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El fin de semana que fueron por la cabeza de Marcos Peña

Un sector del Gobierno pujó por remover a la conducción política del gabinete. Nadie convenció a Macri, que se mantuvo fiel a sus tres mosqueteros. Crónica de un final abortado.
Por 04/07/2018 9:46

Un dilema silencioso atraviesa al Gabinete que conduce el presidente Mauricio Macri sobre quiénes se harán cargo del ajuste fiscal comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El emergente más reciente de esa tensión sucedió este fin de semana, cuando un sector del Gobierno pujó por cambiar la conducción política del gabinete, actualmente en manos del ministro coordinador, Marcos Peña, y de dos de sus funcionarios mas estrechos: el secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana, y su par de Políticas Públicas, Gustavo Lopetegui.  

Según confiaron a Letra P distintas fuentes de Cambiemos, la discusión interna del oficialismo trepó en medio del diseño del recorte presupuestario y cristalizó las críticas internas que vienen creciendo desde el comienzo de la crisis, donde Peña, hasta ahora, ha sido el funcionario más respaldado por Macri, junto a Lopetegui y Quintana, a quienes definió como "sus ojos" en la administración del Ejecutivo. 

Los tres monitorean la letra chica del ajuste en marcha, junto al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y cosechan la zozobra de distintos funcionarios de Cambiemos sobre las consecuencias que tendrá el recorte. Esos malestares llegaron a duras discusiones en la mesa chica, que responde a Macri, sobre el desgaste del elenco que conduce al gabinete y la necesidad de su reemplazo, uno de los temas que más niegan los funcionarios de la Casa Rosada.

La crisis cambiaria que golpea a la administración de Cambiemos cumplirá dos meses y el objetivo principal del elenco ministerial está puesto en definir dónde recortar. En todos los casos, llegar a las metas firmadas con el FMI ya transformó a cada cargo ejecutivo de Cambiemos en un camino de espinas, sembrado por los costos políticos del recorte. 

Esa tensión reabrió las internas irresueltas dentro del gabinete entre distintos funcionarios del oficialismo que volvieron a cuestionar la dureza del plan en marcha, que coordinan Macri, Peña y los dos controllers, junto a Dujovne, que además tiene distintos contrapuntos con la conducción macroeconómica que ejerce la Jefatura de Gabinete

 

 

FIN DE SEMANA DE AJUSTE. "Si Macri dice que ellos son sus ojos, entonces que los ponga como ministros", bramó un destacado dirigente del PRO para reflejar el malestar de aquellos que deben cumplir a rajatabla las instrucciones de los controllers luego de este fin de semana, donde buena parte de los funcionarios del oficialismo trabajaron contrarreloj para diseñar el nuevo presupuesto y definir dónde cortar. Esa decisión requiere de grandes ajustes de los dos distritos más importantes del oficialismo: la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. 

Dentro de esa fricción, en una alianza compartida por macristas, radicales y lilitos, se dispararon las internas palaciegas entre aquellos que reconocen matices para el ajuste. Algunos dicen formar parte del "ala política" del Gobierno, que sostiene una salida heterodoxa a la crisis y cuestionan en silencio el acuerdo con el Fondo, y están los que defienden una línea dura cercana al shock para salir de la crisis. 

La cuenta regresiva hasta la aplicación del ajuste tiene varios tramos, pero todos confirman que Macri navega la cotidianidad de su gobierno con plazos extremadamente cortos. Dentro de las administraciones que controla el oficialismo, los técnicos de Hacienda se debaten sobre distintas alternativas de recorte para entregar en Balcarce 50 un borrador definido dentro de dos o tres semanas, porque será la base de la negociación que la Casa Rosada afronta con los gobernadores. En paralelo a los intercambios con los jefes de las provincias de mayor relieve político y económico, la mesa chica que responde al Presidente negocia su propio ajuste, pero sus integrantes cada vez tienen más diferencias sobre cómo hacerlo y respecto a la orientación de la política económica. 

