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La línea con Washington se ha hecho fluida en los últimos días. Un encuentro permitiría allanar la renegociación con el FMI y los acreedores privados.
Por 01/11/2019 16:40

El equipo de Alberto Fernández ultima las gestiones con contrapartes de la administración de Donald Trump para la organización de un encuentro en la Casa Blanca entre el presidente electo de Argentina y el mandatario estadounidense, un gesto que ayudaría a despejar las dudas sobre el futuro de una relación crucial para el futuro gobierno.

Según supo Letra P, se trabaja en una fecha cercana a la de la asunción, el 10 de diciembre. Si bien lo más probable es que el viaje se produzca poco después de esa ceremonia, no se descarta que se realice antes, dependiendo de ambas agendas.

Durante la campaña electoral, el republicano se abstuvo de expresar favoritismo por Mauricio Macri, algo que el albertismo ha valorado. Asimismo, ni bien se concretó el triunfo del peronista en las elecciones del 27 de octubre, se conocieron inmediatas felicitaciones del embajador, Edward Prado, y del secretario de Estado, Mike Pompeo, las que, si bien no salen del marco protocolar, contrastan con la actitud hostil tomada por el gobierno de otro país clave para la Argentina como el de Brasil, que este viernes confirmó que el presidente vecino, Jair Bolsonaro, no vendrá a la asunción del nuevo jefe de Estado.

 

 

La declaración posterior del secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, respecto de la necesidad de que el país ponga en orden rápidamente su relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), fue tomada por algunos sectores como una presión, pero en Buenos Aires fue interpretado como el deseo de Washington de encaminar velozmente ese tema para evitar la generalización del default selectivo que deja la administración saliente.

En el entorno del presidente electo hay “mucha confianza” en entablar una relación positiva a pesar de que hay conciencia de la necesidad de acercar posiciones en varios temas de la agenda bilateral que, por el momento, ubican a aquel y a Trump en posiciones diferentes, como el de Venezuela.

 

 

Así como su respaldo fue clave para apurar la firma del acuerdo Stand-by entre el FMI y el gobierno de Macri, una buena predisposición del estadounidense con Fernández permitiría renegociar el entendimiento con una extensión de los plazos de pago del dinero ya recibido por el país y, en base a eso, avanzar también en nuevas condiciones con los acreedores privados. Ambos puntos son fundamentales en el plan del peronista para poner lo más rápidamente posible en marcha la economía después de dos años de dura recesión.

Diversos allegados y empresas estadounidenses con intereses en la Argentina han operado en las últimas semanas para tender un puente entre Buenos Aires y Washington. Sin embargo, es el propio equipo de Fernández el que pretende llevar adelante esa tarea, sin intermediarios.

Algunos de esos sectores pretendieron incluso anticipar los tiempos tratando de agendar un viaje del presidente electo a la ciudad de Houston, donde está radicada la flor y nata de la industria petrolera estadounidense, como continuidad del viaje que lo llevará este fin de semana a México. Sin embargo, eso quedó descartado por el momento y se puso énfasis en comenzar a planear una visita a la Casa Blanca.