TECNOLOGÍA & PODER

La pelea del siglo: por qué el juicio de Elon Musk y Sam Altman podría redefinir la inteligencia artificial

El dueño de Tesla y cofundador de OpenAI reclama u$s 134.000 millones y acusa a la empresa que creó ChatGPT de abandonar su misión sin fines de lucro.

Elon Musk acusa a Sam Altman, ceo de OpenAI, de traicionar el espíritu fundacional de la organización al convertirla en una estructura orientada al lucro. Básicamente, de robar. El conflicto judicial, que también involucra a Microsoft, puso en discusión el futuro de la inteligencia artificial y el modelo de desarrollo del sector.

El dueño de Tesla, de X, de SpaceX y de Neuralink argumenta que tanto Altman como el presidente de la compañía creadora de ChatGPT, Greg Brockman, rompieron el acuerdo que tenía la empresa de ser una organización sin fines de lucro al transformarse en una empresa hecha y derecha.

Las primeras dos jornadas cargadas de acusaciones cruzadas y chicanas en redes fueron la antesala de lo que podría cambiar el mapa de la IA.

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En caso de perder, OpenAI debería cambiar su estructura de empresa con fines de lucro y esto complicaría su salida a la bolsa pero también, destronaría a la empresa pionera en Inteligencia Artificial generativa (IA).

Los ceos en el ring

El primero en declarar fue Elon Musk que, fiel a su estilo, acusó de ladrón a Altman y de poner en riesgo al mundo al apresurarse hacia una IA poderosa. En su declaración advirtió que su demanda contra OpenAI y sus líderes va mucho más allá de una sola empresa porque tiene que ver con el futuro de una tecnología que "también podría matarnos a todos”.

La demanda también incluye a la empresa Microsoft por ayudar e instigar a OpenAI a incumplir su deber fiduciario con la organización benéfica porque, desde el mismo momento en que se asociaron, OpenAI "ya no operaba para el bien de la humanidad en su conjunto”.

Musk, quien dejó OpenAI en 2018, alega que sus cofundadores se enriquecieron ilícitamente mientras la empresa recaudaba miles de millones de dólares y se convertía en el gigante de la IA que es en la actualidad. En su alegato inicial, Steven Molo, el abogado de Musk, declaró que todos "se enriquecieron, se hicieron más poderosos e infringieron los principios básicos sobre los que se fundó la organización benéfica”.

Las acusaciones contra Sam Altman y Microsoft

Las reparaciones exigidas por Musk incluyen alrededor de u$s 134.000 millones en concepto de daños y perjuicios que, según sus presentaciones, se destinarían a la rama sin fines de lucro de OpenAI o a un fideicomiso caritativo. También solicita que la empresa retome su estructura sin fines de lucro, que despida a Altman y Brockman de su junta directiva y que cesen sus acuerdos con Microsoft. Por último, que publique nuevamente el código de sus modelos de IA, volviendo a un esquema de código abierto.

En esta paradójica situación, en la que el dueño de la empresa de inteligencia artificial menos políticamente correcta del mercado como es xAI, Musk dijo que le preocupaba muchísimo “las IA” y que no quería un desenlace como la película Terminator. De hecho, la empresa xAI de Musk se enfrenta a varias demandas e investigaciones regulatorias en múltiples jurisdicciones internacionales después de que su chatbot permitiera la producción masiva de deepfakes sexualmente explícitos basados en fotos de mujeres y niños.

La defensa de OpenAI y la disputa empresarial

OpenAI, por su parte, rechazó cada una de las acusaciones de Musk y afirmó que la demanda se basa en la envidia y el arrepentimiento. La empresa sostiene que jamás hubo un compromiso legal de permanecer non-profit para siempre, estructura necesaria para pagar talento y comprar cómputo masivo. Además, alega que la organización sin fines de lucro sigue existiendo encima de las filiales comerciales y que Musk esperó a demandar recién cuando OpenAI ya era muy exitosa y él había lanzado su propia startup de IA.

Elon Musk vs. Sam Altman protesta
La pelea del siglo: Elon Musk vs. Sam Altman

La pelea del siglo: Elon Musk vs. Sam Altman

Las palabras del abogado de OpenAI, Bill Savitt, fueron: “Estamos aquí porque el Sr. Musk se equivocó profundamente con respecto a OpenAI. Estamos aquí ahora porque el Sr. Musk compite con OpenAI”. También dijo que Musk está motivado por una compulsión de controlar OpenAI y apuntalar su propio laboratorio de IA, xAI, que fundó en 2023 poco después de que OpenAI lanzara ChatGPT.