 

 

Una parte de esa novela sucedió este lunes, durante la reunión que mantuvo Dujovne con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sobre la dimensión del ajuste. Especialmente, respecto a la posible transferencia de los subsidios para distintos servicios públicos y las potestades de control. La cita de este lunes fue posterior a un trabajo de técnicos bonaerenses y porteños que pasaron toda la semana pasada, con sábado y domingo incluidos, para definir borradores de ajuste. En ambos casos, los malestares por la dimensión del recorte fueron acompañados por nuevos cuestionamientos a Peña y su equipo, que esta semana volvió a salir de gira por los medios para defender la gestión del Gobierno.

Dentro de Cambiemos, distintas fuentes interpretaron la reaparición del ministro coordinador como parte de una estrategia orientada a confirmarlo al frente del gabinete luego de jornadas de nuevos embates en su contra, posteriores a los cuestionamientos que ya deslizaron públicamente Vidal y Rodríguez Larreta y que habrían acelerado los cambios en el equipo de gobierno, que ahora Macri decidió enfriar hasta resolver los achicamientos de un organigrama con 20 ministerios. 

A pesar de su cercanía en el tiempo, queda un borroso registro de la foto política del equipo ministerial que a fines de abril reportaba al jefe del Estado. En la actualidad, ya no tiene a Federico Sturzenegger al frente del Banco Central (BCRA) ni a Juan José Aranguren en el Ministerio de Energía ni a Francisco Cabrera en Producción. Luis Caputo, por entonces al frente de Finanzas, hoy es titular del BCRA "en comisión". Ante la crisis más importante que atraviesa desde su llegada al poder, el Gobierno habló de una ampliación de la "mesa chica" de decisiones que, a dos meses de su anuncio, ha tenido intermitentes apariciones públicas y una certeza dentro del Gobierno: los mecanismos decisorios siguen siendo los mismos.

El fin de semana que fueron por la cabeza de Marcos Peña

Un sector del Gobierno pujó por remover a la conducción política del gabinete. Nadie convenció a Macri, que se mantuvo fiel a sus tres mosqueteros. Crónica de un final abortado.

Un dilema silencioso atraviesa al Gabinete que conduce el presidente Mauricio Macri sobre quiénes se harán cargo del ajuste fiscal comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El emergente más reciente de esa tensión sucedió este fin de semana, cuando un sector del Gobierno pujó por cambiar la conducción política del gabinete, actualmente en manos del ministro coordinador, Marcos Peña, y de dos de sus funcionarios mas estrechos: el secretario de Coordinación Interministerial, Mario Quintana, y su par de Políticas Públicas, Gustavo Lopetegui.  

Según confiaron a Letra P distintas fuentes de Cambiemos, la discusión interna del oficialismo trepó en medio del diseño del recorte presupuestario y cristalizó las críticas internas que vienen creciendo desde el comienzo de la crisis, donde Peña, hasta ahora, ha sido el funcionario más respaldado por Macri, junto a Lopetegui y Quintana, a quienes definió como "sus ojos" en la administración del Ejecutivo. 

Los tres monitorean la letra chica del ajuste en marcha, junto al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y cosechan la zozobra de distintos funcionarios de Cambiemos sobre las consecuencias que tendrá el recorte. Esos malestares llegaron a duras discusiones en la mesa chica, que responde a Macri, sobre el desgaste del elenco que conduce al gabinete y la necesidad de su reemplazo, uno de los temas que más niegan los funcionarios de la Casa Rosada.

La crisis cambiaria que golpea a la administración de Cambiemos cumplirá dos meses y el objetivo principal del elenco ministerial está puesto en definir dónde recortar. En todos los casos, llegar a las metas firmadas con el FMI ya transformó a cada cargo ejecutivo de Cambiemos en un camino de espinas, sembrado por los costos políticos del recorte. 

