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En tensión con el kirchnerismo, Bordet busca diez puntos de diferencia en las PASO

El gobernador cerró su campaña en Entre Ríos. El domingo intentará obtener un triunfo sólido frente al radical Benedetti. Los roces con los K de Urribarri en el tramo final de la campaña.
Por 12/04/2019 17:45

La duda no gira en torno a cuál será el resultado final, sino al número que marcará la distancia con su rival. El gobernador Gustavo Bordet cerró este jueves su campaña de cara a las elecciones primarias de Entre Ríos con la certeza de que el domingo resultará vencedor en las urnas: su principal atención estará puesta en si la diferencia le permitirá llegar tranquilo a las generales del 9 de junio.  

“Entre diez y doce puntos” es la diferencia ideal que el gobernador aspira a obtener frente al candidato de Cambiemos, el radical Atilio Benedetti, en una jornada que no tendrá competencia interna en la categoría gobernador pero sí en varios municipios importantes, como Paraná, Gualeguaychú, Concordia y Concepción del Uruguay.

Bordet llega a las PASO fortalecido, tras haber logrado cerrar el frente Creer en Entre Ríos, que incluyó a diez partidos, desde el peronismo tradicional hasta el kirchnerismo duro. El acuerdo de unidad se cerró en febrero, sobre el límite del plazo legal, en un diálogo directo entre el gobernador y Cristina Fernández de Kirchner, que intervino para sellar la paz pese a los constantes roces entre el sector de Bordet y el de su antecesor, el cristinista Sergio Urribarri. La exclusión del ex gobernador en la lista provincial fue clave en el cierre de las negociaciones.

El armisticio frenó las hostilidades, dejó al diputado kirchnerista Julio Solanas fuera de la carrera por la gobernación y encolumnó a todo el peronismo detrás de Bordet, en sintonía con la máxima que Cristina les bajó a los dirigentes que le responden en todos los distritos: no entorpecer el camino hacia la reelección de ningún gobernador peronista y trabajar para que pierda Cambiemos.

 

 

El acuerdo, sin embargo, no fue sencillo. En palabras de los propios negociadores, la unidad resultó "bastante forzada". La campaña para las PASO dio cuenta de esa situación. Según pudo saber Letra P, de acuerdo con un dirigente de Unidad Ciudadana en la provincia, el gobernador habría pedido “deskirchnerizar” el camino hacia las primarias, por lo que la militancia cristinista se mantuvo al margen de la campaña y no llamó a la tropa propia a apoyar a Bordet en las urnas el domingo, cuando el nivel de participación será clave para consolidar la diferencia con Cambiemos. El sector que responde al gobernador, por su parte, asegura que tal pedido no existió y que la dirigencia kirchnerista se “automarginó”.

Sobre el tramo final de la campaña, una declaración del gobernador reavivó la tensión. En diálogo con el diario La Nación, Bordet rompió el equilibrio y dijo que, si tuviera que elegir entre Roberto Lavagna y Cristina, se inclinaría por la candidatura del ex ministro de Economía. El kirchnerismo entrerriano puso el grito en el cielo y llamó a cuidar la unidad local. El gobernador escuchó reclamos y evitó, desde entonces, cualquier definición nacional que pudiera afectar la paz de sus pagos. Los contactos con Lavagna se harán explícitos después de las PASO.

Su rival, Benedetti, tuvo el privilegio que se les negó a los candidatos de Cambiemos en Neuquén y Río Negro: recibió el apoyo explícito del presidente Mauricio Macri, que visitó la provincia la semana pasada, y sumó fotos con la estrella del oficialismo, María Eugenia Vidal. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que había amagado con ser candidato a gobernador, también le dio un espaldarazo. “El cambio está llegando a Entre Ríos”, dijo sobre el cierre de la campaña. Aunque está en baja, como en el resto de las provincias, la imagen del presidente Macri en la provincia es una de las mejores del país: ronda el 40 por ciento. 

 

 

En el peronismo entrerriano aseguran, confiados, que no habrá sorpresa alguna y que el apoyo masivo de la Rosada a Benedetti tiene como objetivo “achicar la diferencia” a cinco o seis puntos para al menos “alargar el suspenso hasta junio”, lo que le permitiría al Gobierno fortalecerse frente a la mala performance que los candidatos de Cambiemos tuvieron hasta el momento en las provincias. “No necesito que vengan ministros ni el Presidente a apoyarme”, chicanéo Bordet a su rival en el acto de cierre, junto a la candidata a vicegobernadora, Laura Stratta.  

El gobernador votará el domingo por la mañana en Concordia, su ciudad, y luego se trasladará a la sede del PJ en Paraná para esperar los resultados. Los números se procesarán en el centro de cómputos oficial que el Ministerio de Gobierno montará en el Centro Provincial de Convenciones, donde se cree que los datos oficiales empezarán a conocerse cerca de las 21.

