X

Meme de choque

Electrón suelto en Cambiemos, volvió a sacudir todo, hasta el letargo radical. Pero es, en la turbulencia, el soldado más fiel de Macri: banca el ajuste y milita la reelección. La CC, un club de fans.
Por 07/07/2018 12:44

Una semana le alcanzó para arrasar con todo. Elisa Carrió volvió a hacer saltar las instalaciones de la alianza Cambiemos en un mal momento para el gobierno de Mauricio Macri. En un raid de apariciones públicas, la jefa de la Coalición Cívica recomendó dar propinas para evitar que la crisis se lleve todo puesto, dijo que el Presidente habilitó la discusión por el aborto legal porque le dijeron que no iba a prosperar y trató a los radicales de gobernados.

Lilita logró el repudio de la oposición en el debate por mezclar propinas con coimas, obligó a Marcos Peña a salir a aclarar que Macri sabía lo que hacía y forzó una respuesta irónica y encendida del radicalismo, que hace no tanto no hubiera llegado. Pese a esa contradicción pública, Carrió y Peña son hoy los dos principales respaldos que tiene el Presidente en su cruzada por reducir el déficit fiscal, lejos del acuerdo con el peronismo. 

El huracán Carrió llegó cuando el ajuste se profundiza, la economía entra en recesión y el ala política del Gobierno coincide con la UCR y el PJ moderado en ver con preocupación el camino que elige el Presidente.


 

 

A su lado, la justifican. Dicen que hace todo lo que puede para bancar a Mauricio Macri, que no especula y que suele ser malinterpretada por los que no la quieren. Cuentan que está pasando un momento difícil en lo personal y que dos de sus seres queridos están atravesando una situación delicada de salud.


 

 

ELECTRÓN SUELTO. La corrida al dólar, la discusión por el aborto y la crisis económica encontraron a Lilita en un lugar incómodo: a la defensiva, en las antípodas del pedestal en el que le gusta pararse como francotiradora. Lejos de la gimnasia de la denuncia que la hizo grande y en la ingrata posición de defender al gobierno de los CEOs en su etapa de shock.

A diferencia del radicalismo, que es un partido ancho y anquilosado que se extiende de sur a norte, discute y cuida las formas, Lilita lidera a puro estruendo un club de incondicionales que oscilan entre el respeto, el amor y la adoración por su jefa.

Siempre se movió como un electrón suelto dentro de la alianza oficialista, con decisiones inconsultas y con una imagen que no depende tanto de los vaivenes que afectan a Macri. Pero los peores meses del Gobierno coincidieron con una larga seguidilla de provocaciones que generaron una reacción inmediata.

 


 

 

La última fue decir que a los radicales los maneja ella, algo que provocó el rechazo del comunicado oficial de la UCR y también de gobernadores como Gerardo Morales. El único que salió a defenderla, una vez más, fue Mario Negri. Más allá de las diferencias que puedan tener, el diputado de Córdoba es como un hermano para Carrió y suelen coincidir en el pensamiento y en los proyectos que presentan.


 

 

Hasta diciembre pasado, cuando se debatió la reforma previsional en el Congreso, Carrió se mostraba en otra faceta, con exhibiciones de su manejo parlamentario. Venía de arrasar en las elecciones porteñas con el 50% de los votos, lucía una cintura envidiable para salvar al oficialismo de una sesión que ardía en el Palacio y en la calle. La discusión por el tarifazo la puso en un lugar ambiguo, en el que reclamaba frenar los aumentos desmedidos y terminaba, como nunca, aceptando las escasas concesiones de la Casa Rosada. Queja, llamado, foto, sonrisa; queja, llamado, foto, sonrisa.

“Lo hace con la mejor intención. De economía, no sabe, nunca supo. Pero tiene la idea de que ella es mucho. Entonces le quiere dar garantías al mercado”, afirman en la Coalición Cívic

Sin embargo, en los últimos meses, Lilita se vino a pique incluso en las encuestas con dos temas urticantes: el debate por el aborto legal y la corrida al dólar. Mientras en el primero obstaculizó la discusión y se fue con amenazas, en el segundo pretendió brindarle tranquilidad a los mercados que no confían ni siquiera en Macri, Luis Caputo y Nicolás Dujovne, ni con el crédito del Fondo, ni con la calificación de mercado emergente. ¿Qué lleva a la aliada fundamental del Presidente a creer que puede generar confianza? Nadie lo sabe, salvo ella.

“Lo hace con la mejor intención. De economía, no sabe, nunca supo. Pero tiene la idea de que ella es mucho. Entonces le quiere dar garantías al mercado”, afirman en la Coalición Cívica y sostienen que la socia de Macri no hace más que propagar lo que le dicen desde el Gobierno en materia de economía.


CLUB ATLÉTICO CARRIÓ. Desde el espacio de Carrió, buscan minimizar los daños que genera la jefa de la Coalición. Explican que lo de las coimas que se filtró en su discurso del miércoles en Diputados se debe a que lo estaban analizando, antes de la sesión: una denuncia que presentará en poco tiempo la diputada Paula Oliveto. También afirman que un dirigente de la CTEP se comunicó después con el diputado Juan Manuel López para expresar su coincidencia con el mensaje de Carrió, interpretado con el mejor de los sentidos: la economía informal está sufriendo fuerte la caída de la actividad económica.