Esa tensión reabrió las internas irresueltas dentro del gabinete entre distintos funcionarios del oficialismo que volvieron a cuestionar la dureza del plan en marcha, que coordinan Macri, Peña y los dos controllers, junto a Dujovne, que además tiene distintos contrapuntos con la conducción macroeconómica que ejerce la Jefatura de Gabinete

 

 

FIN DE SEMANA DE AJUSTE. "Si Macri dice que ellos son sus ojos, entonces que los ponga como ministros", bramó un destacado dirigente del PRO para reflejar el malestar de aquellos que deben cumplir a rajatabla las instrucciones de los controllers luego de este fin de semana, donde buena parte de los funcionarios del oficialismo trabajaron contrarreloj para diseñar el nuevo presupuesto y definir dónde cortar. Esa decisión requiere de grandes ajustes de los dos distritos más importantes del oficialismo: la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. 

Dentro de esa fricción, en una alianza compartida por macristas, radicales y lilitos, se dispararon las internas palaciegas entre aquellos que reconocen matices para el ajuste. Algunos dicen formar parte del "ala política" del Gobierno, que sostiene una salida heterodoxa a la crisis y cuestionan en silencio el acuerdo con el Fondo, y están los que defienden una línea dura cercana al shock para salir de la crisis. 

La cuenta regresiva hasta la aplicación del ajuste tiene varios tramos, pero todos confirman que Macri navega la cotidianidad de su gobierno con plazos extremadamente cortos. Dentro de las administraciones que controla el oficialismo, los técnicos de Hacienda se debaten sobre distintas alternativas de recorte para entregar en Balcarce 50 un borrador definido dentro de dos o tres semanas, porque será la base de la negociación que la Casa Rosada afronta con los gobernadores. En paralelo a los intercambios con los jefes de las provincias de mayor relieve político y económico, la mesa chica que responde al Presidente negocia su propio ajuste, pero sus integrantes cada vez tienen más diferencias sobre cómo hacerlo y respecto a la orientación de la política económica. 

 

 

Una parte de esa novela sucedió este lunes, durante la reunión que mantuvo Dujovne con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sobre la dimensión del ajuste. Especialmente, respecto a la posible transferencia de los subsidios para distintos servicios públicos y las potestades de control. La cita de este lunes fue posterior a un trabajo de técnicos bonaerenses y porteños que pasaron toda la semana pasada, con sábado y domingo incluidos, para definir borradores de ajuste. En ambos casos, los malestares por la dimensión del recorte fueron acompañados por nuevos cuestionamientos a Peña y su equipo, que esta semana volvió a salir de gira por los medios para defender la gestión del Gobierno.

Dentro de Cambiemos, distintas fuentes interpretaron la reaparición del ministro coordinador como parte de una estrategia orientada a confirmarlo al frente del gabinete luego de jornadas de nuevos embates en su contra, posteriores a los cuestionamientos que ya deslizaron públicamente Vidal y Rodríguez Larreta y que habrían acelerado los cambios en el equipo de gobierno, que ahora Macri decidió enfriar hasta resolver los achicamientos de un organigrama con 20 ministerios. 

A pesar de su cercanía en el tiempo, queda un borroso registro de la foto política del equipo ministerial que a fines de abril reportaba al jefe del Estado. En la actualidad, ya no tiene a Federico Sturzenegger al frente del Banco Central (BCRA) ni a Juan José Aranguren en el Ministerio de Energía ni a Francisco Cabrera en Producción. Luis Caputo, por entonces al frente de Finanzas, hoy es titular del BCRA "en comisión". Ante la crisis más importante que atraviesa desde su llegada al poder, el Gobierno habló de una ampliación de la "mesa chica" de decisiones que, a dos meses de su anuncio, ha tenido intermitentes apariciones públicas y una certeza dentro del Gobierno: los mecanismos decisorios siguen siendo los mismos.