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El Presidente cae en las encuestas mientras el país se distrae con Venezuela. El índice de confianza y la imagen se desmoronan al ritmo de la crisis. Enero ¿la excepción o la regla del año electoral?
Por 26/01/2019 12:00

Tiene suerte. Lo que podría ser una noticia principal aparece perdido, como parte de una cobertura amarilla que reduce el impacto, pero no borra las consecuencias. Mientras la Casa Rosada promueve la discusión en torno a la crisis en Venezuela, la extinción de dominio por decreto y la campaña de mano dura de Patricia Bullrich, la caída de la imagen de Mauricio Macri y el gobierno nacional sorprende incluso a los propios aliados.

En el arranque del año, el deterioro es significativo, se consolida y agranda el signo de interrogación de cara a las elecciones presidenciales. Los números de enero contrastan con el veranito financiero que viven los mercados y sintonizan, en cambio, con los del derrumbe económico que ofrecen las estadísticas oficiales: la inflación más alta en 27 años, la caída de consumo, el ajuste, las tasas de interés recesivas. Son datos de consultoras insospechadas de trabajar para la oposición y registran la mala consideración que crece en torno a Macri. Pueden haber sido una excepción, como quieren pensar en Casa Rosada, o pueden preanunciar una deriva complicada, en el comienzo de la campaña electoral.

DE MACRI A VIDAL. El primer indicador fue el estudio de la consultora Elypsis que mostró a Macri con apenas 24 puntos de imagen positiva y a su gobierno con 23, el nivel más bajo para el Presidente y para su equipo en tres años de gestión. Realizada entre el 6 y el 13 de enero a partir de 763 casos en todo el país -y muy poco difundida-, la muestra exhibe una caída de 8 puntos en dos semanas: el 30 de diciembre, Macri contaba con una imagen positiva de 32 puntos. Según el estudio de la consultora de Eduardo Levy Yeyati, la baja consideración por el team leader de Cambiemos choca con el ascenso moderado pero sostenido de Cristina Kirchner (36% de imagen positiva), que hoy está 12 puntos por encima de su rival y en niveles similares -1 punto arriba- a los de María Eugenia Vidal.

 

CFK crece en imagen positiva (36%). Tiene 12 puntos más que Macri y uno más que Vidal. (Elypsis)

 

La caída de la gobernadora afecta como ninguna otra los planes del Círculo Rojo, que aún la sueña como relevo de Macri. Aunque se mantiene 10 puntos por encima del Presidente, la estrella electoral del oficialismo también es arrastrada por la ola negativa. Es el debate que se da ahora en el corazón del PRO: con cifras similares, Vidal pide despegar del Presidente con el argumento de rendirle más a Cambiemos y liberarse de la mochila de plomo del ingeniero en el Gran Buenos Aires. Después de un mes de distancia pública, la reaparición conjunta de Mauricio y María Eugenia primero en Suipacha -lejos del conurbano- y después en Ezeiza da inicio a una etapa de campaña. Si las fotos y sonrisas entre los dos, benefician al Presidente o hunden más a la gobernadora, está por medirse.

TODO NEGATIVO. A puro fracaso económico y más allá de las dudas y divisiones de la oposición, Macri sufre el desgaste del poder en forma vertiginosa. Se le nota en la cara. Quedó a años luz de las promesas que hizo, casi no cumplió con ninguna y un sector mayoritario de la población se da cuenta. Otro dato de Elypsis que contradice uno de las consignas más repetidas por los medios aliados. Incluso la imagen negativa, tan destacada en el caso de CFK, es menor para la ex presidenta que la de su sucesor: 38% para Cristina, 44% para Macri y 33% para la gobernadora. Con Cambiemos en el poder, la economía real en picada desde hace 8 meses y una promesa de recuperación hacia el segundo semestre -sí, otra vez-, el Presidente logró en su último año de gestión ser peor visto que su antecesora. Aunque no se diga y la campaña de las usinas oficialistas lleven a creer lo contrario.