 

 

Hay coincidencia. Lilita es una figura explosiva que por primera vez en su vida no rompe con un espacio al que pertenece y lo sostiene incluso en la adversidad. Pero su enamoramiento con Macri también es resultado de un proceso en el que fue virando desde el progresismo que ahora repudia a una centroderecha republicana que acompaña un programa de ajuste con el auxilio y monitoreo del Fondo.

Carrió lleva en el cuerpo la memoria de un pasado distinto al del Presidente, pero hoy no concibe un norte distinto al que marca el macrismo. En el camino, la diputada nacional no sólo fue transformándose en lo ideológico y lo político: también fue cambiando de aliados y perdiendo incondicionales. De Alfredo Bravo a Macri, Lilita perdió una legión de colaboradores que van desde Eduardo Macaluse hasta Marcela Rodríguez, pionera en la lucha por el aborto legal que regresó ahora para hablar en las audiencias en Diputados.


 

 

La lista es extensa y explica el reducido grupo en el que se convirtió la Coalición Cívica. Un partido mínimo, acotado a nivel territorial y con epicentro en la Ciudad de Buenos Aires, que tiene diez diputados nacionales, un pequeño grupo de legisladores en la Ciudad y Fernando Sánchez en la jefatura de Gabinete. La única senadora nacional que formaba parte del espacio, Magdalena Odarda, renunció al bloque de la Coalición en diciembre pasado. La senadora por Río Negro era una de las pocas detractoras del amigo presidencial Joe Lewis.

Hoy, la Coalición Cívica es un club de amigos, según dicen al lado de la jefa, para asegurar que Juan Manuel López no recibió apercibimientos por haber votado a favor de la interrupción voluntaria del embarazo en Diputado.

Otros, que se alejaron del espacio, sostienen que la CC es hoy un club de fans que purgó todo pensamiento disidente y que ser parte incluye llevar y traer a Carrió en auto y atender a sus necesidades personales. En ese círculo, ganó influencia en los últimos años Mariana Zuvic, sin antecedentes en política, pero con fuerte sintonía con Lilita. Zuvic y su esposo, el empresario Eduardo Costa -que quiere ser gobernador-, promocionan un pasado de enemigos encarnizados del kirchnerismo en Santa Cruz.


 

 

El diputado López no fue sancionado. La última semana, estuvo en Casa Rosada como representante de la CC en dos oportunidades, es parte de la mesa de coordinación en Balcarce 50 cuando Carrió no asiste. El temor de la jefa de la CC era que Lope tuviera que desempatar y apareciera como el que le diera la votación a una ley que le pone los pelos de punta.

OPERATIVO REELECCIÓN. En la Coalición Cívica, lo dicen sin pudor. “Ella es Maradona o Susana Giménez, está más allá del bien y el mal. Si creen que va a caer en las encuestas por este que dijo, se equivocan”, le dijo a Letra P uno de sus incondicionales. Otros, más moderados, afirman que no es de amianto y tiene sus contradicciones, como cualquier ser humano. “Es la única que se cae y se recupera. Tiene momentos brillantes y otros que derrapa y una volatilidad que no tiene nadie. Se cae y se recupera. Eso es Carrió, la compres o no”. Por último, en la alianza oficialista, están también los que creen que se la comió el personaje y que destruye más de lo que aporta.

Desde la CC anuncian que Lilita va a salir a hacer campaña por Macri en todo el país.

 

 

Ayer estuvo en Córdoba y seguirá de recorrida en auto por Entre Ríos, Misiones, Formosa, Chaco y Corrientes. “Es una mujer grande y está poniendo el cuerpo de una manera brutal”. Ya empezó la campaña por la reelección de Mauricio.

Aunque deja trascender que en Diputados está cómoda y acompañada, el año que viene, si se lo piden, será candidata a senadora en la Ciudad como aval a Horacio Rodríguez Larreta. El jefe de Gobierno porteño es el socio de última hora con el que se entiende bien y al que respalda en todas las leyes que promueve en la Legislatura, incluso algunos negocios inmobiliarios que antes los lilitos rechazan. Ya se especula con la posibilidad de que un miembro de la Coalición acompañe a Larreta el año próximo en la fórmula si Diego Santilli desiste en busca de tener una chance propia más adelante. Maximiliano Ferraro y Fernando Sanchez aparecen anotados, pero Carrió dice por ahora que a Horacio le conviene tener alguien de su máxima confianza al lado.

Lilita habla con Macri casi todos los días Lilita. En una de esas charlas, insisten al lado de ella, el Presidente le confió que abría el debate por el aborto legal porque no tenía chances de prosperar. Para Macri, con todos sus vaivenes, es hoy uno de sus principales respaldos y promueve el camino ortodoxo sin acuerdo con el PJ.