Por su parte, el abogado de Microsoft, Howard Ullman, se defendió de las acusaciones de Musk alegando que Microsoft fue un socio responsable en todo momento, que no ayudaron a violar ningún fideicomiso caritativo y que no hay pruebas de que la compañía “instigara” una desviación de la misión original.

Qué pasó en el juicio en California

En el primer día del juicio se pudieron escuchar alegatos opuestos. Musk presentó el caso como la defensa de una “organización benéfica saqueada” y detalló su participación en la gestación de OpenAI: dijo que él concibió la idea, eligió el nombre, reclutó al equipo y la financió. Remarcó que podría haberla montado como una empresa con fines de lucro pero que decidió hacerla una entidad caritativa. También dijo que si el jurado permite el “saqueo de una organización benéfica”, sentará un precedente que podría “socavar los cimientos de la filantropía en Estados Unidos”, al subrayar el impacto simbólico del caso. OpenAI lo describió como un millonario que buscó controlar la empresa y ahora intenta debilitar a un rival.

En el segundo día, Musk acusó al abogado de OpenAI de intentar engañarlo con preguntas que no son sencillas, según describió. Es que Savitt, que formulaba en tono acusatorio preguntas diseñadas para obtener respuestas de "sí" o “no", le preguntó si recibía beneficios fiscales por sus donaciones. Musk comparó la pregunta engañosa como si le preguntara: “¿Dejaste de pegarle a tu mujer?”.

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Altman, presente en la sala, todavía no declaró. Pero como nadie resiste un archivo, la memoria colectiva de internet viralizó sus declaraciones de 2017 en las que decía: “OpenAI está estructurada como una organización sin fines de lucro porque nunca queremos tomar decisiones para beneficiar a los accionistas. Las únicas personas a las que queremos rendir cuentas es a la humanidad en su conjunto. Por eso somos una organización sin fines de lucro.”

En las afueras del juzgado, varios grupos de manifestantes marchaban con muñecos y carteles que se burlan tanto de Altman como de Musk, en especial, con sus vínculos con el gobierno de Donald Trump.

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El juicio arrancó el 28 de abril en el Tribunal Federal del Distrito Norte de California, en Oakland y se espera que dure varias semanas más. La selección de los nueve integrantes del jurado se realizó evitando a personas vinculadas con el mundo tecnológico. Lo preside la jueza Yvonne González Rogers, que acotó el alcance del litigio. De los 26 cargos originales presentados por Musk en 2024, sólo dos llegaron a juicio: enriquecimiento injusto e incumplimiento de fideicomiso benéfico.

El origen de la pelea del siglo

El origen de la demanda, y de la enemistad entre ambos multimillonarios, se retrotrae a los inicios de OpenAI. La organización fue fundada por Musk, Altman, Brockman y otros investigadores como una entidad sin fines de lucro dedicada a desarrollar una IA segura.

Si bien no hubo un hecho puntual que hiciera reaccionar a Musk, sí una acumulación de situaciones entre las que se destaca que en noviembre de 2023, el directorio despidió a Altman por falta de confianza y luego lo repuso tras unos días de fuerte presión, incluida la de Satya Nadella, ceo de Microsoft.

Musk primero presentó una demanda en San Francisco, el 29 de febrero de 2024, y la retiró antes de que el juzgado se pronunciara si la aceptaba o no. Finalmente, en agosto de 2024, presentó una nueva demanda ampliada en un tribunal federal del Distrito Norte de California, que es la que finalmente llega a juicio en Oakland.

Qué está en juego para la industria de la IA

La acusación tiene miles de páginas de documentos internos revelados en los tribunales, incluidos los del diario de Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, desde 2017. Allí se pueden leer frases como "Esta es la única oportunidad que tenemos de salir de Elon”.

OpenAI, como la mayoría de las empresas de inteligencia artificial, va a pérdidas y depende de sus inversores. Por eso se espera que la salida a la bolsa sea un éxito y recaude un capital capaz de ayudarlo a dominar un sector en el que van primeros.

Si Musk gana, y OpenAI retrocede todos estos casilleros, su empresa de IA se sacaría de encima a su rival más importante. Además de revertir su estructura societaria, el ecosistema de productos basados en sus modelos quedaría en zona de incertidumbre.

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