Como dato saliente y novedoso, aparece también Roberto Lavagna, con 28% de imagen positiva, 15 puntos por encima del otro peronista del medio, Sergio Massa. Según dicen, esos números llegaron a Wall Street y generaron preocupación entre bancos y fondos de inversión.

El otro trabajo que mostró el deterioro de la imagen del Presidente fue el Índice de Confianza de la Universidad Di Tella. El ICG, que se elabora en base a una encuesta nacional de Poliarquía y mide en una escala de 0 a 5, exhibió a un Macri que cayó un 15%, a 1,63, de acuerdo al estimador. Así, registró el descenso más fuerte de los últimos 12 meses, un dato más que ilustrativo en el peor año de Cambiemos.

 

El Índice de Confianza en el Gobierno cayó 28% en un año (Universidad Di Tella)

 

“La abrupta caída de enero parece reflejar los anuncios de aumentos en los servicios públicos, especialmente en el transporte que tienen un impacto inmediato en la economía de las personas, en un contexto económico recesivo e inflacionario”, dice el informe. Pueden haber influido también las prolongadas vacaciones del Presidente, durante 27 días, en Villa La Angostura.

EN LA CIUDAD TAMBIÉN. Realizado a partir de 1215 casos nacionales, el estudio muestra que el gobierno de Cambiemos mantiene su adhesión más alta en el interior del país, donde también cayó, aunque menos: un 11,1%, con un índice de 1,76. En el Gran Buenos Aires, donde peor le va, la administración Macri descendió un 21,2% en enero, hasta ubicarse en 1,34 puntos. Sin embargo, el dato más llamativo es que el macrismo sufrió la caída más pronunciada en su zona franca, cuna y territorio blindado: la Ciudad. Según el Índice de Confianza de la Di Tella, en tierra de Horacio Rodríguez Larreta, el oficialismo experimentó una baja de 25,1%. Sin embargo, sigue ahí con una valoración que lo mantiene por encima del promedio nacional: 1,70.

 

El Índice de Confianza también cayó en la Ciudad de Buenos Aires (Universidad Di Tella)

 

Enero encontró a Macri en un nivel de deterioro mayor al que mostraba Cristina Kirchner en diciembre de 2015 (1,80), después de ocho años de gobierno propio y 12 años de ciclo kirchnerista.

Los números de la encuesta de Poliarquía, en base a los cuales se elabora el Índice de Confianza, tampoco dan lugar a dudas. Macri cae 5 puntos en sus niveles de aprobación de la gestión hasta el 34% y son 7 si se suma el último trabajo de diciembre. Según publicó El Economista, la imagen positiva del Gobierno cayó desde 23% hasta 21% y la imagen positiva del Presidente pasó de 31% a 24% mientras Vidal se ubica en 42% y Rodríguez Larreta en 30%.

 

El nivel de desaprobación de gestión llega al 65% (Poliarquía)

 

Un dato más del sondeo de Poliarquía: aunque Cambiemos aparece con una intención de voto de 35% para las presidenciales, sólo el 15 por ciento del total de consultados elegiría a Macri para un mandato más. El resto de los sufrientes votantes del oficialismo elegirían a Vidal (16%) o a Carrió (4%).

NOSTALGIA DE DICIEMBRE. Letra P pudo saber que los números que maneja el gobierno no son tan distintos. Más allá de la metodología elegida para las mediciones, Macri abrió el año con un golpe negativo. Mientras pasaba sus días de descanso en Villa La Angostura y el tarifazo pegaba entre sus votantes, descendía la consideración hacia el Presidente.

