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Martín Guzmán, residente en Estados Unidos, se reunió con Massa y con Kulfas. Según su idea, la Argentina necesita tres años de gracia y una negociación que incluya quita de capital e intereses.
Redacción 30/10/2019 16:22

Entre las reuniones que mantuvo Sergio Massa durante su viaje a los Estados Unidos, una de ellas fue con el economista Martín Guzmán, argentino residente en Nueva York. Este colaborador y discípulo del premio Nobel de economía Joseph Stiglitz también tuvo un mano con un hombre clave en la estructura del albertismo, Matías Kulfas. A todos les hizo llegar su propuesta de tratamiento para la deuda que Alberto Fernández heredará de Mauricio Macri. Un plan que, en el ítem "renegociación", plantea un escenario dramático y claro: que si no se consigue un período de gracia de tres años y un acuerdo que incluya quita, tanto de capital como de intereses, la espiral de la crisis se acelerará con destino incierto y oscuro.

“Cada dólar que se pague de deuda es más recesión. Si Argentina no sale de esa espiral recesiva no puede pagar sus deudas. Intentar generar espacio para pagar la deuda con más ajuste fiscal implica una crisis más profunda, mayor estallido social y pérdida de legitimidad”, afirmó.

“Para salir de la crisis hay que cambiar las políticas y, para eso, el Estado necesita un poco de aire que es lo que hoy no tiene. Para tener espacio hay que resolver el problema de la deuda”, expresó el economista, de visita en la Argentina, durante una entrevista con el programa Siempre es Hoy, por AM 530. A su vez, el investigador de la Universidad de Columbia sugiere que lo más conveniente sería no recibir más desembolsos por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ni siquiera los 5.400 millones de dólares que le retacearon al gobierno macrista. 

 

 

“No estamos en el 2001, pero esta crisis macroeconómica no es fácil de resolver. Los países que tienen situaciones problemáticas de deuda y se dejan estar, sin animarse a jugar el partido, terminan con recesiones más largas, más pobreza, más desempleo y con crisis de deuda más profunda”, advirtió Guzmán. 

Así resumió su propuesta el experto en tratamientos de deudas soberanas: “Argentina debe lograr no tener que realizar pagos de deuda del capital y los intereses en 2020, 2021 y, posiblemente, en 2022. No es algo utópico. Requiere un reperfilamiento que no sólo sea patear los vencimientos de capital sino también los intereses. Cada dólar que se pague de deuda es más recesión para Argentina. De dónde sale eso: más ajuste fiscal que es más sufrimiento para las empresas y, para la gente, menos demanda”.

 

 

Consultado sobre las dificultades para lograr la adhesión de los distintos tenedores de la deuda argentina, Guzmán remarcó que “hay riesgos que los acreedores no acepten, pero nadie quiere un default". "Argentina necesita generar capacidad de repago. Como dijo Néstor Kirchner: los muertos no pagan las deudas. Si Argentina no sale de la espiral recesiva no puede pagar sus deudas. Aceptarían porque saben que si el país no se recupera no van a cobrar”, opinó.

Para Guzmán, “Argentina, para poder estabilizar la deuda, tiene que generar superávits, pero el punto es cómo se llega. Haciendo un déficit fiscal fuerte es el final: crisis más profunda, mayor estallido social, pérdida de legitimidad y tampoco se va a poder pagar la deuda. Un país que no genera recursos no puede hacer frente a sus compromisos. El gobierno de Alberto Fernández tiene cartas para presentarles a los acreedores. No es sencillo, pero hay que jugar el partido. Si no, es apostar a un golpe de suerte y eso no tiene sentido”.