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Liberen a María Eugenia

En el entorno de Vidal evalúan vías para despegarse de Macri y adelantar las elecciones. 30 de junio y 7 de julio, las opciones. La trampa legal en estudio y el excel con el cronograma que no fue.
Por 03/01/2019 16:38

Es difícil advertirlo con la bruma del verano. Pero María Eugenia Vidal corre por estas horas una maratón en busca de su reelección en la provincia de Buenos Aires. La gobernadora disputa su futuro en dos escenarios: debe convencer a Mauricio Macri, Marcos Peña y Jaime Durán Barba y apurar en tiempo récord una ingeniería electoral inédita en el territorio madre de todas las batallas.

El argumento de Vidal y su mano derecha, Federico Salvai, ya es conocido en la mesa chica del macrismo. Adelantar los comicios en el distrito principal de la Argentina, que concentra el 40% del padrón nacional, serviría para frenar en seco el calendario de triunfos que pretende el PJ en las provincias, con La Pampa, Neuquén, Entre Ríos y Córdoba como primeras escalas. La gobernadora necesita liberarse de la mochila de plomo que representa el Presidente en el conurbano y en grandes extensiones de la inmensidad bonaerense.

En La Plata reconocen que la jugada depende del aval de Macri y su núcleo de acero, pero remarcan que la intención es “seria y fundamentada”. Vislumbran que Mauricio puede hundir las chances electorales de María Eugenia y provocar una derrota en octubre en la Provincia que termine conspirando también contra el eventual ballotage de noviembre, entre MM y CFK. De fondo, hay un choque de perspectivas: el aire de optimismo que se respira entre La Angostura y la Casa Rosada no llega hasta la gobernación bonaerense.

Vidal y Salvai tienen dos semanas para ordenar sus argumentos y presentarlos en una reunión cumbre que se espera se concrete entre los accionistas de la mesa chica del PRO, con Macri, Peña, Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó.

Si la chica de Flores sale airosa de esa parada difícil, tendrá que rubricar el acuerdo con Sergio Massa para que el Frente Renovador levante la mano en la Legislatura y habilite el adelantamiento de las elecciones a gobernador, por primera vez en la historia desde el regreso de la democracia.

 

 

CAMBIEMOS. El 1 de marzo, la gobernadora abrirá su tercer período de sesiones ordinarias. Ese mismo día, según afirman en el vidalismo, debería convocar a una sesión para suspender las PASO en la Provincia y reformar las dos leyes que hoy rigen los comicios: la de primarias, 14.086, y la electoral, 5.109.

El ambicioso objetivo del macrismo bonaerense es que dos semanas después, el 15 de marzo, la Legislatura apruebe la nueva normativa, la gobernadora promulgue la ley y convoque enseguida por decreto a votar en una de las dos fechas tentativas que hoy circulan: el 30 de junio o el 7 de julio.   

A través de una ley, Vidal necesita suspender las dos normas que rigen los comicios: es la única manera de llegar a votar a mitad de año. La ley de primarias, 14.086, es un obstáculo por más de una razón. En su artículo 2 establece que las PASO deben ser convocadas 120 días antes de la votación. Además, indica que las elecciones en la provincia deben ser el mismo día que las nacionales, una modificación que Néstor Kirchner obligó a firmar a Daniel Scioli en 2009 para prevenirse de cualquier tipo de autonomía electoral.

El primer borrador que se estudió en La Plata tenía una interpretación algo forzada de la ley de Primarias. Se basaba en un artículo de la 14.086, el que dice: “Cuando el Poder Ejecutivo Nacional convoque a elecciones primarias nacionales, para Presidente y Vice y/o Parlamentarios del MERCOSUR y/o Diputados Nacionales y/o Convencionales Constituyentes, la fecha de realización de las elecciones Primarias obligatorias y simultáneas provinciales, se realizarán el mismo día”.

Algún alma astuta de la provincia sugirió que, como hasta abril, el Ejecutivo nacional no convoca, Vidal puede adelantar el cronograma electoral y después desentenderse. Era una planteo destinado a generar inmediatas impugnaciones judiciales.  

 

Así subrayan en el comando de Cambiemos la "trampa" de interpretación de la ley de primarias. 

 

La única opción que queda es suspender las primarias. Sería la forma de ir directamente a la elección general, que debe ser convocada con 60 días de anticipación. “Son 60 días con las primarias resueltas y una serie de actos administrativos ya terminados, como la conformación de frentes electorales y la presentación de candidatos. Por eso serían 75 días, 30 días de campaña y el resto para armar frentes”, le dijo a Letra P un funcionario que está al tanto de los pormenores del plan V.

