18|8|2022

El rock del gato y el país de la libertad, la sinfonía de Macri para Rosario

22 de octubre de 2019

22 de octubre de 2019

El Presidente abrazó dos de sus nuevos yeites del #SíSePuede: bromeó con su nuevo apodo y habló del kirchnerismo como un sistema opresivo. "Quieren que nos callemos, pero hasta acá llegaron", dijo.

Mauricio Macri siguió con tono eufórico en Rosario en el último tramo del tour del optimismo bajo el lema del #SíSePuede. A la vera del río Paraná sobre el Parque España, abrazó dos de sus nuevos yeites: bromeó con su nuevo apodo de “gato” y habló del kirchnerismo como un sistema opresivo. "Quieren que nos callemos, pero hasta acá llegaron", dijo.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Lo que intentó transmitir en la prédica Macri es un tono combativo aún incluso en la posible derrota. Para eso se ensalzó la tardecita rosarina con un constante parlante a todo volumen que reproducía el cántico: “Esto se da vuelta. Mauricio lo da vuelta”. Un eufórico secretario de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, intentó afinar la frase en la previa.

 

“El gato cae de parado”, gritaron y Macri lo festejó: “Me gusta esa frase, y me gusta que me hayan puesto ese apodo de grande”. También Lombardi usó el apodo para pedir por la fiscalización del domingo: “Los gatos vamos a contar los votos a cara de perro”.

 

 

Cuando faltan apenas cinco días para la elección, Macri se entusiasmó con el milagro electoral que le permita llegar al ballotage. El acento del Presidente fue similar al de los últimos días. Volvió a zanjar la sociedad con el “ellos”, a partir del envión de la marcha “del millón” en la avenida 9 de Julio del pasado sábado y la contundente performance que demostró en el debate presidencial.

 

“No nos vamos a quedar callados y dejar que nos roben el futuro. Ya fue muchos años del 'dedito', la soberbia y esa forma de ejercer el poder”, dijo para ratificar la estrategia de vincular al kirchnerismo como un esquema político opresivo, lo mismo que hizo en el último debate.

 

“Somos una mayoría que durante años nos quedamos en silencio, diciendo en la política no nos vamos a meter porque nos da miedo. Fueron muchos años que nos equivocamos. Y ese espacio lo ocuparon para tomar el país y creerse los dueños del Estado y decir 'vamos por todo'. Y fueron por todo, hasta por nuestra libertad”, disparó ante las escalinatas del Parque España, y agregó: “Nos fuimos despertando y ahora estamos gritando que se acabó, hasta acá llegaron”.

 

Se lo notó acostumbrado a este tipo de actos masivos donde el foco principal es la arenga motivacional y la interpelación: “¿Creemos que la honestidad es importante? ¿Creemos en justicia independiente? ¿Basta de impunidad para siempre?". Luego chicaneó al peronismo: “¿Dónde están los colectivos? No los veo. ¿Vinieron en ese barco?"

 

Más allá de las escasas posibilidades electorales que de antemano se presuponen para la fórmula presidencial oficialista, la resignación no es una faceta que mostraron los presentes. El apoyo de sus seguidores recorrió la esperanza de un milagro pero también la defensa de una agenda que va más allá de la elección.

 

 

 

Los carteles evidenciaron los conceptos de ese lado de la grieta. “Lucha contra la corrupción”, “No más impunidad K”, “No tenemos miedo, tenemos ganas”. La retórica la completó un inflable gigante representando a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner con traje a rayas y un títere de Alberto Fernández, con el que todos se fotografiaban.

 

Macri estuvo acompañado por el candidato a diputado nacional por Santa Fe, Federico Angelini, el candidato a vicepresidente, el senador Miguel Ángel Pichetto, y hasta se dio el gusto de subir al escenario a su esposa, Juliana Awada.