Las explicaciones que ensayan los expertos del oficialismo son varias. La primera es que el ingeniero venía de un ascenso llamativo en diciembre, quizás a causa de una serie de factores excepcionales. La estabilidad del dólar en primer lugar pero además el efecto óptico del G20 y la paz del mes más difícil, que transcurrió sin que asomara ninguno de los fantasmas tan temidos. De acuerdo a las mediciones que manejan en Casa Rosada, el Presidente había recuperado alrededor de 8 puntos en poco más de un mes. En los números de una de las encuestadoras de confianza del macrismo, 9 puntos más de imagen positiva y 9 menos en imagen negativa. Pero si se compara con un año atrás, -enero de 2018-, también las consultoras que miden al PRO desde hace años registran una caída de Macri, de entre 12 y 14 puntos.

 

El 58% cree que Macri no sabe cómo resolver los problemas del país (Poliarquía)

 

En el oficialismo, algunos interpretan que enero es un “mes raro”, con mucha gente de vacaciones, problemas metodológicos y comportamientos que no se confirman en el resto del año. De ser así, febrero mostraría un repunte que vaya a contramano de indicadores como el que se conoció la semana última: el derrumbe del Estimador Mensual de Actividad Económica (7,5%) de noviembre, con caídas del 17 % en el comercio, 12% en la industria y 11% en la construcción. Se suma a la baja en el consumo, el aumento de la pobreza y el regreso del desempleo como amenaza que no sólo impacta en las estadísticas oficiales sino que además empieza a preocupar entre los encuestados.

Macri y el espacio de Cambiemos perdieron popularidad durante todo el año. Pero se conforman con un dato: nadie creció como para romper la polarización y amenazar al oficialismo. No hay nada nuevo que se le oponga y lo único que crece en forma moderada pero sostenida es la imagen de CFK, la contrincante que el núcleo amarillo sigue eligiendo para competir. Pese a que -reconocen- tienen posibilidades de perder. Si el presidente Macri nació de la polarización que lo elevó, cuando estaba fuera del poder central, ¿no puede enfrentar en 2019 un escenario similar al que vivió su antecesora y terminar -ahora él- como su víctima?

¿En qué te has convertido, Mauricio?

El Presidente cae en las encuestas mientras el país se distrae con Venezuela. El índice de confianza y la imagen se desmoronan al ritmo de la crisis. Enero ¿la excepción o la regla del año electoral?

Tiene suerte. Lo que podría ser una noticia principal aparece perdido, como parte de una cobertura amarilla que reduce el impacto, pero no borra las consecuencias. Mientras la Casa Rosada promueve la discusión en torno a la crisis en Venezuela, la extinción de dominio por decreto y la campaña de mano dura de Patricia Bullrich, la caída de la imagen de Mauricio Macri y el gobierno nacional sorprende incluso a los propios aliados.

En el arranque del año, el deterioro es significativo, se consolida y agranda el signo de interrogación de cara a las elecciones presidenciales. Los números de enero contrastan con el veranito financiero que viven los mercados y sintonizan, en cambio, con los del derrumbe económico que ofrecen las estadísticas oficiales: la inflación más alta en 27 años, la caída de consumo, el ajuste, las tasas de interés recesivas. Son datos de consultoras insospechadas de trabajar para la oposición y registran la mala consideración que crece en torno a Macri. Pueden haber sido una excepción, como quieren pensar en Casa Rosada, o pueden preanunciar una deriva complicada, en el comienzo de la campaña electoral.

DE MACRI A VIDAL. El primer indicador fue el estudio de la consultora Elypsis que mostró a Macri con apenas 24 puntos de imagen positiva y a su gobierno con 23, el nivel más bajo para el Presidente y para su equipo en tres años de gestión. Realizada entre el 6 y el 13 de enero a partir de 763 casos en todo el país -y muy poco difundida-, la muestra exhibe una caída de 8 puntos en dos semanas: el 30 de diciembre, Macri contaba con una imagen positiva de 32 puntos. Según el estudio de la consultora de Eduardo Levy Yeyati, la baja consideración por el team leader de Cambiemos choca con el ascenso moderado pero sostenido de Cristina Kirchner (36% de imagen positiva), que hoy está 12 puntos por encima de su rival y en niveles similares -1 punto arriba- a los de María Eugenia Vidal.

