‘Quilmes Mejor’, que tiene que ver con una lógica local, se apuntará a cuestiones que tienen que ver con una realidad: estamos haciendo cosas que no se hicieron en 25 años”, dijo Sotolano.

 

“La transformación de Quilmes, mejorar Quilmes, lleva tiempo, hay muchas obras pendientes en la ciudad. Quilmes viene de un abandono de 25 años que se profundizó en los últimos diez años. Lo importante que ese camino de transformaciones y mejoras ya empezó”, agregó.

 

 

 

En la dinámica electoral, la secretaria de Gobierno no descartó que se repita la estrategia que en octubre de 2017 posibilitó revertir los resultados de las PASO: anuncios y visitas de funcionarios nacionales y provinciales. “Quilmes es muy grande y nos encontramos con muchos años de abandono. Esa realidad nos convoca a transformarla. No podemos solos y por eso contamos con el apoyo de la gobernadora y del Presidente. La campaña se va a apoyar mucho en María Eugenia”, admitió.

 

En ese sentido, detalló que el gobierno de la Provincia, en el marco del trabajo de desarrollo urbanístico en asentamientos, eligió la Villa Itatí de Quilmes “para transformarla socialmente, mejorar la presencia del Estado donde antes no lo hubo”.

 

TROPIEZOS Y DEBILIDADES.  Un pasado ligado al deporte, varios libros de cocina, decenas de participaciones en programas de televisión, contratos comerciales con marcas gastronómicas. Esa era la carta de presentación que tenía Martiniano Molina en 2015. Una importante imagen positiva en los medios, cabeza de lanza para disputarle al peronismo uno de los distritos más populosos del conurbano bonaerense.

 

La jugada surtió efecto. Por amplia diferencia, le impidió asumir su tercer mandato a Francisco “Barba” Gutiérrez, un dirigente muy conocido por Molina por el vínculo político que el entonces intendente mantuvo con su padre, Jorge Molina, quien fue concejal de su espacio.

 

 

EL INTENDENTE FRANCISCO GUTIÉRREZ ENCABEZÓ EL ACTO DE CIERRE DE GESTIÓN EN EL EDIFICIO MUNICIPAL “Quiero agradecerles a...

 

Publicado por Francisco Barba Gutiérrez en Viernes, 11 de diciembre de 2015

 

La candidatura del cocinero, de hecho, fue propuesta por Molina padre, quien estuvo en la génesis de su posicionamiento, aunque luego se alejó de la gestión. “El padre cumplió un rol clave al inicio de la gesta para que Martiniano fuera intendente. Después se corrió. Aunque tiene mucha experiencia política, por una cuestión generacional, ya no tiene mucho que ver con la foto actual de la política”, señalaron desde el armado actual del intendente.

 

 

 

A las puertas de la próxima elección, y con el antecedente de las legislativas de 2017, el escenario al que se enfrenta Molina es muy diferente al de 2015. Apagadas las luces mediáticas y fuera de escena la cuestionada gestión de su antecesor, la mira solo se enfoca en su trabajo en el municipio.

 

En Quilmes reconocen que el desafío es distinto. “Martiniano gana por una coyuntura distrital especial, con un peronismo arraigado, pero desgastado, no mostrando resultados. Él aparece con una imagen positiva muy fuerte. Fue una apuesta. Ahora es diferente porque nos evalúan a nosotros”, le advirtió a Letra P una fuente cercana al intendente que, en línea con Sotolano, dijo que el caballito de batalla será el de las obras desarrolladas en los tres años y medio de mandato.

 

La gestión fue la vedette en 2017, eje de críticas de parte del electorado y trampolín de campaña de la oposición. El equipo del Ejecutivo siempre fue un punto débil del armado oficialista. Prueba del fracaso fueron los reiterados cambios en el Gabinete, la rotación de cargos y las renuncias.

 

 

 

Una voz con llegada al intendente reconoció que esos movimientos “trajeron ruidos políticos” en el interior de Cambiemos, pero agregó que “cada uno fue necesario”. “A veces hay que tomar decisiones no amigables para tu proyecto, que es el de la ciudad”, indicó y explicó que a diferencia de su par de Lanús, Néstor Grindetti, Martiniano no tenía experiencia en el armado de equipos, situación que devino en un “prueba y error” reiterado.

 

“La elección de 2015 no fue la primera para Néstor. Él ya tenía un ejercicio electivo antes de ganar y había conformado equipos. Muchos de quienes hoy trabajan con el intendente de Lanús se conocían. Eso te da un dinamismo de trabajo, conocimiento y preparación. Martiniano no tuvo tiempo de hacerlo porque llegó unos meses antes a ganar la elección”, argumentaron desde Quilmes. “Él se hizo intendente siendo intendente. Hay gente que se prepara diez, quince años, para ser intendente y no llega nunca”, agregaron.

 

“Los últimos cambios demostraron un crecimiento del intendente. Lo que se va a gestar este año es la base real para construir los próximos cuatro años de gestión, cuando se pueda terminar de resolver problemas históricos de la ciudad y también una forma de hacer política”, indicaron en referencia a la asunción de Sotolano en Gobierno, la salida de Mariano Martinelli de la jefatura de Gabinete y la llegada de Manuel Buján en su reemplazo.