El borrador que más pega hoy en la provincia es suspender primarias y adelantar. Una jugada que no registra antecedentes.

En toda la historia, las elecciones siempre fueron conjuntas y la justicia federal fue la encargada de organizar los comicios. La Junta Electoral bonaerense hizo una sola elección en toda su historia: fue para reemplazar a Blas Altieri en Pinamar con apenas 15.000 electores.

Según afirman en el macrismo, el juez de la Corte Suprema, Luis Genoud, le hizo llegar a la gobernadora un mapa del procedimiento necesario para llegar a los comicios anticipados. Ahí resaltaba la importancia del artículo 116 de la ley electoral, que indica que la convocatoria para ir a las urnas debe ser entre 30 y 120 días, antes de la finalización del mandato. Con ese criterio, quedaría para el 10 de agosto. Acortar más los plazos solo es posible eliminando las primarias.

¿MESA PRO? La mesa chica del Gobierno está, otra vez, dividida ante la disyuntiva que plantea Vidal. Rodríguez Larreta apoya en silencio en un doble respaldo: por un lado a su discípula y socia principal en la interna del oficialismo, por el otro con un guiño de aparente generosidad que le ofrece a Macri para ir a los comicios el mismo día en la cuna PRO. Frigerio y Monzó también entienden que hace falta un golpe de timón en un año complicado en lo económico, donde el ajuste y la recesión se pueden combinar mal con ese calendario enrarecido por el PJ desde las provincias. Hablan de mover la reina para generar un cambio de clima y buscan eufemismos para plantear una evidencia: la necesidad de acotar el impacto negativo que representa el Presidente en el Gran Buenos Aires.

El argumento que llevan Vidal y Salvai a las reuniones del PRO para convencer a Peña y Durán Barba es que trastoca el humor social y le quita a Cristina Fernández de Kirchner el respaldo de los intendentes del peronismo. Pese a que busca diferenciarse de manera recurrente, la gobernadora también sufre la crisis. Encuestas de Federico Aurelio la ubican con una intención de voto de 38%, apenas 3% por encima del porteño Axel Kicillof, el postulante que más retiene dentro de la pecera del kirchnerismo.

 

El cronograma tentativo que barajaban en el vidalismo, ya dado de baja. Ahora la opción es eliminar las PASO.

 

Lo que ni Vidal ni nadie puede admitir en el oficialismo es lo que registran los sondeos: Macri en el conurbano es invotable. Tiene una adhesión de apenas el 25% en el Gran Buenos Aires y el gran activo del interior bonaerense, que lo respaldaba de manera abrumadora, empieza a hacer agua con la crisis, aunque en esa zona se mantenga todavía por encima de CFK.

INTENDENTES EN DUDA. La elección unida beneficia a Macri y Cristina, que son los únicos en condiciones de presentar 135 candidatos en la provincia de Buenos Aires. Por eso, según afirma Monzó ante su entorno, el gran ganador nacional de un desdoblamiento sería el peronismo federal, que no tiene candidato en el distrito clave y se vería beneficiado por intendentes que podrían liberarse de CFK. Ya se especula incluso con intendentes del conurbano que pueden ser candidatos a vicepresidente de una fórmula del PJ del medio.

Es un calculo que, por supuesto, el cristinismo menosprecia. Cerca de la ex presidenta sostienen que son los jefes comunales del peronismo los que necesitan a Cristina -con niveles de adhesión muy elevados en el GBA- y no al revés. Como prueba, vuelve a circular una hipótesis nunca descartada ni confirmada: la posibilidad de que la senadora electa por Buenos Aires en 2017 vuelva a competir en el distrito, con el audaz objetivo de convertirse en sucesora de Vidal, en una batalla a todo o nada entre mujeres.

Para aprobar la ley de adelantamiento, el respaldo de Massa es considerado vital por la gobernadora. En la tesis de Monzó, al ex jefe de Gabinete de Cristina le sirve el desdoblamiento por ser parte del peronismo federal. Sin embargo, Massa reclama además la boleta única para evitar que la lista sábana le arrebate Tigre y los municipios que le quedan.

La estrategia sería buscar la mayoría simple con el apoyo de Massa y evitar el requisito de dos tercios que hace falta para incluir el tema en sesiones extraordinarias. Es una iniciativa que no va a contar ni con el apoyo de Unidad Ciudadana ni con el del PJ de Martín Insaurralde, la llave reciente para aprobar el Presupuesto y el endeudamiento que consiguió la gobernadora. El desdoblamiento no le sirve al intendente de Lomas de Zamora, señalado por muchos como el principal candidato en la provincia, con capacidad de negociar en los bloques con la Legislatura y convertirse en un actor central de la gobernabilidad.