 

CFK crece en imagen positiva (36%). Tiene 12 puntos más que Macri y uno más que Vidal. (Elypsis)

 

La caída de la gobernadora afecta como ninguna otra los planes del Círculo Rojo, que aún la sueña como relevo de Macri. Aunque se mantiene 10 puntos por encima del Presidente, la estrella electoral del oficialismo también es arrastrada por la ola negativa. Es el debate que se da ahora en el corazón del PRO: con cifras similares, Vidal pide despegar del Presidente con el argumento de rendirle más a Cambiemos y liberarse de la mochila de plomo del ingeniero en el Gran Buenos Aires. Después de un mes de distancia pública, la reaparición conjunta de Mauricio y María Eugenia primero en Suipacha -lejos del conurbano- y después en Ezeiza da inicio a una etapa de campaña. Si las fotos y sonrisas entre los dos, benefician al Presidente o hunden más a la gobernadora, está por medirse.

TODO NEGATIVO. A puro fracaso económico y más allá de las dudas y divisiones de la oposición, Macri sufre el desgaste del poder en forma vertiginosa. Se le nota en la cara. Quedó a años luz de las promesas que hizo, casi no cumplió con ninguna y un sector mayoritario de la población se da cuenta. Otro dato de Elypsis que contradice uno de las consignas más repetidas por los medios aliados. Incluso la imagen negativa, tan destacada en el caso de CFK, es menor para la ex presidenta que la de su sucesor: 38% para Cristina, 44% para Macri y 33% para la gobernadora. Con Cambiemos en el poder, la economía real en picada desde hace 8 meses y una promesa de recuperación hacia el segundo semestre -sí, otra vez-, el Presidente logró en su último año de gestión ser peor visto que su antecesora. Aunque no se diga y la campaña de las usinas oficialistas lleven a creer lo contrario.

Como dato saliente y novedoso, aparece también Roberto Lavagna, con 28% de imagen positiva, 15 puntos por encima del otro peronista del medio, Sergio Massa. Según dicen, esos números llegaron a Wall Street y generaron preocupación entre bancos y fondos de inversión.

El otro trabajo que mostró el deterioro de la imagen del Presidente fue el Índice de Confianza de la Universidad Di Tella. El ICG, que se elabora en base a una encuesta nacional de Poliarquía y mide en una escala de 0 a 5, exhibió a un Macri que cayó un 15%, a 1,63, de acuerdo al estimador. Así, registró el descenso más fuerte de los últimos 12 meses, un dato más que ilustrativo en el peor año de Cambiemos.

 

El Índice de Confianza en el Gobierno cayó 28% en un año (Universidad Di Tella)

 

“La abrupta caída de enero parece reflejar los anuncios de aumentos en los servicios públicos, especialmente en el transporte que tienen un impacto inmediato en la economía de las personas, en un contexto económico recesivo e inflacionario”, dice el informe. Pueden haber influido también las prolongadas vacaciones del Presidente, durante 27 días, en Villa La Angostura.

EN LA CIUDAD TAMBIÉN. Realizado a partir de 1215 casos nacionales, el estudio muestra que el gobierno de Cambiemos mantiene su adhesión más alta en el interior del país, donde también cayó, aunque menos: un 11,1%, con un índice de 1,76. En el Gran Buenos Aires, donde peor le va, la administración Macri descendió un 21,2% en enero, hasta ubicarse en 1,34 puntos. Sin embargo, el dato más llamativo es que el macrismo sufrió la caída más pronunciada en su zona franca, cuna y territorio blindado: la Ciudad. Según el Índice de Confianza de la Di Tella, en tierra de Horacio Rodríguez Larreta, el oficialismo experimentó una baja de 25,1%. Sin embargo, sigue ahí con una valoración que lo mantiene por encima del promedio nacional: 1,70.