 

 

 

También destacan como importante el corrimiento de Sergio Chomyzyn de Servicios Públicos, una de las áreas más cuestionadas del municipio, y la designación en su lugar de un hombre muy cercano al jefe del gobierno, el concejal Guillermo Galetto, quien vuelve al Ejecutivo. Galetto integró el equipo municipal hasta que Molina lo eligió como cabeza de lista en las últimas elecciones. En ese momento encabezaba la titularidad de la secretaría de Gobierno, espacio al que había arribado tras la salida del diputado radical Fernando Pérez.

 

ALIANZA LOCAL. La falta de experiencia política también le jugó en contra a la hora de aceitar vínculos con sus socios de Cambiemos.

 

La denuncia presentada por la diputada nacional Elisa Carrió para que se investiguen contrataciones del área de Servicios Públicos realizadas en 2016 y por la utilización de camiones de la recolección que no estaban en condiciones de circular tejió una relación tensa entre el PRO local y la Coalición Cívica. Distanciados de la gestión del cocinero, en esas filas no descartan la posibilidad de jugar en las próximas elecciones.

 

 

 

El desentendimiento también se dio con el radicalismo. En 2016, antes de que se cumpliera un año de mandato, el diputado Fernando Pérez se distanció de la gestión de Molina al renunciar a la secretaría de Gobierno. “Todos pusimos una expectativa sobre cómo iniciar la gestión, cómo construir la gestión, cómo avanzar con una cantidad de proyectos que, quizá, no era posible hacerlos tan rápido. Fernando no entendió los tiempos internos”, explicaron desde Quilmes, haciendo una lectura de lo que pasó con aquel vínculo.

 

“Fernando se puso una meta imposible de cumplir; eso generó una fricción con el intendente”, indicaron en referencia a los sucesivos cuestionamientos que se iniciaron desde el sector de Pérez tras su salida del Ejecutivo. Su portazo devino en el quiebre del bloque de Cambiemos, hoy con la primera minoría.

 

Con Pérez fuera del armado del oficialismo, la presencia radical se la arroga el director provincial de Formación Docente, Ariel Domene, ex secretario de Cultura y Educación del municipio y compañero en las recorridas por la sección del director General de Cultura y Educación de la provincia, Gabriel Sánchez Zinny. Si bien el ahora funcionario bonaerense carece de armado territorial, su posición en la administración vidalista lo ubica en un lugar de peso, lo que permitió, por ejemplo, que su esposa, Daniela Conversano, tuviera un lugar en la lista de concejales en 2017 y hoy ocupe una banca en el bloque de Cambiemos.

 

 

 

Camino a las elecciones, Pérez anticipó que buscará competir con Martiniano. La jugada es desalentada por la estructura local de Cambiemos. “Él, como legislador provincial, sigue siendo parte del frente electoral aunque no se sienta parte de la gestión local. Hacer campaña en esa línea tan delgada es difícil”, evaluaron desde la filas del intendente e indicaron la dificultad que podrí representarle al radical cruzarse en una interna con el candidato bendecido por la gobernadora.

 

LA ESTRATEGIA ELECTORAL. Con la mira puesta en su gestión, como se dijo, el caballito de batalla serán las obras desarrolladas y el compromiso de profundizar el desembolso de recursos para engrosarlas.

 

Sin embargo, no serán los únicos ejes. Esta apuesta incluye un foco localista. Con un malestar social en crecimiento, derivado de las tensiones que arrastra la crisis económica, si bien será dificultoso escindirse de la identificación partidaria que representan los principales líderes de Cambiemos, la apuesta buscará separarse de la mala imagen que hoy mantiene el presidente Mauricio Macri. La estrategia es la misma para todos los municipios oficialistas: para pelear la parte de abajo de la boleta hay que mostrar lo que se hace en el municipio.

 

En el juego electoral pesará, además, la falta de unidad perfilada por los distintos sectores que abrazan el paraguas del peronismo en Quilmes.

 

 

 

Las primeras pistas evidencian que la decisión de los principales actores políticos del PJ y el kirchnerismo priorizan sus candidaturas por sobre la unidad, una posición distinta a la búsqueda que se pregona a nivel provincial. En la fila de posibles candidatos ya se anotaron el ex intendente Gutiérrez y el concejal Ángel García.

 

Sin embargo, no son los únicos que se mencionan. La batalla de 2019, en apariencia, promete una reedición del clásico Aníbal Fernández vs. Mayra Mendoza. Si bien el ex jefe de Gabinete de la nación anunció que se presentará como precandidato a concejal de Pinamar, en Quilmes respalda la candidatura del concejal Matías Festucca, quien en 2017 fue el candidato que lideró la interna de Unidad Ciudadana y puso contra las cuerdas a Molina en las PASO. La diputada nacional, por su parte, cuenta con el respaldo de la agrupaciones kirchneristas y fue la postulante elegida por su par de bancada, Agustín Rossi.

 

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