ELECCIONES 2019 | 27-O

Batalla Capital: Larreta con el ancla Macri y Lammens, por el gran bastión

El alcalde porteño busca conseguir por primera vez un triunfo en primera vuelta, pero el Presidente en la boleta lo tira para abajo. El outsider de la coalición opositora va por el ballotage y sueña.

Cuenta la leyenda, y también la historia, que en la política de la Ciudad de Buenos Aires hay un "maleficio": nunca un jefe de Gobierno fue electo en primera vuelta. Con sensación de final abierto, este domingo Horacio Rodríguez Larreta (Juntos por el Cambio) y Matías Lammens (Frente de Todos) vuelven a medirse tras las PASO del 11 de agosto. El alcalde busca retener el pago chico PRO y el candidato del peronismo apunta a forzar una segunda vuelta electoral.

 

"El Jefe de Gobierno y un Vicejefe o Vicejefa son elegidos en forma directa y conjunta, por fórmula completa y mayoría absoluta", reza el artículo 96 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. Eufemismos afuera, quien quiera ser alcalde porteño debe superar el 50% de los votos en la primera vuelta electoral. Esa particularidad hace atractiva a la definición, al tiempo que le agrega un suspenso que se repite cada cuatro años. Larreta, que confía en quebrar ese embrujo, sacó el 45,92% de los votos en las primarias y Lammens el 31,36%. Sin embargo, en agosto hubo una peculiaridad: el voto en blanco para la categoría jefe de Gobierno superó los ocho puntos, un récord para el distrito. Como esos votos no cuentan en la elección de octubre, la proyección indica que Rodríguez Larreta podría ganar en primera vuelta si se repitiese el escenario (superaría el 50% de los votos afirmativos).

 

Sin embargo, en la Jefatura de Gobierno nadie tira manteca al techo. Si bien Larreta aumentó su caudal con respecto a las PASO de 2015, Lammens hizo una gran elección para el peronismo local y le ganó dos comunas al oficialismo. Incluso, en el mano a mano Mauricio Macri versus Alberto Fernández, el candidato presidencial del Frente de Todos ganó en tres de las quince comunas.

 

A Rodríguez Larreta le ocurrió algo similar a lo que vivió María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. El jefe de Gobierno zafó de la espiral negativa que arrastró a la gobernadora en agosto y la dejó 17 puntos por debajo de Axel Kicillof (Frente de Todos), pero el impacto de Macri en la boleta se sintió en las costas porteñas con derrotas en barrios que, en 2017, el PRO ganó con comodidad. Y esa espiral aún se mantiene: según las encuestas que degluten en Uspallata 3160, la presencia de Macri en la boleta de Juntos por el Cambio le impide crecer en intención de voto.

 

 

 

Es justamente lo que precisa para esquivar el riesgoso ballotage. Por eso el pedido constante a los vecinos para que se acerquen a votar, especialmente al sector de la tercera edad, donde el oficialismo arrasa. La búsqueda de aumentar la participación no es caprichosa y se explica bajo esta imposibilidad de Juntos por el Cambio de romper el techo de los 48 puntos. A raíz del resultado de las PASO y de este panorama, el oficialismo, como contó Letra P, puso toda la carne al asador para revertir el estancamiento y dar vuelta -en algunos casos el término que se usa es "achicar"- el resultado en los barrios del sur de la Ciudad.

 

Lammens hizo historia en agosto: perforó el techo peronista en el distrito que el Partido Justicialista acumula las peores -y repetidas- derrotas. A contramano de Larreta, Lammens repitió fotos y actos con su candidato a presidente. El presidente de San Lorenzo y Fernández mostraron sintonía durante toda la campaña, al tiempo que compartieron agenda y se prodigaron elogios.

 

 

 

Bajo esa lógica, la situación de Lammens con Fernández es diametralmente opuesta a la de Larreta con Macri: el candidato a presidente de Todos empuja la candidatura de su elegido para la Jefatura de Gobierno. Según los cálculos del PRO, Fernández sacaría el 27 de octubre en la ciudad más votos que Cristina Fernández de Kirchner en 2011, cuando obtuvo el 35,11% y el 54% a nivel nacional. Ese viento de cola de la candidata a vicepresidenta promete una cosecha récord para el peronismo en el Congreso y en la Legislatura porteña.

 

Al igual que Juntos por el Cambio, el Frente de Todos pone sobre la mesa una mixtura de candidatos, espacios y organizaciones. La decisión de elegir un outsider fue clave para amalgamar al PJ, La Cámpora y el progresismo no K, como también contribuyó en el proceso de repatriación de dirigentes como Victoria Donda o el peronista Fernando "Pino" Solanas.

 

 

 

En tanto, la coalición del oficialismo implicó una apertura para sostener el pago chico PRO. En cuatro años, Larreta sumó a cuatro espacios que lo habían enfrentado: la Coalición Cívica, la Unión Cívica Radical, Confianza Pública y el socialismo.

 

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de Javier Milei.
Mónica Fein, presidenta del Partido Socialista.

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