 

El Índice de Confianza también cayó en la Ciudad de Buenos Aires (Universidad Di Tella)

 

Enero encontró a Macri en un nivel de deterioro mayor al que mostraba Cristina Kirchner en diciembre de 2015 (1,80), después de ocho años de gobierno propio y 12 años de ciclo kirchnerista.

Los números de la encuesta de Poliarquía, en base a los cuales se elabora el Índice de Confianza, tampoco dan lugar a dudas. Macri cae 5 puntos en sus niveles de aprobación de la gestión hasta el 34% y son 7 si se suma el último trabajo de diciembre. Según publicó El Economista, la imagen positiva del Gobierno cayó desde 23% hasta 21% y la imagen positiva del Presidente pasó de 31% a 24% mientras Vidal se ubica en 42% y Rodríguez Larreta en 30%.

 

El nivel de desaprobación de gestión llega al 65% (Poliarquía)

 

Un dato más del sondeo de Poliarquía: aunque Cambiemos aparece con una intención de voto de 35% para las presidenciales, sólo el 15 por ciento del total de consultados elegiría a Macri para un mandato más. El resto de los sufrientes votantes del oficialismo elegirían a Vidal (16%) o a Carrió (4%).

NOSTALGIA DE DICIEMBRE. Letra P pudo saber que los números que maneja el gobierno no son tan distintos. Más allá de la metodología elegida para las mediciones, Macri abrió el año con un golpe negativo. Mientras pasaba sus días de descanso en Villa La Angostura y el tarifazo pegaba entre sus votantes, descendía la consideración hacia el Presidente.

Las explicaciones que ensayan los expertos del oficialismo son varias. La primera es que el ingeniero venía de un ascenso llamativo en diciembre, quizás a causa de una serie de factores excepcionales. La estabilidad del dólar en primer lugar pero además el efecto óptico del G20 y la paz del mes más difícil, que transcurrió sin que asomara ninguno de los fantasmas tan temidos. De acuerdo a las mediciones que manejan en Casa Rosada, el Presidente había recuperado alrededor de 8 puntos en poco más de un mes. En los números de una de las encuestadoras de confianza del macrismo, 9 puntos más de imagen positiva y 9 menos en imagen negativa. Pero si se compara con un año atrás, -enero de 2018-, también las consultoras que miden al PRO desde hace años registran una caída de Macri, de entre 12 y 14 puntos.

 

El 58% cree que Macri no sabe cómo resolver los problemas del país (Poliarquía)

 

En el oficialismo, algunos interpretan que enero es un “mes raro”, con mucha gente de vacaciones, problemas metodológicos y comportamientos que no se confirman en el resto del año. De ser así, febrero mostraría un repunte que vaya a contramano de indicadores como el que se conoció la semana última: el derrumbe del Estimador Mensual de Actividad Económica (7,5%) de noviembre, con caídas del 17 % en el comercio, 12% en la industria y 11% en la construcción. Se suma a la baja en el consumo, el aumento de la pobreza y el regreso del desempleo como amenaza que no sólo impacta en las estadísticas oficiales sino que además empieza a preocupar entre los encuestados.

Macri y el espacio de Cambiemos perdieron popularidad durante todo el año. Pero se conforman con un dato: nadie creció como para romper la polarización y amenazar al oficialismo. No hay nada nuevo que se le oponga y lo único que crece en forma moderada pero sostenida es la imagen de CFK, la contrincante que el núcleo amarillo sigue eligiendo para competir. Pese a que -reconocen- tienen posibilidades de perder. Si el presidente Macri nació de la polarización que lo elevó, cuando estaba fuera del poder central, ¿no puede enfrentar en 2019 un escenario similar al que vivió su antecesora y terminar -ahora él- como su víctima?