En tensión con el kirchnerismo, Bordet busca diez puntos de diferencia en las PASO

El gobernador cerró su campaña en Entre Ríos. El domingo intentará obtener un triunfo sólido frente al radical Benedetti. Los roces con los K de Urribarri en el tramo final de la campaña.       

La duda no gira en torno a cuál será el resultado final, sino al número que marcará la distancia con su rival. El gobernador Gustavo Bordet cerró este jueves su campaña de cara a las elecciones primarias de Entre Ríos con la certeza de que el domingo resultará vencedor en las urnas: su principal atención estará puesta en si la diferencia le permitirá llegar tranquilo a las generales del 9 de junio.  

“Entre diez y doce puntos” es la diferencia ideal que el gobernador aspira a obtener frente al candidato de Cambiemos, el radical Atilio Benedetti, en una jornada que no tendrá competencia interna en la categoría gobernador pero sí en varios municipios importantes, como Paraná, Gualeguaychú, Concordia y Concepción del Uruguay.

Bordet llega a las PASO fortalecido, tras haber logrado cerrar el frente Creer en Entre Ríos, que incluyó a diez partidos, desde el peronismo tradicional hasta el kirchnerismo duro. El acuerdo de unidad se cerró en febrero, sobre el límite del plazo legal, en un diálogo directo entre el gobernador y Cristina Fernández de Kirchner, que intervino para sellar la paz pese a los constantes roces entre el sector de Bordet y el de su antecesor, el cristinista Sergio Urribarri. La exclusión del ex gobernador en la lista provincial fue clave en el cierre de las negociaciones.

El armisticio frenó las hostilidades, dejó al diputado kirchnerista Julio Solanas fuera de la carrera por la gobernación y encolumnó a todo el peronismo detrás de Bordet, en sintonía con la máxima que Cristina les bajó a los dirigentes que le responden en todos los distritos: no entorpecer el camino hacia la reelección de ningún gobernador peronista y trabajar para que pierda Cambiemos.

 

 

El acuerdo, sin embargo, no fue sencillo. En palabras de los propios negociadores, la unidad resultó "bastante forzada". La campaña para las PASO dio cuenta de esa situación. Según pudo saber Letra P, de acuerdo con un dirigente de Unidad Ciudadana en la provincia, el gobernador habría pedido “deskirchnerizar” el camino hacia las primarias, por lo que la militancia cristinista se mantuvo al margen de la campaña y no llamó a la tropa propia a apoyar a Bordet en las urnas el domingo, cuando el nivel de participación será clave para consolidar la diferencia con Cambiemos. El sector que responde al gobernador, por su parte, asegura que tal pedido no existió y que la dirigencia kirchnerista se “automarginó”.

Sobre el tramo final de la campaña, una declaración del gobernador reavivó la tensión. En diálogo con el diario La Nación, Bordet rompió el equilibrio y dijo que, si tuviera que elegir entre Roberto Lavagna y Cristina, se inclinaría por la candidatura del ex ministro de Economía. El kirchnerismo entrerriano puso el grito en el cielo y llamó a cuidar la unidad local. El gobernador escuchó reclamos y evitó, desde entonces, cualquier definición nacional que pudiera afectar la paz de sus pagos. Los contactos con Lavagna se harán explícitos después de las PASO.

Su rival, Benedetti, tuvo el privilegio que se les negó a los candidatos de Cambiemos en Neuquén y Río Negro: recibió el apoyo explícito del presidente Mauricio Macri, que visitó la provincia la semana pasada, y sumó fotos con la estrella del oficialismo, María Eugenia Vidal. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que había amagado con ser candidato a gobernador, también le dio un espaldarazo. “El cambio está llegando a Entre Ríos”, dijo sobre el cierre de la campaña. Aunque está en baja, como en el resto de las provincias, la imagen del presidente Macri en la provincia es una de las mejores del país: ronda el 40 por ciento. 

 

 

En el peronismo entrerriano aseguran, confiados, que no habrá sorpresa alguna y que el apoyo masivo de la Rosada a Benedetti tiene como objetivo “achicar la diferencia” a cinco o seis puntos para al menos “alargar el suspenso hasta junio”, lo que le permitiría al Gobierno fortalecerse frente a la mala performance que los candidatos de Cambiemos tuvieron hasta el momento en las provincias. “No necesito que vengan ministros ni el Presidente a apoyarme”, chicanéo Bordet a su rival en el acto de cierre, junto a la candidata a vicegobernadora, Laura Stratta.  

El gobernador votará el domingo por la mañana en Concordia, su ciudad, y luego se trasladará a la sede del PJ en Paraná para esperar los resultados. Los números se procesarán en el centro de cómputos oficial que el Ministerio de Gobierno montará en el Centro Provincial de Convenciones, donde se cree que los datos oficiales empezarán a conocerse cerca de las 21.